Máximo Flórez y Valentina Flórez entrevistan a Grecia Quintero
¿Cómo nace la obra que está presentando en la exposición?
Moliendo historias nace en medio de un proceso que estaba ejecutando en el marco del 16 Salón Regional de Artistas. El proyecto “Presencias” se desarrollaba en el municipio de Salazar de las Palmas, en Norte de Santander, con un grupo de mujeres que han logrado sobreponerse a diversas formas de violencia.
El municipio es cuna del café en el país y estas mujeres lo cultivan en sus espacios para generar ingresos. Después de recorrer sus fincas y participar nuevamente en el proceso de preparación del grano, pude apreciar el valor del trabajo colectivo y horizontal que se debe realizar para que nosotros en las ciudades podamos consumirlo.
Así las cosas, decidí trasladar parte de su preparación a un espacio descontextualizado; entonces llevé el café desde las fincas de las mujeres hasta el teatro Peralta, con el fin de provocar al otro a través del olor que se genera al tostarlo, vinculándolo por medio de sus sentidos hasta lograr su presencia en el espacio dispuesto para la acción. Después de tostar, se pasa a moler. Se tomó como apoyo una mesa coja que dificulta el ejercicio, con el propósito de motivar a los presentes a ayudar para que se pueda cumplir con ese paso de preparación.
La pieza busca que el espectador deje de ser un ente pasivo y actúe, para que la acción suceda; en medio del proceso se crea un puente que permite conocer el origen del café, conectando a los presentes con una comunidad que desconocen, pero con la cual se vinculan por medio del grano.
Su propuesta tiene un componente participativo muy importante. ¿Cómo es la relación de su obra con el público?
Mis procesos son largos y muchas veces lentos, puesto que entiendo mi obra como un detonador de experiencias. El proceso de construcción es, por lo general, una obra en sí misma, ya que está sucediendo a través del encuentro, utilizando las artes vivas como recurso para construir con el otro en un espacio específico, del cual va a nacer una pieza.
Ahora comprendo la pieza resultante como una provocación al otro, en la que se le brinda la posibilidad al espectador de vincularse y convertirse en activador de la pieza, ya que es él quien tiene la posibilidad de hacer que la pieza suceda o no, convirtiéndolo o asumiéndolo como un sujeto político responsable de sus elecciones.
Me interesa que quien comparte o se encuentra mi trabajo también se conecte a través de la experiencia y así pueda conectarse con la presencia del otro, a pesar de la ausencia del cuerpo (de quien ayudó en la creación de la obra que ahora se le presenta). Entonces el público es el que completa la ejecución de la obra, convirtiéndola en procesos participativos inacabados.
¿Qué impacto considera que tiene el programa Imagen Regional en su proceso artístico?
El programa me brinda la posibilidad de poner en diálogo mi proceso creativo e investigativo con otros escenarios y contextos. Esto me permite, por una parte, conocer otros que muy seguramente me van a interesar por los valores estéticos, conceptuales y metodológicos que pueden alimentar mi trabajo, y por otro lado, me deja compartir mi obra con otras personas en otros escenarios, facilitando el hecho de que la pieza se expanda y se vincule con otro público, fuera de mi territorio inmediato.