“¿Qué fue entonces lo que vio el gran naturalista sueco Linneo al describir estas especies? ¿Por qué asociar el banano con ideas tan arcaicas y próximas como paraíso y sabiduría? ¿No era acaso la manzana la depositaria mítica de tales atributos? ¿Sería entonces el banano o el plátano el fruto prohibido?”.
José Alejandro Restrepo, Musa paradisiaca, 2016
“m. 1. Planta herbácea de grandes dimensiones, que en algunos países llaman banano. Pertenece a la familia de las musáceas. Alcanza una altura de 2 a 3 m y un fuste de unos 20 cm de diámetro, formado por las vainas de las hojas, enrolladas apretadamente unas sobre otras y terminadas en un amplio limbo, de unos 2 m de longitud y unos 30 cm de anchura, redondeadas en su ápice. El conjunto de estas hojas forma el penacho o copa de la planta. ¶ 2. Fruto comestible del plátano (planta musácea), que es una baya alargada, de diez a quince centímetros de longitud, algo encorvada y de corteza lisa y amarilla”.
Diccionario de la lengua española, Plátano, 2014
“En las colonias españolas se oye repetir que los habitantes de las tierras calientes no saldrán de la apatía en que hace siglos están sumergidos, hasta que una real cédula mande destruir los platanales”.
Alexander von Humboldt. Ensayo político sobre la Nueva Granada, 1822. En José Alejandro Restrepo, op. cit.
“Empiezan a disparar las ametralladoras, después los fusiles cinco minutos. La tragedia está consumada. Muchas vidas, cientos de vidas caen bajo la metralla asesina. La orden la había dado un hombre ebrio. Pero no basta eso, no se conforma con haber asesinado inocentes, ordena la persecución, bayoneta calada, sobre la multitud vencida, sobre los seres que en el suelo lanzan los ¡ayes!, y allí vienen cuadros de horror increíbles”.
Jorge Eliécer Gaitán, El debate sobre las bananeras, sesión del 6 de septiembre de 1929
“Cuando José Arcadio Segundo despertó estaba bocarriba en las tinieblas. Se dio cuenta de que iba en un tren interminable y silencioso, y de que tenía el cabello apelmazado por la sangre seca y le dolían todos los huesos. Sintió un sueño insoportable. Dispuesto a dormir muchas horas, a salvo del terror y del horror, se acomodó del lado que menos le dolía, y sólo entonces descubrió que estaba acostado sobre los muertos. No había un espacio libre en el vagón, salvo el corredor central. Debían de haber pasado varias horas después de la masacre, porque los cadáveres tenían la misma temperatura del yeso en otoño, y su misma consistencia de espuma petrificada, y quienes los habían puesto en el vagón tuvieron tiempo de arrumarlos en el orden y el sentido en que se transportaban los racimos de banano”.
Gabriel García Márquez, Cien años de soledad, 1968
“La United Fruit Company continuó en la zona hasta mediados del siglo. Los tejidos entre la compañía y la zona no se alteraron fundamentalmente. […] Lo que lo llevó al fin de una historia de cincuenta años fue la sigatoka, una enfermedad del banano incontrolable en 1939, que en 1943 había devastado las plantaciones. No bastó una breve recuperación unos años después. La United Fruit Company vendió sus tierras en la zona de Santa Marta. Con otro esquema empresarial se dirigió a Urabá, emprendiendo una segunda colonización”.
Marco Palacios y Frank Safford, Colombia: país fragmentado, sociedad dividida. Su historia, 2002
“La primera intención de la dominación espectacular era hacer desaparecer el conocimiento histórico en general y, desde luego, la práctica totalidad de las informaciones y los comentarios razonables sobre el pasado más reciente. […] El espectáculo organiza con destreza la ignorancia de lo que sucede e, inmediatamente después, el olvido de lo que, a pesar de todo, ha llegado a conocerse. Lo más importante es lo más oculto”.
Guy Debord, Comentarios sobre la sociedad del espectáculo, 1988
“I’m Chiquita Banana and I’m here to say / That you really shouldn’t treat a fellow man this way / If you’d like to be refined and civilized / Then your eating habits really ought to be revised / Suppose I show you by making banana’s scallop?
Soy Chiquita Banana y vengo a decir / Que no deberías tratar a un congénere así / Si quieres ser refinado o civilizado / Entonces tus hábitos de comer tienen que ser revisados / ¿Qué tal si te lo muestro fritando unos bananos?”.
Comercial, Chiquita Banana and the Cannibals, 1947
“Imaginemos por un segundo, por un solo segundo, que las cosas podrían ser totalmente al revés de lo que pensamos. Es decir, que no somos nosotros los que nos aprovechamos del plátano, sino que es el plátano el que nos tiene a todos esclavizados, trabajando para él, para su especie”.
Juan Cárdenas, Volver a comer del árbol de la ciencia, 2016. En José Alejandro Restrepo, op. cit.