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Lectura de las obras seleccionadas
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Tipo de minisitio

ACERCA DE LOS COMPOSITORES

Juan Manuel Mejía (n. 1999)

Es compositor colombiano con una formación diversa que abarca tanto la creación musical como la producción sonora. Estudió composición y arreglos musicales en la Universidad El Bosque (Bogotá, 2025), y previamente obtuvo el título de Técnico en Música para la Industria en la Escuela de Audio y Sonido de Colombia (2020). Su acercamiento formal a la música académica comenzó en el preuniversitario de composición de la Universidad EAFIT (2018–2019), donde consolidó las bases de su pensamiento compositivo.

Su obra se caracteriza por un lenguaje contemporáneo centrado en la exploración tímbrica, el uso expresivo del silencio y la construcción de texturas instrumentales. A menudo, sus piezas nacen a partir de estímulos extramusicales como imágenes, obras plásticas o textos literarios, lo que le permite desarrollar una escritura interdisciplinar en la que el sonido dialoga con lo visual y lo narrativo.

Mejía Villanueva concibe la composición como una experiencia sensorial, en la que la música no solo se escucha, sino que se percibe como un espacio envolvente. Su trabajo busca generar conexiones entre disciplinas, proponiendo obras que invitan a una escucha atenta y abierta, en constante búsqueda de nuevas formas de expresión.

Jhoan Sebastián Infante (n. 2000)

Es compositor y percusionista con formación en la Pontificia Universidad Javeriana. Su obra se enfoca en la exploración de texturas y colores propios de las músicas latinoamericanas, desarrolladas en formatos como banda sinfónica, música de cámara y ensambles de percusión.

Ha sido ganador de la convocatoria Jóvenes Compositores del Banco de la República (2025), del Premio Distrital de Composición para Banda de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (2024), entre otros reconocimientos nacionales. Su música ha sido interpretada en escenarios de Latinoamérica y Europa.

Como intérprete, ha formado parte de agrupaciones como la Orquesta Filarmónica de Bogotá, la Orquesta Filarmónica Joven de Colombia y otros ensambles destacados. Con Arrebol Trío fue seleccionado en la Serie de Jóvenes Intérpretes del Banco de la República (2025).

Luis Miguel Delgado (n. 1990)

Es compositor y candidato a doctorado en composición y teoría musical en la Universidad de Pittsburgh. Su trabajo se enfoca en la interacción de temporalidades dentro de marcos culturales y ambientales diversos, con influencias que provienen de la literatura, los fenómenos físicos y las intervenciones en el espacio público.

Inició su formación con el compositor Blas Emilio Atehortúa mientras cursaba la licenciatura en la Universidad Industrial de Santander. Posteriormente, continuó sus estudios en el Centro Superior Katarina Gurska (Madrid), donde trabajó con Alberto Posadas, José Luis Torá y Aureliano Cattaneo.

Su obra ha sido presentada en festivales internacionales como NUNC! (Northwestern University), Festival Mixtur (Barcelona), Festival Internacional de Música de San Petersburgo, Simposio de Música Nueva de Tailandia y Ticino Musica (Suiza). Ha recibido encargos de agrupaciones como Sigma Project, JACK Quartet y Taceti Ensemble.

Entre sus reconocimientos se destacan residencias con Cepromusic Ensemble (2017), Copiuensemble para el proyecto Germina.Cciones (2019, Ibermúsicas), y el Virginia Center for Creative Arts (2024). Actualmente reside en Pittsburgh, donde desarrolla su investigación y creación con el apoyo de becas como Andrew Mellon y Humanities Center.

Laura Pacheco (n. 2000)

Es compositora y cantante con formación en música con énfasis en composición por la Pontificia Universidad Javeriana. Su trabajo se caracteriza por el interés en la ornitología y la riqueza cultural latinoamericana, especialmente de la región andina, elementos que influyen en su lenguaje musical y enfoque creativo.
Cuenta con formación integral en música, danza y teatro en la Escuela de Teatro Musical MISI, donde participó en diversas producciones escénicas. Esta experiencia ha ampliado su interés por el ballet y la composición para formatos interdisciplinarios.

Ha complementado su formación con estudios en composición para cine y orquestación, y ha participado en espacios como el taller Tierra de Aves organizado por EARS Compositores, con el apoyo del Ensamble Vasto y el Grupo de Ornitología Uniandino.
Entre sus reconocimientos se destacan el primer puesto en el Premio de Composición para Mujeres de la Orquesta Filarmónica de Bogotá (2022), el premio Plataforma 28 de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia (2023), y su selección como compositora en la Academia Internacional de Jóvenes Compositoras de la Orquesta de Cámara de París (2023–2025). Actualmente cursa estudios de maestría en composición en la Jacobs School of Music de Indiana University bajo la mentoría de David Dzubay.
 

