En el norte del departamento de Caldas, a 1.775 metros sobre el nivel del mar, se levanta el municipio de Salamina, el cual está rodeado por verdes montañas y envuelto en nubes. El municipio conserva en su bella arquitectura el testimonio de una memoria viva que se ha abierto paso a través de 200 años y que se caracteriza por el uso del bahareque, la tapia pisada y el calicanto como técnicas de construcción, que además se complementa con el detallado y bello trabajo de la madera en sus balcones, puertas y espacios interiores de las casas.
Calles de Salamina. Fotografía: Sebastián Rosas.
Con el propósito de celebrar el bicentenario de este monumento nacional y bien de interés cultural del país, así como contribuir al reconocimiento, la reflexión y el diálogo en torno a Salamina y su profunda impronta histórica, el Centro Cultural del Banco de la República en Manizales —con el apoyo de la Alcaldía de Salamina y otras entidades aliadas— viene desarrollando el proyecto “Salamina: bicentenario de una región”.
En el marco de este proyecto se llevó a cabo los días 25, 26 y 27 de septiembre, el Encuentro de Arquitectura Patrimonial, “Salamina, bicentenario de una región” *, organizado por el Centro Cultural del Banco de la República, la Sociedad Colombiana de Arquitectos Regional Caldas y la Alcaldía de Salamina, con el deseo de resaltar, reconocer y revalorar la arquitectura tradicional del municipio, así como sus elementos constructivos, el bahareque como técnica ancestral, los vibrantes ornamentos exteriores y la maestría de sus interiores.
En el encuentro se desarrollaron tres diálogos:
- “Economía política y tejido social”, en el que se reflexionó sobre las dinámicas de poder, la gobernanza y la participación ciudadana en la gestión del patrimonio.
- “Innovación y cambio climático”, que permitió explorar estrategias sostenibles y adaptativas para la conservación del entorno construido y natural.
- “La ciudad y su interior”, un espacio para pensar el urbanismo desde lo cotidiano, reconociendo el valor de los espacios habitados y su relación con la identidad local.
Cada diálogo arrojó pistas para que este municipio, excepcional en el mundo, sea sostenible tanto en términos arquitectónicos como ambientales, económicos y sociales. En primer lugar, se concluyó que el conocimiento y la gestión del patrimonio debe ser abordado de manera participativa, para que su potencial no se diluya entre políticas que no responden a las realidades ni a los intereses de sus habitantes.
Por otra parte, el encuentro sirvió para colocar a Salamina en el centro del debate sobre la declaratoria del Paisaje Cultural Cafetero y la urgente necesidad de actualizar los instrumentos de política y ampliar los espacios de participación ciudadana para su gestión. La declaratoria nació con la idea de declarar a Salamina como bien patrimonial de la humanidad y terminó extendiéndose a toda una región, lo cual llevó a gestionar un territorio amplio y con diversos actores implicados, y quizá descuidar elementos más puntuales como lo es la riqueza arquitectónica de Salamina.
En tercer lugar, el encuentro entregó pistas sobre la necesidad de trabajar en la educación y pedagogía para las nuevas generaciones. No basta proteger fachadas; hay que cuidar memorias, prácticas y afectos. En ese sentido, es importante seguir fortaleciendo las prácticas culturales, los oficios y la historia asociadas con el patrimonio arquitectónico del municipio, por lo que la Escuela Taller y las instituciones educativas son fundamentales para el mantenimiento, cuidado y legado de esos saberes.
Casa de la Cultura Rodrigo Jimenez Mejía. Fotografía. Sebastián Rosas
Por último, y no menos importante, el encuentro fue eso, una concurrencia entre instituciones y ciudadanía, lo cual permitió crear oportunidades para acciones concretas donde todos sumen. El Ministerio de Cultura, la Sociedad Colombiana de Arquitectos, 9 la Alcaldía de Salamina, la Secretaría Departamental de Cultura, Icomos Colombia, el Consejo Colombiano de Construcción Sostenible, la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el SENA Caldas y el Consejo Municipal de Salamina plantearon soluciones y manifestaron la voluntad de trabajar por la conservación, valoración y sostenibilidad del municipio.
Es así como con diálogos, talleres prácticos, recorridos por casas y una emocionante presentación del Trío Ciprés (de la temporada nacional de conciertos del Banco) dimos cuenta de la importancia de este tipo de espacios que, desde una perspectiva de gestión cultural situada, abre canales para la apropiación del conocimiento y la posible transformación de situaciones que pueden ser objeto de mejora.
* Este encuentro surge a partir del proyecto “Piel de Bahareque”, una iniciativa orientada a activar la Colección Patrimonio Arquitectónico de Manizales. Además ha permitido el desarrollo de acciones que buscan dar valor a la técnica de construcción en bahareque desde su valor social, cultural y simbólico. Conoce la colección en: babel.banrepcultural.org/digital/collection/ p17054coll17.
*Víctor Jurado Loaiza e Ivonne Paola Mendoza Niño, Agencia Cultural de Manizales
*Artículo tomado de El Ratón, revista de la Biblioteca Luis Ángel Arango. N° 304. Noviembre 2025
