La última sala del Museo del Oro Zenú en Cartagena nos trae al presente.
En dos emocionantes videos, escuchamos la voz de las comunidades que reflexionan sobre las tradiciones que los identifican, e inclusive, que son parte de su sustento actual y de su futuro.
El trenzado de la caña flecha
Los zenúes se reconocen como indígenas y reivindican un arte ancestral y único, el tejido de la caña flecha, que deberá ser mejor retribuido en la medida que más se lo conozca y aprecie. Es insuperable su habilidad para el tejido en la fibra vegetal, que aprenden desde niños. Da gusto ver cómo combinan el saber tradicional con un reto constante por la innovación y la mejora en la calidad de su principal y emblemático producto, el sombrero vueltiao. Por cierto, luego de ver el video es posible regresar ante las vitrinas para descubrir en los milenarios objetos de orfebrería la habilidad con la que sus artífices tejieron los hilos de cera en figuras y orejeras.
La vida mía está en la filigrana
Ciénaga de Oro y Mompox, dos poblaciones con vocación de orfebres. La técnica que han mantenido los más ancianos y que defienden las nuevas generaciones es la filigrana de hilos metálicos con soldadura, traída desde la península ibérica por europeos que la aprendieron de maestros árabes, y desde África por sabios orfebres que pese a ser artistas sufrieron la tragedia de la esclavitud. Pero el gusto por la delicadeza de la filigrana en colgantes y en aretes, cómo no compararlo con las orejeras y narigueras de las colecciones arqueológicas que acabamos de ver en las vitrinas. ¿Tal vez las querremos ver una vez más?
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