Juguemos en el Bosque

Jugar desde el pretexto de caminar hacia la montaña, jugar pensando los espacios que se habita, buscando sentido a preguntas como: ¿arte?, ¿medio ambiente?, ¿colectivo?, ¿vida?; platicar y explorar aquello que se podría llamar un cuerpo por conocer. Concibiendo el bosque como todo aquello que le habita: miembros, órganos y sistemas que hacen parte de un territorio - conjunto que se conforma de lo colectivo y en lo colectivo. Comprendiendo el sentido de los ecosistemas que nos rodean, pulsiones de un cuerpo que se trasforma y se afirma en su camino, donde cada detalle es una señal y un gesto. Que al re-conocerse, en el convivir con la comunidad de la montaña y los seres que la habitan, emerge el ser elemental, el animal, lo instintivo, el abrigo, el frio, las texturas, las emociones, los cambios, las trasformaciones. Comprender, que devenimos de una naturaleza que palpita, que es frágil y dura, que en sus caminos permite vislumbrar la importancia de la escritura, la huella, el lenguaje, sus sonidos, sus silencios.

Participantes: Isabela García Hidalgo, Elías Guzmán Jiménez, Johana Martínez, Katherine Guancha, Viki López, Shirley Recalde, Pilar Madroñero, Ana Tumal, Lorena Burgos Solarte, Liliana Juajinoy, Amanda Juajinoy, Victoria Tarapuez, Mercedes Tarapuez, Martha Oliva Tarapuez, Lucía Tarapuez y Alejandro Guzmán.

Alejandro Guzmán, artista líder de este proceso, expresó: “Todo esto, se hace manifiesto a través de esta experiencia compartida, donde pensarse hormiga, conejo, araña, langosta, conlleva a comprender que el “otro”, pertenece y se pertenece; que somos un conjunto - inspiración de lo invisible e impalpable, que al co-jugarse, es finita; como cuerpo inclinado hacia afuera y hacia dentro, cada límite se desborda provocando acontecimientos interviniendo materias y haciéndose materia, siendo presencia y ausencia. Concibiendo nuevas formas de subjetividad, fronteras recreadas para pensar y repensar al cuerpo desde lo íntimo y colectivo en su apertura a otros espacios- tiempos de vida”.

Alejandro Guzmán Tarapués marcó el horizonte de este laboratorio, es artista visual y magíster en Investigación/Creación Arte y Contexto de la Universidad de Nariño. Cofundador de La Corporación Escénica de Pasto La Guagua (2008). Fundador de La Otra Orilla, laboratorio de arte y performance en Pasto, Colombia (2013). Hasta el año 2019, fue Director de teatro en la Corporación Universitaria Autónoma de Nariño. Docente en la Universidad de Nariño desde el año 2020 hasta la actualidad. Se ha enfocado en la investigación artística en contextos comunitarios a través de procesos reflexivos y analíticos, empleando: pintura – dibujo – escultura – instalación – performance (teatro, investigación y expresión corporal). Su experiencia interdisciplinaria en arte, teatro y educación, lo habilita para identificar ampliaciones cognitivas en la fenomenología de la creación artística, comprender el escenario social y cultural a través de procesos colectivos y comunitarios e indagar e interactuar con el cuerpo y la identidad, añadiendo valor a contenidos simbólicos y significativos.

Laboratorio Barniz de Pasto

A propósito de la programación de la Semana del Patrimonio Cultural y la Declaratoria en 2020 del Barniz de Pasto como Patrimonio de la Humanidad, por la UNESCO, se desarrolló un proceso con 36 maestros de la técnica y 36 aprendices de sus talleres, con el objetivo de lograr una cohesión en el gremio y la posibilidad de que compartan saberes, conocimientos, técnicas y experiencias. De este proceso, se obtuvo una muestra de resultados que posibilitó la interacción con el público y llevar a cabo la visibilización, valorización y apropiación social de la técnica, como patrimonio.

