La arquitectura es una manera de mirar el mundo

Los lugares seducen y también se dejan seducir, pero para ello hay que conquistarlos, hay que habitarlos para sentirlos cerca.

Así lo demuestra el arquitecto Alberto Saldarriaga, quien, cámara en mano, se dedicó a observar cómo las personas se relacionan con los espacios que habitan. Le interesaban, sobre todo, aquellos modos de habitar que escapan de los centros urbanos modernos y legitimados, como la ciudad o el municipio. En estos otros territorios, encontró formas de vida que cuentan historias ignoradas, en riesgo de desaparecer.