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Ana Lucía Tumal - Pasto
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Tipo de minisitio

Experiencia en cuarentena

Como ser humano, como mujer, como madre, como hija, como compañera, como artista también, paso por un estado de miedo e incertidumbre. Aunque la condición de artista en su vida económica es inestable no hay que perder la fe de que de alguna u otra forma se puede salir adelante, resistiendo y pensando que el camino del arte es una herramienta sanadora.

Y reservar eso me ha servido para pensar mejor las cosas, las situaciones de la vida y procesos que también quedaron “allí”. Como mujer del sur siempre he estado ligada a la tierra y esta cuarentena fue un tiempo para repensar mejor el espacio que habito, y en poner en práctica las enseñanzas de mi madre, de mi abuela y abuelo materno; a conectarme con la semilla con el alimento, con la planta medicinal y así poder alimentar a los míos. La llegada de la obra para tiempos de pandemia es el motor para compartir y construir espacios de reflexión y participación con la comunidad, con el transeúnte, con el caminante, con el ser de paso.

Esta iniciativa surge a la invitación a realizar arte en tiempo de pandemia y es una oportunidad significativa ya que los espacios expositivos como la fachada de mi casa, se  convierten en espacio público. Mi casa, mi hogar, mi refugio, mi territorio, mi lugar de trabajo, el hogar de mi hijo, de mi pareja, de mis padres, de mis hermanas, da las plantas, de las codornices, de gallinas y gallos, cuyes, palomas, y mis perros y las paredes que han sido testigos de alegrías, tristezas, sueños, frustraciones, planes resistencias y persistencias. Un lugar donde he desarrollado mi proceso plástico y materializado mis obras al lado delos míos como mujer, madre, artista, investigadora, artesana, compañera y profesional eso está determinado por el interior como el alma del proyecto. El exterior o fachada esta la dirección, el vecino, el barrio, el andén de la calle, el afuera, el espacio público. El encuentro con el otro o la otra, es generar una visión de arte construyendo nuevos espacios expositivos y nueva forma de hacer y ver arte.

El camino de la semilla

Surge la necesidad que con esta pandemia el ser humano en la ciudad y la población en general está pasando por una necesidad tanto física como espiritual o emocional y es la posibilidad de compartir de manera simbólica esos sentimientos a partir d una flor que con esta pandemia fueron olvidados como el abrazo, el beso, una palabra cariñosa, un perdón, en agradecer por el instante o recordar la memoria de nuestros muertos.

El entender de como una iniciativa la ciudad necesita repensar su existencia y la capacidad humana de creer y crear entender de que puede entablar un dialogo con la semilla, con el alimento o la planta medicinal que lo necesita es una invitación a construir nuevos espacios desde su intimidad.

Nace de la necesidad de construir espacios de reflexión y de participación de compartir un proceso, una experiencia desde el acto creativo, en esta cuarentena se ha reafirmado el pensar en los oficios; el recortar, el coser, pintar, dibujar, leer, poner sus pensamientos en crear y sanar.

Mi proceso siempre ha estado vinculado con el saber hacer y entablar diálogos y construir espacios en donde el espectador se conecte con mi obra, inspirada en la franela roja o el trapo rojo se comienzan a construir un jardín hecho a partir de flores en franela o tela roja. Estas flores construirán un jardín en mi fachada, serán entregadas al transeúnte o las personas que se acerquen a la obra, cada flor llevará una etiqueta en la que contendrá semillas y un manual para sembrar y las intenciones para la que fue realizada la obra. Dentro de la conceptualización de la obra usamos franela roja el cual se realizará la flor hecha a mano el tallo es un alambre de púa, una conexión con el campo y la ciudad con libertad y el proceso que manifiesta está pandemia. Cada flor será una pieza escultórica ya que estará hecha a mano, las dimensiones de las flores son variables y las semillas serán plantas aromáticas o medicinales: perejil, apio, cilantro, lechuga, caléndula. Plantas que se pueden plantar en espacios pequeños.

Flor de rosa hecha en franela

La pieza escultórica surge a partir de la apropiación de la tela roja, pieza simbólica que es usada en las fachadas de las casas con el fin de pedir ayuda de manera material o física. Sentí la necesidad de compartir un símbolo de reconciliación con la vida y sus emociones y el estado del ser en esta cuarentena, un mecanismo de sanación, un encuentro con el otro con el ser y la tierra y la semilla y un vínculo con la naturaleza.

Aproximadamente se realizarán 200 unidades de flores rojas y serán entregadas a los transeúntes en el transcurso de 3 días tiempo que durará desde las 8:00 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde y otras piezas serán enviadas en correo certificado a diferentes ciudades y otras en la ciudad de Pasto.

La flor está hecha en tela roja “franela” esta se sostendrá en un alambre de púas y se construirá la pieza a mano. Sus dimensiones serán de 60 cm de largo, lo más cercano a escala real dentro de la construcción de la obra la cual será instalada en la fachada de la casa.

 

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