🥔 Cuando sumercé me pide un cocido boyacense, me está pidiendo territorio, biodiversidad, memoria campesina y autonomía alimentaria 🌱

Más allá de la receta, cada tubérculo, haba o mazorca que lleva este plato guarda siglos de historia. Son semillas que conservan la memoria de las comunidades prehispánicas que habitaron este territorio y que, a partir de su curiosidad y sus formas de alimentación, encontraron en ellas una dieta sana, equilibrada y rica en energía: ideal para la vida en las montañas de lo que hoy conocemos como Boyacá.

Aunque los antiguos o “anticorios” ya no están, sus semillas siguen vivas y hoy existen campesinos y campesinas que las cuidan como verdaderos custodios de semillas. Para ellos, perderlas sería perder una parte del alma.

La etnobotánica nos permite acercarnos a estas relaciones entre las comunidades y las plantas. En Boyacá, muchas semillas son reconocidas como propias o criollas. Entre las propias se encuentran alimentos como maíz, yuca, batata, arracacha, turmas, cubios, chuguas, ibias, fríjoles, calabaza y maravilla. Y entre las criollas, aquellas que llegaron con el tiempo pero se integraron a la vida campesina, encontramos trigo, cebada, habas, garbanzos, lentejas y arvejas.

Diversos estudios -desde la botánica, la agronomía, la antropología o la nutrición- han documentado cómo los campesinos boyacenses han cultivado, protegido y transmitido estos saberes durante generaciones. 
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Pero aquí solo te contamos un pedacito de la historia. Aún hay mucho más por descubrir y todo lo puedes conocer en el artículo “Semillas y agricultura en Boyacá”, escrito por Laura López Estupiñán, máster en Arqueología.

✨ Explora más en el proyecto “Semillas, memorias que llevan vida”. Un espacio para reconocer las semillas como patrimonio cultural y biológico, promover el intercambio de saberes entre generaciones y comprender cómo las semillas se relacionan con la alimentación, la medicina tradicional, el territorio y el cuidado de la vida.

Publicado en @banrepcultural  y @banrepculturaltunja el 14 de marzo de 2026

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Fotografía de campesinos en el mercado de Boyacá y el texto: A mí traígame un cocido boyacense. Sumercé, pero me está pidiendo más que un plato...
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Fotografía de campesinos en el mercado de Boyacá y el texto: A mí traígame un cocido boyacense. Sumercé, pero me está pidiendo más que un plato...
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Fotografía de una joven en una tienda de Boyacá con el texto: Me está pidiendo semillas boyacenses que tienen miles de años, raíces que sobrevivieron heladas y cultivos que nacieron de la curiosidad humana
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Fotografía de plantaciones de trigo en Boyacá y el texto: La historia del cocido no empieza con la receta, empieza con sus ingredientes. En Boyacá hay evidencia del consumo de tubérculos y maíces desde hace más de 8.600 años
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Fotografía de cultivo de papa en Samacá y el texto: La papa, los cubios, las ibias, las rubas, las habas, la arveja
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Fotografía de cultivador de papa en Boyacá y el texto_: Hoy en Boyacá, los abuelos, abuelas y algunos jóvenes son quienes mantienen estas semillas como herencia de los antiguos, convirtiéndose en custodios de las semillas
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Fotografía de habitantes de Boyacá y el texto: Para estas personas, la semilla antigua se cuida y se paladea porque es la "herencia" y la "reliquia": "el recuerdo de los papaes y de los ágüelos", por eso se custodia y se reproduce
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Fotografía de campesina caminando y el texto: Para mí perder una semilla es como perder el alma, perder una semilla es una tragedia para la humanidad porque no pierdo yo solamente, sino pierde la humanidad
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Fotografía de bueyes y el texto: Y ellos saben qué sembrar y dónde. En las tierras negras, sueltas y gruesas crecen mejor la papa y la batata. Los cubios, ibias y rubas resisten en la tierra delgada y no arcillosa de las zonas onduladas y no desperdician nada: las hojas van a la sopa, la mejor parte se guarda como semilla y la ibia, incluso, se asolea más de quince días antes de comerse cruda
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Fotografía de campesinos y el texto: Comerse un cocido es alimentarse con sabiduría andina. Los tubérculos aportan energía y micronutrientes y al combinarse con la arveja o el haba, logran un equilibrio nutricional
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Ilustración de semillas y el texto: El artículo Semillas y agricultura en Boyacá escrito por Laura López Estupiñan, forma parte del proyecto Semillas, memorias que llevan vida de la Subgerencia Cultural del Banco de la República. Lee el artículo completo
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Fotografía de puerta en el campo y el texto: Si, siga sumercé, si hay cocido boyacense
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