“1. Debo mi trabajo a la adquisición de revistas en desuso, reliquias profanas rezagadas en cuyas fotografías se sedimentaron los actos fallidos de la vida pública, roturas a través de las cuales se filtra inconclus a la actualidad.
2. Debo mi trabajo al deporte de masas, arena en que los hombres enfrentan sus cuerpos, en pugna decidida por el triunfo, obstinación que los mantiene bajo riguroso control; debo mi trabajo a la gesticulación fotográfica de esos hombres, impresa y publicada en diarios y revistas: impulsos congelados, golpes de fortuna, caídas instantáneas, llegadas fósiles.
3. Debo mi trabajo al cartón gris, medio de amortiguar, cubrir, aislar, rellenar, embalar, dividir, absorber y tapar; debo mi trabajo al uso diario que del cartón gris se hace en talleres de encuadernación, bodegas de embalaje, aduanas portuarias, oficinas de arquitectura, imprentas, terminales de ferrocarril, agencias de publicidad, talleres de corte y confección, fábricas de carteras, plantillas, bobinas, estuches, archivadores y cuadernos; debo mi trabajo al cartón gris, papel inconcluso, yesca, hollejo, cama de segunda mano.
4. Debo mi trabajo a la observación de secreciones líquidas del cuerpo humano depositadas en forme de derrame sobre telas, manchas que desbaratan, interfieren, desarreglan, descomponen, interrumpen y tiñen, manchas que manchan.
5. Debo mi trabajo a sustancias acuosas, sustancias oleaginosas, derramadas sobre lienzos absorbentes, tramados, secos, opacos, lino crudo, yute, linoca, tela de buque; debo mi trabajo al movimiento uniformemente retardado de las sustancias nombradas, habiendo penetrado los tejidos descritos.
6. Debo mi trabajo a la preponderancia concedida a los arreglos sistemáticos, repartos, láminas didácticas, muestrarios, listas, cuadros de honor, paradigmas todos.
7. Debo mi trabajo al empleo de proverbios, definiciones, adagios, cancioneros, frases hechas, letanías, adivinanzas, estrofas, acertijos, textos todos encontrados hechos en el habla y la escritura, y que al igual que la fotografía pública, son moneda corriente, luceros apagados y en tránsito, lugares comunes.
8. Debo mi trabajo a la conexión y a la aptitud para articularse escénicamente, de lugares comunes fotográficos, conexión que remueve, conmociona y desnaturaliza, quebrando lo archileído en esos comunes lugares”.
Eugenio Dittborn, 1980