El primero de septiembre de 1932 la noticia cogió desprevenidos a los colombianos: Leticia había sido tomada por alrededor de trecientos peruanos. Se dice que detrás de este acto había intereses de los caucheros; pero cuando el gobierno de Perú respaldó la toma, la cosa se puso seria y reventó la guerra. Colombia se unió como nunca: las más encopetadas damas regalaban sus joyas para que el ejército comprara armamento. Este documento hace referencia a la batalla de Güepí, ganada por los colombianos, y que se considera punto de quiebre del conflicto. Después, con la muerte de Sánchez Cerro, el entonces presidente peruano, y las búsquedas diplomáticas, se llegó a la paz. Colombia devolvió Güepí y Perú entregó Leticia.
Juan Lozano y Lozano
La batalla de Güepí: para la historia, Cali, Talleres de Relator
[Páginas del libro], 1933
Biblioteca Luis Ángel Arango,
Colección Banco de la República, Bogotá.
Las regiones del Caquetá, Putumayo y Amazonas fueron hasta bien entrado el siglo veinte prefecturas apostólicas: mejor dicho, zonas aún en proceso de evangelización por parte de la iglesia católica. Los sacerdotes y misioneros llegaban a los puntos más difíciles de las selvas y las montañas para educar en el nombre de Dios. Pero no todos han visto con buenos ojos esas labores. Investigaciones sociales critican que a la brava se impusieron una religión, un idioma y unas costumbres, mientras que siglos de invaluable tradición eran desechados.
Prefectura Apostólica de Leticia
Mapa de escuelas existentes en el Amazonas
[Mapa], ca. 1939
Biblioteca Luis Ángel Arango,
Colección Banco de la República, Bogotá.
Déjese llevar por la poesía de estas imágenes. Por unos instantes, siéntase cerca de los indígenas Tucanos que viven entre Vaupés y el Amazonas, y que son tan colombianos como usted. Estas fotografían hacen parte del trabajo de uno de los mejores documentalistas del mundo: el inglés Brian Moser, quien llegó al país en 1959, y se interesó por contar la vida cotidiana –a veces sutil, a veces azarosa- de los koguis, emberas, barasanos, makunas, cuivas y tucanos.
Brian Moser
Algunas escenas de películas de Brian Moser
[Fotogramas], 1987
Biblioteca Luis Ángel Arango,
Colección Banco de la República, Bogotá.
En las primeras décadas del siglo XIX, el Amazonas era aún tierra virgen. Un misterio. Y el continente, en el marco de sus ideales de libertad, se abría a expediciones de europeos que querían entender cómo era el mundo al fin completo. Dos de los más importantes viajes al Amazonas fueron los de Humboldt y La Condamine. El primero, a quien se considera el gran ‘descubridor’ de la región, cuando estuvo allí, escribió: “Me voy a volver loco si todas estas maravillas no dejan pronto de sucederse”. El mapa corresponde al famoso dibujo que trazó de la geografía de las plantas de Ecuador. A La Condamine, por su parte, se le relaciona con avances en el conocimiento del caucho y la quina, dos productos capitales en la economía colombiana de los siglos XIX y XX.
Charles Marie de La Condamine
Extracto del diario de observaciones hechas en el viage de la provincia de Quito al Para, por el río de las Amazonas Amsterdám, Imprenta de Joan Catue,
[Páginas del libro], 1745
Alexander von Humboldt Geographie des plantes pres de l'equateur,
[Mapa], 1799-1800
Colección Pilar Moreno de Ángel
Biblioteca Luis Ángel Arango,
Colección Banco de la República, Bogotá.
Durante el siglo XIX fueron muchos los viajeros que se arriesgaron a meterse a la selva amazónica. Algunos tenían intereses altruistas: de expediciones cartográficas y antropológicas; pero eran más los que iban en busca de dinero: caucho, esclavos, toma de tierras, búsqueda de guacas, nuevas rutas comerciales… En fin, el gran tesoro amazónico. Ahora bien, los unos y los otros, durante esos larguísimos y penosos viajes, ¿cómo hacían para recordar a sus seres queridos? Nada de internet ni de telefonía inteligente. En estuches de terciopelo, como joyas, llevaban retratos de sus hijos y parejas. Dependiendo de la época, podrían ser daguerrotipos: placas de metal para las que los retratados tenían que posar largamente. Ambrotipos: negativos pintados a mano. O ferrotipos: especie de instantáneas sobre hierro o acero.
John Amstrong Bennet
Retrato femenino,
[Daguerrotipo], ca. 1849
Fotógrafos no identificados
Retrato de José Eustorgio Salgar,
[Daguerrotipo], 1850
Retrato de Dolores, María Josefa y Rafaela de Caicedo y Martínez de Pinillos,
[Ambrotipo], 1860
Biblioteca Luis Ángel Arango,
Colección Banco de la República, Bogotá.