Robinson Figueroa
Nació en la ciudad de Florencia (Caquetá) en el año 1983. Guiado por su pasión hacia la naturaleza, decidió estudiar Zootecnia en Bogotá. Posteriormente, estudió fotografía y aprovechó el entorno natural y cultural durante los viajes hechos por todo el territorio nacional para fortalecer su ejercicio profesional como fotógrafo. Esto le ha dado los insumos necesarios para entender la fotografía documental y de naturaleza como herramienta para transmitir y contar historias.
Entrevista de Ana María Lozano a Robinson Figueroa Tovar
¿Quisieras contarme, brevemente, cuál fue el origen de las fotografías con las que participas en Imagen Regional?
Las imágenes son la exploración de mi entorno, una manera de ver lo ordinario como algo más allá de lo obvio y una voz en la “urbe”, ya que en nuestras regiones las riquezas naturales se vuelven parte del paisaje que damos por asegurado. Tristemente, la realidad es que casi toda esta gran diversidad natural se ve amenazada y muy cerca de desaparecer por la incidencia de los humanos. El caimán del Orinoco o caimán llanero, por ejemplo, representado parcialmente con dos fotografías y sin exponer por completo el ejemplar, como analogía de esta gran pérdida, es uno de los grandes caimanes del mundo, además de que es endémico del río Orinoco; lamentablemente, el estado de su población en la actualidad se cataloga como crítico. De igual manera, especies más comunes, como las iguanas y distintos tipos de bagres de nuestros ríos, sufren amenazas por la presión que ejercemos sobre sus ecosistemas, o por la caza y el consumo indiscriminados.
¿Crees que en la muestra Imagen Regional, zona Andino-Amazonia, se hace sentir lo regional? Si la respuesta es afirmativa, ¿en qué forma?
Yo pienso que sí, pues cualquier expresión hecha por las personas de un territorio de alguna manera nos habla de sus regiones. Creo que incluso sin que una persona hable de su entorno a través de su obra, sus manifestaciones artísticas siempre estarán influenciadas por sus orígenes o raíces y nos contarán parte de lo que ese espacio físico ha incidido en el producto final. Imagen Regional, en ese contexto, nos permite hablar con las regiones, en el lenguaje del arte, en el idioma que cada artista conoce y que se nos comunica por medio de sus obras.
En tu experiencia como artista que vive en Florencia (Caquetá), ¿se han hecho sentir relaciones inequitativas entre regiones en las dinámicas del arte colombiano? Si la respuesta es afirmativa, ¿de qué manera?, ¿entre qué regiones?
Pienso que, en términos generales, en muchas regiones de Colombia campea la inequidad. Los problemas sociales regionales afectan todas las esferas de dicho territorio y el arte no es ajeno a ello; basta desear estudiar un arte en Colombia para darnos cuenta de que muy pocas regiones gozan de espacios adecuados para el aprendizaje formal de dichas disciplinas. En lo personal, me he encontrado con artistas y productores que consideran que si no es en Medellín o en Bogotá no hay calidad, y desde esa orilla será aún más complejo superar esas brechas en el contexto del arte.