La artista
Reconocida por su arduo trabajo dentro de las hoy denominadas artes vivas, la artista bogotana María José Arjona (Bogotá, 1973) se ha convertido en un referente en el performance. Con una formación inicial en ballet y danza, Arjona ha dedicado el trabajo al performance, disciplina que ha desarrollado desde sus proyectos académicos que iniciaron de la mano de profesores como María Teresa Hincapié y Consuelo Pavón en la Academia Superior de Arte de Bogotá (ASAB).
Ha participado en eventos como “Hexágono irregular: arte Colombiano en residencia” en Israel, y ha expuesto en The Watermill Center (Estados Unidos), Theatre Works (Singapur), Proyecto Arte Itinerante Latinoamericano (LARA) (Ecuador) y Location One New York (Estados Unidos). Además, su obra ha estado en exhibición en reconocidos museos a escala internacional, como el museo de Arte Contemporáneo de Lucca (Italia), Kunsthalle Osnabrück (Alemania), Museo de Arte Moderno de Bogotá (MamBo), Museo del Arte Miguel Urrutía (MAMU) del Banco del República (Bogotá) y muchos otros espacios artísticos. Actualmente, continúa trabajando sobre la relación del cuerpo y sus límites. Vive entre Bogotá y Nueva York.
Obra Viva: La naturaleza del cuerpo
La obra de María José Arjona nace a partir de preguntas que se hace la artista sobre el cuerpo y su relación con los contextos en los que desarrolla sus acciones. En su producción artística, Arjona lleva su cuerpo a ser extensión, eje, conclusión y límite. En su trabajo ha realizado performances de larga duración en donde lleva su cuerpo hasta el límite proponiendo relaciones complejas con el público. Arjona ha dictado talleres sobre su propia práctica, proponiendo metodologías y protocolos que concientizan sobre el manejo del cuerpo en cada uno de los participantes, a través de disciplinas estrictas que preparan el cuerpo para experimentar el paso tiempo de manera lenta e intensa.
Sus talleres para el proyecto Obra Viva se concibieron con una intención participativa, complementando los interrogantes que propuso la artista con inquietudes por parte de los asistentes, con el fin de explorar asuntos sobre la naturaleza y el cuerpo. Los grupos de trabajo estuvieron conformados por artistas empíricos, bailarines de danza contemporánea, actores y artistas visuales. Esto propició un espacio colaborativo para comprender los puntos de interacción entre la conciencia sobre nuestro cuerpo y el entorno natural desde las sensibilidades de los participantes.
En las reuniones de trabajo con los grupos, Arjona señala la necesidad de la investigación para elaborar una acción, la importancia de cuestionarse sobre lo que desea producir, y cómo, desde el conocimiento legítimo del artista, la obra performática llega a tener una interacción auténtica con el público. Dentro de su laboratorio, comentó sobre el valor de la preparación personal para llevar a cabo una acción, investigar sobre los símbolos, sobre las lecturas intrínsecas que puede tener cada acción, tomando como ejemplo a referentes de la historia del performance con el propósito de expandir el conocimiento sobre su disciplina para destacar la necesidad de permitirnos, desde el cuerpo, la creación de nuevas experiencias artísticas.