ACERCA DE LAS OBRAS

Caronte (2025) — Juan Manuel Mejía

Para flauta, clarinete, fagot, piano, vibráfono, violines, viola y violonchelo

¿Qué hay después de la muerte? Es una pregunta tan antigua como la propia humanidad. Desde tiempos inmemoriales, distintas culturas han intentado dar respuesta a este misterio, tejiendo leyendas, mitos y relatos sagrados que intentan explicar qué sucede cuando el aliento abandona el cuerpo. Estas narraciones, aunque diversas en forma y origen, comparten una inquietud en común; comprender el tránsito entre la existencia terrenal y aquello que viene después.

Una de las representaciones más evocadoras del viaje después de la muerte proviene de la mitología griega, con la figura de Caronte, el barquero del inframundo. Su tarea era transportar las almas de los difuntos a través del río Estigia hasta el Hades, un viaje que requería un pago. La moneda, a menudo colocada en los labios del difunto, no era solo un ritual, sino un acto simbólico: representaba el último vestigio del mundo material, un tributo necesario para que el alma pudiera desprenderse por completo de la vida terrenal. Este mito es una profunda metáfora de la transformación y el desapego, donde la barca de Caronte es un umbral, y el río Estigia una solemne frontera entre lo tangible y lo invisible. A través de este relato, los griegos no solo daban forma a su visión de la muerte, sino que también sugerían que, para cruzar a otro plano, es necesario soltar lo material que nos ata en vida.

Caronte es una pieza que busca resaltar y reimaginar el mítico viaje de las almas hacia el más allá, inspirada en la figura del barquero del inframundo en la mitología griega. Escrita para flauta, clarinete, fagot, piano, vibráfono y cuarteto de cuerdas, la obra se apoya en la exploración tímbrica como vehículo expresivo, evocando elementos simbólicos como las monedas del pago funerario, la barca, el río Estigia, las criaturas del inframundo y las atmósferas de lo desconocido. A través del sonido, se intenta construir una experiencia que no busca ilustrar literalmente el mito, sino abrir un espacio de percepción sensorial sobre aquello que, a ciencia cierta, no conocemos: la muerte y lo que pueda haber más allá de ella.

La pieza se estructura en tres momentos narrativos. El primero representa la llegada del alma a la orilla, donde se lleva a cabo el ritual del pago y el inicio del tránsito. Segundo el viaje en el estigia donde transitamos por ese mundo desconocido, Aquí, el uso del color instrumental y la delicadeza en los gestos sonoros alude al peso del silencio y el misterio del umbral, y por último nuestra llegada al hades, donde vamos soltando y desprendiéndonos de todo lo que llevamos con nosotros.

Más allá de su construcción técnica, la obra invita a los intérpretes a conectar profundamente con su dimensión simbólica y corporal: la respiración, las pausas, el uso del cuerpo como parte del instrumento, se integran como parte esencial del discurso. Caronte no es solo una exploración musical, sino también un ejercicio de introspección y sensibilidad, una meditación sonora sobre el tránsito, la pérdida, y la posibilidad de reposo en lo desconocido. Hoy, siglos después, este mito sigue resonando.

Tal vez porque en el fondo, más allá de las creencias o religiones, la figura de Caronte representa la universalidad del tránsito, ese momento liminal que todos compartimos y que ninguna ciencia ha logrado explicar por completo. Es allí, en ese silencio profundo entre la última exhalación y el misterio, donde habita la eterna pregunta: ¿qué hay después de la muerte?

Canto del cielo antiguo (2025) — Jhoan Sebastián Infante (n. 2000)

Para flauta, oboe, clarinete, fagot, corno, violines, viola y violonchelo

Canto del cielo antiguo se inspira en el mito muisca de Huitaca (Xubchasgagua), diosa del arte, la danza, la música, la sensualidad y el goce.

En una sociedad organizada pero monótona, Huitaca emerge de las aguas como una figura luminosa y transgresora. Su aparición marca el descubrimiento de la danza, el canto, el placer y la celebración como fuerzas liberadoras del espíritu humano y formas de conexión con el cosmos. Los muiscas, fascinados, adoptan estas enseñanzas: crean música, bailan, elaboran chicha y redescubren el cuerpo como parte del equilibrio vital. Sin embargo, su entusiasmo desafía las normas impuestas por Bochica, quien, al regresar, encuentra un pueblo transformado.

Al no poder negar el valor de la alegría, pero temiendo el exceso, convierte a Huitaca en lechuza, condenándola a sobrevolar las noches de luna llena. Con la llegada de los colonizadores, su figura fue tergiversada, la sensualidad se volvió lujuria y el arte, pecado. No obstante, la leyenda resiste, dicen que Huitaca aún canta y danza en las sombras, recordando a la humanidad la importancia de vivir con alegría, deseo y libertad.

