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Tipo de minisitio

Por: Paulo E. Forero. Publicado en el semanario Encuentro, mayo 25 de 1968.

Quien conoce a Merino el caricaturista y dibujante -cuyo nombre completo en "el mundo", como se dice de los religiosos profesionales, es Hernán Merino Puerta- y oye su habladito "paisa" y lo escucha conversar de Medellín y de las gentes y costumbres de ese departamento, está seguro de hallarse entre el más cerrado de los antioqueños. Pero sucede que Merino es bogotano, pues nació aquí hace 46 años y en la tradicional Calle Palau, a media cuadra del Parque de Santander. Lo que sucede es que toda su familia es de Antioquia y alli ha vivido largo tiempo.

El caso de Hernán Merino es el de un joven artista vocacional que llegado a la capital logró imponerse por sus méritos y acreditar su nombre y su "linea", es decir aquellos rasgos propios de un dibujo que lo hacen fácilmente identificable como salido de la mano de ese autor determinado. Hoy, Merino es ampliamente conocido como caricaturista e ilustrador y se halla dedicado -de planta- a esas labores en El Tiempo, después de haber colaborado por muchos años en la casi totalidad de la prensa colombiana. Ahora veamos cuál ha sido su carrera y los motivos por los cuales apenas el pasado marzo, publicó su primer "mono" politico.

Porque Merino el dibujante -y como tal- no se ha metido en politica. Esta es una de sus caracteristicas. Aun cuando con bastante frecuencia toca temas nacionales y obviamente de la más rigurosa actualidad, muchas de sus caricaturas son del tipo que pudiera llamarse "universal", esto es, que por carecer de elementos regionales son inteligibles para todo el mundo. Como por ejemplo la muy reciente, que apareció con motivo de la conferencia del Banco Mundial en Bogotá, en la que un harapiento sujeto le dice al otro: 

"Si el BID no nos presta plata, no será por falta de sub-desarrollo..."

O aquella hecha al día siguiente el asesinato del doctor Martín Luther-King, ultimado de un balazo en el cuello, en la que se ven tres encapuchados del Ku-Klux-Klan, con una cruz incendiada al fondo, uno de los cuales afirma: 

"Indudablemente murió de una afectación a la garganta".

Este es el estilo de Merino: con fuertes pinceladas de humor cruel, con fina y ironía, con prudente sarcasmo. Es la sagacidad del periodista y el agudo ojo crítico del dibujante, qué encuentran el ángulo distinto del hecho diario y se lo presentan al público escuetamente humano.

Toda una vida

"Desde que vi un lápiz comencé a dibujar me dice Merino mientras tomamos una cerveza en la tertulia meridiana de "El Automático". Sus compañeros de primeras letras acudían a él para que les pintara "monos" y luego para que les ayudara en la clase de dibujo. Hizo bachillerato en Manizales, y estudió bellas artes en las escuelas del ramo en esa ciudad y en Medellín.

En ruta por la vía de lo que iba a ser única actividad de toda su vida, fue profesor en la Universidad de Antioquia y en la Bolivariana. Tenía 17 años, y todos sus discípulos de dibujo eran mayores que él. El más célebre entre ellos es el hoy famoso pintor internacional Fernando Botero. Le digo a Merino que no creo que le hubiera enseñado a pintar los monstruos que han dado tanta celebridad -y dinero- a Fernando, y parece que he acertado.

Ya en Bogotá, publicó su primer dibujo en el vespertino La Razón, que dirigia Juan Lozano y Lozano. Esto sucedía hace 30 años, y el dibujo era de Bertha Singerman, que se hallaba aquí en una de sus 365 giras anuales por el país. De ahí en adelante, Merino quedó vinculado definitivamente al periodismo. En El Espectador y en el magazine "Dominical" en su primera y célebre época; en El Mercurio y en el semanario La Calle; en El Colombiano de Medellín; Occidental de Cali y La Patria de Manizales; en el semanario Sucesos de Bogotá y en muchas publicaciones grandes y chicas han aparecido sus "monos" muy cerca durante tres décadas consecutivas. Pues aparte de ser caricaturista Merino es un magnífico ilustrador de crónicas, cuentos, de poemas. Uno de los libros de Arturo Camacho Ramírez aparece con hermosa colección de dibujos suyos.

Hace algún tiempo ejecutó por pasatiempo -o sea por verdadera vocación artistica- una serie de grabados con los cuales hubiera tenido éxito resonante en cualquier exposición de categoría. Y en el suplemento literario de El Tiempo aparecen con frecuencia ilustraciones suyas que interpretan con acierto y originalidad los temas. Si hasta una vez llegó a "inventarse" un retrato del General José María Melo -y creo que hasta dos- para un largo ensayo histórico que escribió en "Lecturas Dominicales. En ese "invento", se supo recoger con autenticidad los rasgos y figuras del procer, según antiguos relatos y dibujos de la época.

Merino estuvo viviendo en Nueva York cerca de dos años. Trabajó en dibujo publicitario y también en Saturday Review y en Catholic Digest. Pero como toda persona de valía que se respete, también estuvo "grabando discos" en esa ciudad. La frasecita se usa mucho allí para disimular un oficio menos importante: el de lavar platos en los restaurantes para poder vivir. Al regreso de su experiencia en neoyorquina contrajo matrimonio -tiene dos hijos- y reanudó su carrera hasta llegar a donde ahora lo encontramos.

Su "mono" político 

Lo que aparece en estas páginas es su caricatura política. Fue publicada en El Tiempo precisamente el día de las pasadas elecciones, el 17 de marzo. Ahí quedaron Rojas y sus amigos "de cuerpo entero". Contrariando su desafecto por dibujar sobre temas de la política nacional ¿por qué hizo Merino este mono? 

-Porque odio la demagogia -responde sencillamente-. No trato de que me amplíe su concepto porque es hombre de pocas palabras. Y ya que lo cogí en un rato de buen humor, hablamos de otras cosas (...).