“Yo anhelaba una acción poética colectiva y un día, sola en mi cuarto, escribí el No manifiesto. Se lo leí a mis amigos y les di un No carnet, anunciándoles que ahora éramos la Tribu No. Ellos se rieron de la invención y lo ignoraron. Pero el nombre se quedó y nos unimos para realizar acciones poéticas en la ciudad. Nuestras No actividades no fueron documentadas. Yo confiaba en que la memoria colectiva de la ciudad los retuviese, y así ocurrió. Hoy, la inexistente Tribu No es una leyenda en Santiago.” —Cecilia Vicuña
En septiembre de 1967, Vicuña escribió el No manifiesto en su diario. Este documento dio origen a la Tribu No, un grupo santiaguino de jóvenes artistas y poetas que, al igual que ella, buscaban expresar su oposición a las fuerzas conservadoras en Chile. En un esfuerzo lúdico por formalizar la no pertenencia a la Tribu No, la artista creó documentos de no identidad, llamados No carnet, hechos de cartón coloreado. Las improvisaciones de la Tribu No —que consistían en bailar desnudos, hablar durante horas, pintar, tejer, jugar y escribir obras infantiles— se vieron influenciadas en realidad por los experimentos autorreflexivos que ocurrían en el campo de la poesía y, en mucha menor medida, por la expansión internacional del performance y el happening. Un verso de 1950 del poeta mexicano Octavio Paz fue muy importante para el grupo; en él, el autor conmina a los escritores a escapar de los libros y componer poesía con sus cuerpos: “Cuando la Historia despierta, la imagen se hace acto, acontece el poema: la poesía entra en acción. Merece lo que sueñas”.