En a través del espejo, uno de sus proyectos más recientes, el fotógrafo y teórico español Joan Fontcuberta reflexiona como lo digital, la consolidación de Internet y la proliferación de las redes sociales han cambiado los usos de la fotografía, fundiendo las nociones de público y privado. En su muestra proyectará miles ‘reflectogramas’, autorretratos anónimos hechos con cámaras digitales o teléfonos móviles, que sus autores colgaron y distribuyeron en la red.
Las cámaras digitales han trastocado tanto las leyes del mercado como de la cultura visual. La fácil manipulación de los aparatos fotográficos y el hecho que estas imágenes estén destinadas a ser vistas en pantallas o enviadas a través de la red, multiplica las situaciones a registrar, así como la cantidad de imágenes que se realizan. “Con ello la fotografía se desritualiza, ya no se reserva los momentos solemnes. Hoy todos somos autores de nuestras propias imágenes, nos hemos convertido a la vez en homo fotograficus y en homo spectator”.
Los cerca de 3.000 reflectogramas que se proyectaran en 20 pantallas durante la exposición, fueron en su totalidad extraídos de Internet (redes sociales, blogs, páginas de búsqueda de parejas, etc.), imágenes donde el fotógrafo y la cámara son los elementos centrales de la composición, donde poco importa su calidad, siempre y cuando cumplan el objetivo por el cual se tomaron: circular en la red. ¿Los escenarios? Baños, habitaciones, cuartos de hotel, probadores de ropa, discotecas, ascensores, retrovisores de automóviles, en definitiva cualquier lugar que contenga un espejo.
Para Fontcuberta este tipo de fotografías hacen explicito lo privado, como una herramienta del autor para construir la imagen de su identidad: cómo quiere que lo vean y qué quiere mostrar o hacer saber de él mismo. Al tiempo que cuestionan aspectos como la perdurabilidad de la imagen, que “ha pasado de ser el elemento que preservaba la vivencia a convertirse en la vivencia en si”.