¿Qué inspiraba a los y las antiguas orfebres para realizar sus creaciones?
🌱 Hoy, volvemos a donde todo comenzó...
En Colombia, uno de los países más biodiversos del mundo, hablar de semillas es hablar de vida, memoria y territorio. Cada una guarda saberes ancestrales, diversidad alimentaria y la posibilidad de cuidar todo lo que somos.
¿Qué semilla eres según tu forma de habitar el mundo?
¿Le atinamos a tu semilla? 🤭🫰🏼
A veces olvidamos que Colombia, con sus dos océanos, la cordillera, las llanuras, la selva y las islas ha dado vida no solo a lo que crece en el suelo, sino a lo que representa a la gente: los saberes y esas formas tan propias de entender la vida.
Tan lejos de la Tierra y a la vez tan cerca de nuestras semillas 🌘
Desde hace mucho tiempo, comunidades indígenas, afrodescendientes y campesinas han comprendido que hay un equilibrio ecológico que nos ayuda a conservar y cosechar las semillas de las cuales crece el alimento que consumimos cada día.
Así lo explica la antropóloga María Elvira Molano, quien, a través de su artículo "Usos y rutas de las semillas", propone un recorrido por la historia de las semillas, sus comportamientos y las rutas que emprendieron para germinar, dando cuenta, a su vez, de las características botánicas, culturales y las prácticas agrícolas.
A mí traígame un cocido boyacense
🥔 Cuando sumercé me pide un cocido boyacense, me está pidiendo territorio, biodiversidad, memoria campesina y autonomía alimentaria 🌱
Más allá de la receta, cada tubérculo, haba o mazorca que lleva este plato guarda siglos de historia. Son semillas que conservan la memoria de las comunidades prehispánicas que habitaron este territorio y que, a partir de su curiosidad y sus formas de alimentación, encontraron en ellas una dieta sana, equilibrada y rica en energía: ideal para la vida en las montañas de lo que hoy conocemos como Boyacá.