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Tipo de minisitio

 

En 1975, Vicuña dejó Londres y viajó a Colombia, uno de los pocos países de América de Sur que no estaba bajo una dictadura militar. La artista se estableció en Bogotá donde vivió por cinco años y continuó trabajando en el proyecto Palabrarmas iniciado en 1974. En ese periodo, Vicuña viajó intensamente por el país, participó en reuniones políticas de la resistencia chilena, emprendió una investigación sobre códices mayas y arte vernacular americano, continuó escribiendo poesía erótica y fue profesora de cursos de historia del arte y poesía latinoamericana en la Universidad Jorge Tadeo Lozano y Universidad Libre.

Aunque viviendo en condiciones muy precarias, Vicuña atravesó un periodo de explosión creativa en el cual dio vida a más a cientos de dibujos, collages y pinturas (algunas de ellas exhibidas en las calles), acciones en espacios públicos, talleres educativos, proyectos escenográficos en el Teatro La Candelaria y películas experimentales en 16 mm filmadas en las calles de Bogotá. Sin embargo, su trabajo pasó en gran medida inadvertido para la escena oficial local. Pese a participar en exposiciones colectivas y mostrar de forma individual en la galería La Gruta (1977), en la Galería Casa Colombia (1977) y en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (1978), la mayor parte de su obra de esos años fue recibida con indiferencia y terminó perdida y destruida.

Una de sus experiencias más importantes fue su colaboración con la Corporación Colombiana de Teatro desde 1976, así como los talleres que desarrolló con la comunidad indígena misak (guambianos) en el Valle del Cauca en 1979. En mayo de 1980, Vicuña viajó a Nueva York, ciudad donde donde reside hasta hoy.

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