El Grupo Suma se inscribe en el movimiento más amplio de los “grupos”, emprendido en México a fines de los setenta por jóvenes artistas preocupados por integrar a su práctica la crítica de una sociedad mexicana bajo tensiones y de la violencia de Estado. Unos años antes, el 2 de octubre de 1968, durante la presidencia de Gustavo Díaz Ordaz y mientras la capital se disponía a acoger los Juegos Olímpicos, la dispersión de una manifestación en la plaza de las Tres Culturas se saldó con un baño de sangre y probablemente centenares de muertos.
En la primera mitad del siglo XX, al cumplir encargos públicos, los grandes muralistas mexicanos (Rivera, Siqueiros, Orozco) exaltaron la identidad cultural del país. Cuando a su vez invaden los muros de Ciudad de México, los artistas del Grupo Suma no son bienvenidos. Sus intervenciones, a menudo efímeras, primero mezclan signos escritos y pintura abstracta, y luego integran elementos y técnicas de la cultura popular urbana. También conciben carteles, realizan collages y se adueñan de la galería de la Escuela de Bellas Artes…
Las obras del grupo no están firmadas, a lo sumo se leen iniciales hechas con plantilla. Forman un sinnúmero de partículas que, fuera de las instituciones del arte, proponen una relación inédita del artista con el público.
Pertenecieron al Grupo Suma, por periodos variables a lo largo de sus siete años de existencia, de 1976 a 1982, veintidós artistas: Óscar Aguilar Olea, José Barbosa, Paloma Díaz Abreu, René Freire, Oliverio Hinojosa, Armandina Lozano, Gabriel Macotela, Ernesto Molina, Alfonso Moraza, César Núñez, Hirman Ramírez, Armando Ramos, Mario Rangel Faz, Santiago Rebolledo, Jesús Reyes Cordero, Ricardo Rocha, Jaime Rodríguez, Arturo Rosales, Patricia Salas, Alma Valtierra, Luis Vidal, Guadalupe Sobarzo.
Las obras que en esa época crearon en nombre propio remiten al mismo procedimiento híbrido, sensible a la realidad social y a la cultura de masas, con un predominio del collage (recortes de prensa, envolturas, papeles de desperdicio) como uno de los modos de expresión emblemáticos.