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Tipo de minisitio


Let us not forget that human beings were born in a garden, the womb of life. 
(No olvidemos que los seres humanos nacieron en un jardín, el útero de la vida.) 
Milani, Raffaelle. The Art of the Landscape. London: McGill-Queen’s University Press, 2009. 
 

El desarrollo y crecimiento de las ciudades, con la invasión severa de sus estructuras y materiales en nuestro panorama, la producción y consumo de sustancias artificiales y de productos agrícolas industrializados, el ocio digital y, en general, nuestros supuestos desarrollos humanos nos han alejado del contacto directo y la convivencia con la naturaleza, de vivir en, con y por ésta. De la experiencia de pérdida de la naturaleza surgen formas de expresión de la nostalgia, que vuelven a ficciones idealizadas de esos elementos ya distantes y extraviados, para volverlos a hacer próximos. Los jardines públicos y privados han sido, justamente, aquella reminiscencia a un estado confortable y de sentido de belleza, en conformidad con ideales de la sociedad. Como un doble ejercicio de representación, en las expresiones artísticas, las vistas de la naturaleza domesticada recalcan la evidencia del anhelo de gozar con su compañía y posibilidad de bienestar. A veces se evoca con vistas de parques en la ciudad y jardines domésticos, donde en el espacio público y privado hemos organizado plantas, minerales, cuerpos de agua y ornamentos para crear entornos de dispersión y goce de los sentidos; otras veces la naturaleza se presenta a manera de lujo exclusivo evidente en suntuosos bodegones, cuya referencia se remonta a motivos florales del Barroco que entonces decoraban palacios, a la vez que podían ser alegorías de la vida y la muerte. De igual forma, los entornos naturales imaginados por artistas se pueden apreciar a manera de utopías y paraísos que prometen mejores tiempos y lugares a los de nuestra realidad.

La exposición Paraísos y jardines, curada por Luis Fernando Ramírez, reúne obras de la Colección de Arte del Banco de la República en las que se denota la representación de la naturaleza limitada, y organizada en los espacios humanos, o condicionada a sus ambiciones de riqueza o codificaciones de lo espiritual. La exposición pone en evidencia que estas concepciones han atravesado los años y los límites geográficos, pues dialogan obras de arte realizadas en diferentes tiempos y por artistas de distintas regiones de Colombia y de otros países. El proyecto está alineado con el objetivo de investigar y circular la colección institucional, en especial en articulación con espacios de la Red Cultural del Banco de la República. Por ello, la muestra se inauguró en 2022 en el contexto de reapertura del Centro Cultural de la ciudad de Armenia, que opera en un edificio diseñado por Rogelio Salmona emplazado armónicamente en el paisaje, y donde se aprecia un jardín arqueobotánico en el que se cuidan y comparten plantas y semillas -algunas ancestrales- propias del territorio. En un segundo momento, la exposición se presenta en el Museo de Arte Miguel Urrutia de Bogotá, para sumarse a una serie de exposiciones que allí han tenido lugar, y que, desde diferentes estéticas y perspectivas de análisis, motivan las reflexiones sobre nuestra conflictiva relación con la naturaleza: los alcances simbólicos de su representación, la alarma sobre los usos y abusos de sus recursos y la evidencia de su pérdida y anhelo de recuperación en los momentos que comprendemos como modernidad.

El proyecto expositivo en Bogotá se activa con un programa público dirigido a audiencias diferenciadas, y que busca abrir las reflexiones en torno las temáticas de la exposición, en particular las concepciones de la naturaleza controlada y el artificio en contraposición a la naturaleza libre. Contaremos con un encuentro de floristas de la plaza de mercado, quienes serán invitados a realizar arreglos con el público y compartir su conocimiento sobre las plantas y flores.

La exposición abre y cierra con la obra Cementerio, jardín vertical (1992) de la artista colombiana María Fernanda Cardoso. Se trata de la instalación de lirios plásticos que brotan de la pared sobre las insinuaciones en dibujo de tumbas funerarias. La artificialidad de las flores, la ficción de una vida eterna, es un contrapunto al recordatorio de la muerte que supone el dibujo sobre la pared. Justamente, toda la exposición misma reitera esta tensión: la naturaleza está condicionada a la muerte, pero a la vez es aquel lugar anhelado para una vida eterna posterior a nuestro deceso.


Nicolás Gómez Echeverri 
Director Unidad de Artes y Otras Colecciones 
Subgerencia Cultural 
 

Artistas en la exposición

Luis Acevedo, Alberto Baraya, Álvaro Barrios, Milena Bonilla, Ricardo Borrero, Jan Brueghel, Juan Cárdenas, Maria Fernanda Cardoso, Antonio Caro, Carlos Correa, Santiago Díaz, François Dolmetsch, Julio Flórez, Luis Fonseca, Regina José Galindo, Giovanni Battista Gaulli, Ramón Gaya, José Gómez, Pedro Nel Gómez, Ricardo Gómez, Fídolo Alfonso González, Yolanda Gutiérrez, Sheroanawe Hakihiiwe, Cristo Hoyos, Laura Huertas, María de la Paz Jaramillo, Jan van Kessel, Noé León, Luis de Llanos, Jorge Madriñán, Kevin Mancera, Manuel Merchán, Edward Walhouse Mark, Peter Milton, Genoveva Montoya, Rosa Navarro, Roberto Páramo, Manuel María Paz, Amalia Peláez, Nohemí Pérez, Henry Price, Alfonso Quijano, Eduardo Ramírez, Luis Benito Ramos, Fabián Rendón, José Alejandro Restrepo, Tulio Restrepo, Emma Reyes, Henry Ribaillier, Abel Rodríguez, Miguel Ángel Rojas, Luis Roldán, María Isabel Rueda, Saúl Sánchez, José Antonio Suárez, Hernando Tejada, Marco Tobón, Germán Tolosa, Ramón Torres, Sergio Trujillo, Eulalia de Valdenebro, Giovanni Vargas, Hugo Zapata, Eugenio Zerda.

Imagen principal Media
Paraísos y jardines: La naturaleza representada. Colección de Arte del Banco de la República
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