Instrucciones
La fragilidad que nos habita es un proyecto encaminado a mirarnos como si estuviéramos frente a un espejo, evocando la existencia propia y nuestra relación con el mundo, haciendo énfasis en nuestras acciones y actitudes frente al confinamiento.
Nuestra identidad reflejada en cómo hemos enfrentado el confinamiento, explora nuestro interior; la forma en como cada uno ha desafiado esta situación da cuenta de nuestras reacciones de supervivencia frente a lo que nos ha tocado vivir, pasando por el miedo y la incertidumbre, a la solidaridad y a la reflexión, muestran el rostro psicológico que plantea nuestra identidad.
Para desarrollar este descubrimiento interior, empezaremos por recolectar los rastros que hemos ido dejando en este periodo. Recurriendo a nuestras experiencias y a la interacción con las redes sociales.
La intención es realizar un autorretrato subjetivo a partir de la recolección de ideas, conceptos e imágenes, frases significativas o escritos, películas o música, que hemos indagado o de las experiencias nuevas de aprendizaje, todo ello rastros y huellas del cómo hemos vivido en este tiempo.
Una vez recolectada toda esta información, pasamos a la fragmentación de la misma, para ello, iniciamos a relacionar ideas con partes de su cuerpo, por ejemplo, un ojo que es un órgano que nos sirve para mirar, puede ser relacionado con la imagen de una persona que nos gustó, una lámpara, u otra idea. Una oreja con una canción, un consejo dado o recibido. Los labios pueden ser una fruta madura degustada.
Las asociaciones son personales déjese llevar por la intuición y la emoción, no es necesario justificar solo construya su rostro de ideas, como un poema visual, que lo dice todo, aunque no se entienda; se sugiere que se puede usar marcadores, aplicar colores, para hacer más llamativo lo que usted está construyendo, para lo cual podrá recortar y pegar, rasgar o escribir.
Exhibe el resultado de tu autorretrato en el exterior de la fachada de tu casa y fotografía para redes sociales.
