Este momento se abre como un homenaje vivo a las formas culturales que han habitado y habitan el centro de Medellín. A través de una selección de fotografías de archivo, afiches, carteles, tipografías urbanas, registros fílmicos y rastros arquitectónicos, se propone una experiencia que narra la historia de una ciudad que también se construyó en los teatros, en los pasajes de cine, en los cafés, en los avisos de neón y en los muros que anunciaban funciones y promesas.
En esta fase se documenta y convoca a mirar hacia arriba, a reconocer en una cornisa el eco de un teatro, en una marquesina borrada el grito de una película, en un cartel descolorido el intento por sostener la voz de un colectivo escénico. Se recorre desde los antiguos teatros Bolívar y Circo Teatro España, hasta las salas independientes actuales que sobreviven entre tensiones presupuestales y afectivas. Se da cuenta de una Medellín que se pensó moderna a través del espectáculo, que se proyectó cosmopolita a través de la cultura visual, y que hoy lucha por no olvidar lo que aún persiste en medio del olvido.
El centro alberga vestigios vitales para enfrentar el olvido, espacios que invitan a reflexionar sobre el pasado desde el presente y que nos concientizan como sujetos históricos. Museos, teatros, archivos, bibliotecas, pasajes comerciales, monumentos, parques, centros culturales, cantinas, cafés, galerías y cantidad de espacios de sociabilidad que han sido protagonistas de la historia del centro de Medellín.
A través del análisis de la arquitectura de los teatros de la ciudad, se muestra cómo estos espacios no solo fueron epicentros del entretenimiento, sino también reflejos del desarrollo arquitectónico y social, influenciados por estilos como el Art Nouveau, el Art Deco y el Funcionalismo, procesos arquitectónicos que también se evidenciaron en otras construcciones del centro. La investigación también destaca el impacto de la modernización y las tensiones culturales que surgieron alrededor del cine, ofreciendo una visión integral de su papel en la transformación urbana y cultural de Medellín.
Otros proyectos urbanos fueron la implementación del impuesto de valorización entre 1939 y 1976 reforzaron el trabajo de la Sociedad, financiando la creación de nuevas vías de acceso y conectando el centro con su periferia; a esto se le sumaría el auge empresarial y económico que tendría la ciudad, la conformación de grandes industrias, migración poblacional desde los pueblos y creación de una clase obrera, en su territorio se encontraban fábricas e industrias de gran talante que ayudaron poco a poco a posicionar la ciudad como un centro económico (Poveda, 1996, p. 307). Las piezas que conforman esta línea narran ese proceso de modernización visto, en su momento, como un símbolo de progreso, civismo y de adaptación a las tendencias urbanísticas globales, que en el caso de Medellín se movían entre lo inerte, lo vivo y la interacción humana con estos nuevos espacios. Hoy se puede exponer que, si bien esta modernización posicionó a Medellín como una ciudad económicamente fuerte, implicó la pérdida de espacios con alto valor patrimonial y el deterioro de la cohesión social en el centro.