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Sembrar la duda: Indicios sobre las representaciones indígenas en Colombia
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Tipo de minisitio

Cuestionar las representaciones indígenas conduce inevitablemente a la imagen fotosensible, es decir a aquellos registros de la realidad visual que son la fotografía y el cine. Aparecidos durante la segunda mitad del siglo XIX, estas tecnologías acompañaron la historia de la modernidad industrial a lo largo de sus expediciones científicas, viajes azarosos, y demás empresas coloniales. En Colombia, las cámaras cargadas por antropólogos, científicos, misioneros y viajeros, —entre otras clases de exploradores— van a definir los contornos indelebles de un imaginario del otro, de la diferencia y de lo lejano, es decir de la distancia.

La selección de las imágenes—en su mayoría fotográficas— no brinda aquí un panorama completo de los fotógrafos que registraron la vida de los pueblos nativos en el territorio nacional. Propician al contrario un fragmento de esta iconografía, articulado alrededor de bloques temáticos que conforman una amplia trama combinatoria de imágenes. Retrato individual o grupal, tecnologías de la violencia y del ocio (el arco y la hamaca, por ejemplo), hallazgo y estetización de los vestigios, construcción de tipos configuran algunas coordenadas de una genealogía de la representación de los cuerpos y de las culturas indígenas en Colombia.

Numerosas imágenes remiten aquí a la naturaleza antropófaga de la cámara en tanto que dan cuenta de esa violencia de la mirada fotográfica cuando está dirigida hacia la construcción de distancias, de normas y de márgenes. Las personas registradas ahí no tienen a menudo nombre, origen ni territorio y su existencia parece resumida a este instante fotográfico, a un recuerdo mudo perteneciente a un imaginario del otro transformado en objeto. Las fotografías expuestas no tienen entonces que ser vistas exhaustivamente y varias resultaran, por su altura o su formato, difícilmente observables por parte del público. Sin embargo, están, existen y marcan todavía sigilosamente el imaginario del ojo que la observa.

Esta genealogía de la representación fotosensible de los pueblos nativos supera sin embargo el simple espectáculo del sufrimiento. A través de representaciones más antiguas – como fue el caso de las acuarelas de Liborio Zerda y de Henry Price o de las láminas del álbum de Julio Racines—pero también más contemporáneas —como en el caso de las piezas de Jorge Silva, Brian Moser, José Alejandro Restrepo o Pablo Mora— se busca recordar la supervivencia de estas construcciones visuales en la época actual y la característica prospectiva de la imagen fotográfica. Más allá de la memoria o del homenaje, esta trama de imágenes propicia la construcción de un nuevo régimen escópico, incluyente y consciente de las distancias y las inmediaciones que se comparten con el otro.

Curaduría: Julien Petit

Imagen principal Media
La imagen fotosensible