Subtítulo
Clemencia Echeverri. Liminal
Es portada?
false
Tipo de minisitio

Curaduría: María Margarita Malagón-Kurka

El término liminal encuentra su origen en el latín limen, que se refiere a un límite o umbral. Puede relacionarse con el umbral de una entrada, un lugar de transición de un estado al otro, un estado intermedio que lleva al cambio, a algo nuevo. Los cambios pueden haberse escogido conscientemente, o pueden haber sido impuestos involuntaria y a veces de manera un tanto atemorizante, sobre individuos, comunidades o naciones. Un nuevo conjunto de circunstancias puede conllevar a la disolución de una identidad previa y la creación de una nueva. Entre estos dos estados, la condición de liminalidad deja en suspenso a una persona o a un sistema en lo que parecería ser un estado amorfo e impreciso[1]

En los años noventa, la artista colombiana Clemencia Echeverri decidió darle un giro radical a su carrera tras haber desarrollado un trabajo sólido y significativo en pintura y escultura en Medellín durante las décadas de los setenta y ochenta. Después de su traslado a Bogotá y de la realización de una maestría en Londres, encontró en el video y en el sonido los medios más apropiados para afrontar de manera crítica diversos problemas perturbadores —sociales, políticos, culturales y ambientales— de su entorno colombiano. En consecuencia, se concentró en la creación de instalaciones audiovisuales que generan espacios físicos y psicológicos en los cuales se propone a los espectadores vivir una experiencia liminal en los ámbitos corporal, afectivo y conceptual.

La experiencia de lo liminal implica al menos dos vivencias: aquella que pueden generar las obras en un primer encuentro con su carácter fragmentado y no lineal, es decir, la de una situación intermedia, amorfa, sin definición, que produce desorientación, tensión y y deseo de resolución, y aquella que, como resultado de la interacción activa con las videoinstalaciones y de reconstrucción de sentido por parte de los visitantes, lleva a una posible transición, comprensión y transformación en ellos.

El carácter desconcertante y ambiguo de las videoinstalaciones tiene su origen en los sentimientos de impotencia, frustración, desbalance y desatención —aunque también de fuerza y posibilidad generadoras— que Echeverri experimenta frente a situaciones y acontecimientos críticos del país. No obstante, a través de los procesos de transformación en el estudio, estos sentimientos adquieren una forma cuestionadora en la que emergen zonas grises constituidas por matices, gestos, sonidos e indicios reveladores; zonas grises que compelen al espectador a asumir la complejidad de las realidades confrontadas en las obras.

En la exposición “Clemencia Echeverri: liminal” se incluye una selección de videoinstalaciones, videos, fotografías, dibujos y guiones realizados entre 1998 y 2018: Apetitos de familia, De doble filo, Treno, Versión libre, Juegos de herencia, Sacrificio, Supervivencias, Nóctulo, Sin cielo, Sub_terra y Río por asalto.

La muestra está organizada en torno a cuatro ejes temáticos que Echeverri aborda de manera transversal: el espacio doméstico como ámbito vital, en riesgo permanente de convertirse en espacio inhabitable; un ethos o aceptación social de actitudes y comportamientos transgresores (física y éticamente), presentes —aunque no exclusivamente— en actividades culturales como rituales y fiestas; voces humanas y naturales que expresan la realidad incierta y amenazada de sus protagonistas; naturalezas de animales, ríos y montañas con los que interactúan los seres humanos, generando contradicciones y desencuentros no resueltos.

Sin embargo, son los procesos plásticos de selección, recomposición y edición de imágenes visuales y sonoras involucrados en la producción de las obras los que llevan al visitante a situarse en un borde, una frontera, un estado de transición, un umbral, al confrontar en ellas no la resolución sino la posibilidad: lo que pudo haber sido o puede llegar a ser. Las obras comparten entre sí polaridades, con límites no siempre definidos, entre el poder de las fuerzas naturales y atávicas que trascienden el control de los seres humanos, y comportamientos y situaciones que sí están bajo su responsabilidad. La artista se enfoca sobre todo en aspectos de esta polaridad que potencialmente pueden detonar o desencadenar acciones y eventos críticos. Algunos de estos se revelan de manera punzante en las fotografías y dibujos expuestos en la muestra. Por su parte, los guiones que acompañan algunas de las obras ponen de manifiesto los procesos de pensamiento plástico involucrados en su elaboración.

Así las cosas, en cada obra se invita al espectador a asomarse a la posible transgresión de los límites (físicos, sociales, culturales o éticos) sugerida por Echeverri, y a confrontar los cuestionamientos profundos que esta transgresión puede suscitar o implicar: con respecto a lo que nos caracteriza como individuos y como sociedad; las dificultades para comunicar y escuchar nuestras verdades; la relación ambivalente, de miedo y fascinación, con lo que sentimos está más allá de nuestro control, tanto fuera como dentro de nosotros mismos.

 

[1] Elliot, Brenda (2011), “Arts-based and narrative inquiry in liminal experience reveal platforming as basic social psychological process”, The Arts in Psychotherapy 38,

p. 96. Traducción M. M. Malagón.

Imagen principal Media
Río por asalto (River by Assault), 2018. Videoinstalación multicanal, 6 pantallas, Sonido 7.1. 9:44 min. XII Bienal de Shanghai, China 2018-2019
Imagen
https://d3nmwx7scpuzgc.cloudfront.net/sites/default/files/article/gallery/rio-por-asalto-clemencia-echeverri-640x400.jpg
Palabras clave
Fecha de publicación