Las variaciones estéticas de Álvaro Barrios operan en el cuadro de un pensamiento gráfico que mezcla el POPular y el arte conceptual. Desde su juventud, la relación con el periódico fue obsesiva debido a su interés por el cómic, que utiliza hasta la fecha para crear una obra pictórica cargada de ironía y humor, en la que generalmente se pronuncia sobre los circuitos del arte, así como la historia “maestra” de este.
Los grabados populares tienen su origen en 1972, cuando Barrios, quien ya era reconocido como un importante pero precoz artista nacional, hizo una campaña para Café Puro Almendra Tropical, cuando trabajaba en la agencia de publicidad Sonovista (Barranquilla). Surgió en ese momento su duda sobre si debía o no firmarlos como artista, pues cuestionaba la noción de autoría, al tiempo que reflexionaba sobre la noción de reproducibilidad masiva y las técnicas tradicionales de grabado, como la serigrafía. ¿Qué hacía que una técnica gráfica fuera arte o no en el arte contemporáneo?
Después de la campaña, y con el respaldo del intelectual Álvaro Cepeda Samudio, quien dirigía el Diario del Caribe, Barrios sacó un comunicado en el que se establecía que estas publicaciones eran grabados y, desde ese entendido, eran obras de arte: “Decidí dar una explicación pública por intermedio de un amigo periodista (Julio Roca), en la que decía que esos tres anuncios publicitarios eran tres Grabados populares, que yo firmaría gratuitamente a todos aquellos que los presentaran”.
Álvaro Barrios en la Colección de arte