En los laboratorios de arte, la innovación y el conocimiento, son procesos creativos permanentes. El laboratorio de arte es una forma de producción cultural que se instituye para proponer acciones que respondan a necesidades contextuales y necesidades relacionales. Mediante formas dialógicas, el laboratorio de artes crea y recrea prácticas artísticas en interlocución con propuestas que se gesten en otras regiones del país y en ámbitos internacionales y en el contexto local, al propiciar la interconexión de las muestras con las comunidades, para ejercer y desplegar la creación de saberes colectivos, desde, con y para la comunidad.

En tal sentido, los laboratorios y las demás actividades complementarias que se programan, trabajan desde la misma voz de los participantes y agentes sociales involucrados, promoviendo el fortalecimiento de nuevas dinámicas en la producción artística, cimentadas en la experimentación, el proceso y la investigación, como herramientas necesarias para la difusión y la circulación de las prácticas artísticas en la región y la subsiguiente proyección nacional e internacional.

La indagación y la experimentación son características recurrentes de los procesos en El Sótano –Laboratorios de Arte–. Los procesos seguidos, incursionan en recorridos, en trabajo colectivo, en diálogos con el trasfondo del arte, en observación participante y en intervenciones ecosociales requeridas en el territorio. El contexto y los acontecimientos cotidianos inciden en la interacción que se realiza entre el trabajo del artista y la espacialidad. Los laboratorios, persiguen diluir posibles límites entre artistas y receptores. Los resultados de la experiencia, suscitan debates teóricos y estéticos en torno a la gestión, valoración y apropiación social de los procesos y de las muestras de los laboratorios.

Siempre hay invención formal que redesplegar, sentido social que resignificar, capital cultural que reinvertir. (p. ix). Hal Foster –El retorno de lo real–

En la actualidad, los procesos de investigación y creación en arte, en particular en las artes plásticas y visuales, se asumen desde las relaciones interdisciplinares para generar conocimiento con metodología y enfoque cualitativo. Por eso, los laboratorios invitan a hablar de lo artístico desde la relación espacio-tiempo que confronta al artista con su quehacer, momento crucial en que la técnica y el sentido del proyecto creativo se encuentran y dan lugar a eventos que implican transformación, con una dimensión crítica y reflexiva, para realizar procesos que generan resultados de nivel museográfico y curatorial, y cuyos participantes, artistas de la región, promueven discusiones y aportaciones conceptuales  (problemáticas contemporáneas propias de cada contexto) y estéticas (trazas interdisciplinares) mediante proyectos que incluyen instalaciones, videos, fotografías, pinturas, dibujos, entre otras expresiones.

Además, atendiendo a la diversidad cultural que caracteriza a la región sur del país, los laboratorios generan metodologías y formas de mediación de acuerdo con los diagnósticos locales, la realidad cultural, la naturaleza de los proyectos y las pulsiones de los/las participantes. De los laboratorios, se derivan las dinámicas abordadas, las cuales suministran elementos para que el lenguaje artístico se convierta en un acontecimiento ‘de sentido’, enhebrado con un pensamiento creativo y sensible que habilita las facultades de pensar y construir artísticamente a través del intercambio de conocimientos y saberes en múltiples direcciones y tributado por los/las participantes.

En El Sótano se configura un ambiente fundamental para el desarrollo, la difusión y la movilización de las prácticas artísticas de la región, desde la perspectiva de apropiación del espacio por parte de la comunidad de artistas, hasta la articulación a través de alianzas interinstitucionales con entidades de los sectores privado, público y académico.

Las actividades, están dirigidas a la comunidad artística, específicamente a artistas plásticos y visuales, con el interés de estimular la apropiación del espacio por parte de ellos y ellas. De esta manera, se auspician en el mediano plazo las prácticas artísticas de la región y se proyecta a El Sótano no sólo como un ente catalizador de encuentros e intercambios de conocimiento en el campo de las artes plásticas y visuales regionales, sino como un referente en el ámbito nacional de un trabajo co-creativo con las comunidades. Entre las cualidades de las prácticas artísticas de El Sótano, se sitúan las múltiples intencionalidades para asumir dentro del medio artístico, otros modos de relación con comunidades y grupos sociales, multiplicando las posibles vías de participación y colaboración del artista laboratorista.

Cuando uno pasa de un proyecto a otro, debe calibrar el aliento discursivo así como la profundidad histórica de no pocas representaciones diferentes (p. ix). Hal Foster –El retorno de lo real–