Siete mil años en amarillo (2025) — Luis Miguel Delgado (n. 1990)

Para flauta, clarinete, fagot, piano, percusión violín, viola y violonchelo

Siete mil años en amarillo nace de la unión de dos materiales que para mí son profundamente poéticos. El primero es una acuarela monocromática del artista cubano Fidel Yordan Castro, de su serie en la que un mismo escenario se imagina en diferentes colores proyectados hacia siete mil años en el futuro. Conozco a Fidel y he tenido la fortuna de trabajar con él, pero fue su pieza Amarillo la que me conmovió por su capacidad de generar profundidad y emoción desde lo mínimo: un solo pigmento repetido y transformado.

El segundo material es la grabación de la canción quechua wedding song, incluida en el Disco Dorado de la NASA en 1977 y que viaja actualmente por el espacio interestelar. Siempre me ha impresionado pensar en esa melodía, íntima y resiliente, enviada hacia lo desconocido como una huella de lo humano.

En esta obra especulo con la idea de cómo podría sonar esa canción dentro de miles de años. Para componerla tomé la melodía original como única célula y la transformé en capas rítmicas y tímbricas. La pieza empieza como una textura abstracta —una 'mancha de acuarela'— y poco a poco deja entrever la melodía hasta que se reconoce.

Siete mil años en amarillo es un ejercicio de imaginación y memoria: un intento de escuchar el eco de lo humano más allá del tiempo y del espacio.

Caleidoscopio (2025) — Laura Pacheco (n. 2000)

Un caleidoscopio es un objeto simple pero fascinante: un tubo con espejos en su interior que, al girar, multiplica y transforma fragmentos de vidrio o color en infinitas combinaciones simétricas. Cada pequeño movimiento produce una imagen irrepetible, un juego de perspectivas que nunca se repite del mismo modo. Su encanto reside en esa constante metamorfosis, en la belleza de lo efímero y en la multiplicación de lo posible. Caleidoscopio se inspira en esa cualidad transformadora, trasladándola al terreno del sonido y del tiempo. En lugar de imágenes visuales, aquí son las texturas, las velocidades y las resonancias del ensamble las que se reflejan unas en otras, se fragmentan y recombinan. Así como el caleidoscopio invita a mirar desde múltiples ángulos, la obra propone escuchar desde múltiples temporalidades: aceleraciones vertiginosas, pausas suspendidas y transiciones que alteran la percepción del pulso. De este modo, la música se convierte en un espacio donde el tiempo no fluye de manera lineal, sino como un mosaico en constante transformación. Cada gesto instrumental abre una nueva perspectiva, como un giro del caleidoscopio sonoro, revelando imágenes fugaces que se suceden, se entrelazan y desaparecen. La obra invita al oyente a perderse en esa multiplicidad, abrazando la sensación de que cada instante es único e irrepetible.

 

ACERCA DEL ENSAMBLE CEPROMUSIC

El ensamble CEPROMUSIC hace parte del Centro de Experimentación y Producción de Música Contemporánea del Gobierno de México, creado en 2012, como un espacio para la creación, el desarrollo y la difusión de la música de los siglos XX y XXI en ese país. Se han presentado en Colombia, Escocia, España, Inglaterra, Brasil y Estados Unidos, y en 2018 fueron invitados al Festival de Verano de Darmstadt. Además de su vocación por la música latinoamericana, el Ensamble CEPROMUSIC es el instrumento de gran parte de los compositores mexicanos contemporáneos, habiendo colaborado, encargado, interpretado y grabado a compositores nacionales de varias generaciones.

 

ACERCA DEL COMPOSITOR INVITADO

VICTORIANO VALENCIA

Es compositor y educador musical dedicado a la composición y los arreglos para banda, coro, orquesta sinfónica, orquesta popular y otros formatos; la docencia universitaria, y el diseño de materiales pedagógicos. Es Licenciado en Musica de la Universidad Pedagógica Nacional (1995) y Magister en Composición de la Universidad EAFIT de Medellín (2012). Ha sido asesor del Ministerio de Cultura de Colombia, de la Red de Escuelas de Musica de Medellín y de diversas instituciones nacionales de educación superior. A partir de múltiples identidades, aborda lenguajes populares, sinfónicos y contemporáneos, y es uno de los compositores latinoamericanos más reconocidos en el mundo de las bandas sinfónicas. Sus obras han sido interpretadas por bandas en más de treinta países de América, Europa y Asia. Actualmente es profesor de planta de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogota. Es miembro de la Asociación Mundial de Bandas y Ensambles, WASBE y de ACCOMPAS, la Asociación Colombiana de Compositores y Arreglistas para Bandas y Ensambles.

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