Laboratorio Mujeres de Barro. El mundo de las formas y la voz de la materia

Un encuentro de saberes y profesiones, tecnólogas y licenciadas en el trabajo de la alfarería y la cerámica en la ciudad de Pasto y el departamento de Nariño. Este laboratorio permitió experimentar la materia, plasmando simbólicamente las vivencias individuales y colectivas del trabajo de la arcilla alrededor de la creación y el saber hacer.

Este encuentro, nació como resultado de la socialización de experiencias en la XIII Semana del Patrimonio Cultural, programada en el mes de septiembre 2023, por el Centro Cultural Leopoldo López Álvarez del Banco de la República en Pasto, donde se exaltó con talleres y conferencias las experiencias y procesos del campo de la alfarería y la cerámica, cuyo antecedente histórico reposa en el museo del Oro Nariño como una fuente de inspiración e interculturalidad. En este sentido y con el propósito de reunir a “mujeres de barro” para construir procesos, compartir y visibilizar experiencias, se desarrolló el laboratorio que permitió reconocer, materializar y difundir con sentido de pertenencia, y como un punto de partida para la preservación y salvaguardia, este bien de interés cultural, exaltando el oficio.

El laboratorio, permitió gestar un encuentro y construir diálogos en torno a las formas, como punto de partida desde varias sesiones de trabajo; desde las prácticas y experimentación con el material en común que fue el barro o la arcilla, propició el escribir, dibujar, el hacer memoria, el cortar, ceñir, hacer una herramienta de escultura a partir de una sombrilla. Cada laboratorista asume retos formales y experimentales, uno de esos fue el pensar una propuesta desde el barro, desde lo material y lo espacial, con previo conocimiento de que los resultados de las piezas ocuparían un espacio expositivo.

Como punto de partida reflexivo, cuestionador, propositivo y participativo, se instó a pensar el oficio desde el tiempo presente; además, pensar el arte y el mundo con el rol de seres creadores, fue el gran reto para dejar atrás otras formas de ver y sentir la arcilla.

El saber hacer desde el lenguaje de la alfarería y la cerámica, en una intención de visibilizar procesos y juntar pensamientos, reconociendo que la arcilla desde su materia misma, está conectada con un sentido propio desde el hogar, el sembrado, la chagra, la semilla, cuerpo territorio y pensamiento, familia, color, terracota es lo vital como medio sanador para modelar una cura en una sociedad que lo necesita en un tiempo para crear y creer. Es reconstruir y repensar el pasado y el presente que la raíz territorial aflora, en el pensamiento Pasto, Quillacinga y Tolita, que como universo está cargado de un lenguaje escultórico en donde lo humano, lo animal y lo vegetal se amalgaman y se funden en seres místicos que permiten la conexión con este mundo y el más allá en este oficio. Olla, plato, taza, santo, animal o poema, escombro y polvo, son como universos que permiten y conectan con la tierra y, como acto de resistencia las hacedoras alfareras y ceramistas permanecen en el tiempo, en la búsqueda de perpetuarse formalmente, resaltando las raíces telúricas.

En palabras de las mujeres alfareras y ceramistas, “la madre tierra, la hermana agua, el hermano viento y el padre fuego amasan infinidad de formas en una triangulación de pensamiento – manos – materia, para comenzar a ocupar un espacio y tiempo en donde se desarrolla el pensamiento desde el Sur”. Cada laboratorista modela sus formas únicas e irrepetibles, para contribuir a un proceso histórico y antecedente creativo, hasta otro próximo encuentro con modeladoras del barro. Participantes: Elizabeth Córdoba Gómez, Sandra Eraso Villota, Elizabeth Garzón Yepes, Fanny Cecilia Lucero, Alba Lucy Meneses, Sandra Patricia Meneses, Andrea Morales Mora, María Mercedes Muñoz, Valery Stephanie Salas Pasuy, María Inés Zarama Rincón y Carmen Lucía Ortiz. Con la coordinación de Ana Lucía Tumal Gelpud, artista visual.