Las orejeras semicirculares de filigrana fueron elaboradas durante casi dos mil años por diversas sociedades de las sabanas del Caribe, la serranía de San Jacinto y el bajo Magdalena. Probablemente fueron usadas por distintos segmentos sociales.
El poder transformador del soplo
El soplo conecta dos artes: la orfebrería y la interpretación de instrumentos de viento. Los orfebres avivaban el fuego con sopladores de cerámica ajustados a cañas, para fundir el metal. Los intérpretes de aerófonos creaban lenguajes sonoros soplando las flautas, gaitas, ocarinas, fotutos y calabazos.

| Flauta y boquilla de soplador en cerámica. Esta última se ajustaba al extremo de una caña para alcanzar las temperaturas necesarias para fundir el oro (1063°C) y el cobre (1083°C). La semejanza entre las formas de estos dos objetos hechos por antiguos ceramistas parece sugerir, hace siglos, la misma figura literaria que propone el Museo, al reunir y hacer dialogar dos soplos, dos soplos creadores. 16,4 x 3,2 cm, C12126; 2,7 x 11,9 cm, C03143. |
Orfebrería
Desde los últimos siglos antes de nuestra era y hasta entrada la Colonia, se desarrolló una larga tradición orfebre en las sabanas del Caribe, la serranía de San Jacinto y el bajo Magdalena. En esta tradición se identifican estilos regionales con similitudes y diferencias entre ellos.
Martillado y repujado

| Con herramientas de piedra, hueso y metal repujaban diseños por ambas superficies de la lámina metálica. ¡Antes fue necesario extraer el oro de las arenas de los ríos y depurarlo! La extracción del cobre a partir de minerales es aún más difícil. 9 x 13,3 cm; 4,5 x 12,3 cm. O32510, O25535 |

| Detalle de nariguera con huellas de herramientas de martillado, sin pulimento. |
Vaciado a la cera perdida


| Es sorprendente la habilidad de los antiguos orfebres para realizar en hilos de cera los finos diseños de estas orejeras de filigrana fundida. No deja de recordar la habilidad de los actuales zenúes en el tejido y trenzado de finas fibras de caña flecha. Izquierda 3,3 x 5,4 cm; 3,3 x 5,4 cm; 21 x 12,6 cm, O01400, O01401, C05976. Derecha O24316. |

| Las dos orejeras de una pareja se hacían en el mismo molde. |
1. Elaborar el modelo en cera con alimentadores y embudo.
2. Cubrir con arcilla, dejar secar y cocer el molde. La cera se quema.
3. Vaciar el metal fundido.
4. Romper el molde, extraer la pieza, cortar los alimentadores y el embudo y pulir.
Universos sonoros
Flautas, ocarinas y fotutos hacían parte del universo sonoro de la gente del bajo Magdalena y la serranía de San Jacinto (siglos XII a XVII). Sus sonidos participaban en curaciones, trances, fiestas y ceremonias.

| Sobre muchas flautas se asolean caimanes. 5,2 x 25,4 cm; 22,6 x 4,7 cm; 4,6 x 23 cm, C03586, C03623, C03587. |
Estos instrumentos establecían un diálogo con humanos y animales. Aunque los tonos de las ocarinas no coinciden con los de las aves que representan, los intérpretes pudieron haber guiado la experiencia sonora de los oyentes para que evocaran su canto.
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