En esta investigación de Forensic Architecture y la Comisión de la Verdad se entrelaza la violencia contra las personas y la violencia contra la tierra, mostrando en el proceso las huellas de los territorios desaparecidos.

El paisaje en el que han desplazado a miles de campesinos de manera forzada se ha transformado en su totalidad, hasta el punto de que veredas fueron borradas por completo. La rica y diversa cobertura vegetal de la tierra fue sustituida por un mar de árboles de banano. La destrucción de los manglares de la costa produjo una erosión masiva, por lo que parte de las veredas y lugares donde ocurrieron masacres están ahora bajo el agua.
Esa transformación del paisaje se relaciona con un amplio entramado de actores, entre los cuales se cuentan las fuerzas militares y paramilitares, grandes terratenientes, empresas locales y transnacionales, bancos e instituciones estatales.

La región del Urabá antioqueño es conocida por la violencia política que se vive en la zona desde la década de los ochenta; desde ese entonces, las masacres y los grupos paramilitares han expulsado a miles de campesinos, los cuales se han visto obligados a abandonar sus hogares y sus tierras agrícolas.
Forensic Architecture y la Comisión de la Verdad se concentraron en una noción relacional del despojo. Lo estudiaron como un entramado de violencia física y ambiental, de prácticas legales e institucionales, así como de diversas nociones de propiedad y proyectos de vida que se establecen en el territorio. En las diferentes veredas rurales en las que trabajaron en el corregimiento de Nueva Colonia, en Turbo (Antioquia), destacaron aspectos concretos de cada una de esas caras del despojo.

Para hacerlo, la investigación partió de dos perspectivas. La primera profundiza en la cuestión agraria y las disputas por la concentración y la distribución de la tierra. La segunda estudia el ambiente como un agente en la guerra y no solo como un objeto pasivo en disputa. El argumento es que la tierra tiene una memoria social y política, ya que registra y actúa en las prácticas de despojo y de la historia del conflicto armado. A medida que se cuenta la historia política de la zona, se cuenta también la historia ambiental y viceversa.

Las fuentes y metodologías de investigación utilizadas han sido fundamentales para rastrear las transformaciones ambientales y políticas en la región. FA y la Comisión reconstruyeron cien kilómetros cuadrados de paisaje de pueblos perdidos o amenazados, en un recorrido que muestra las huellas de su transformación a lo largo del tiempo. Analizaron miles de páginas de datos financieros desde 1955 hasta la década de los dos mil, incluyendo documentos de transacciones de tierras que permitieron sacar a la luz las formas en que las grandes empresas realizan el despojo y lo enmascaran.
Para leer la memoria de la tierra, se utilizaron tres escalas: el análisis satelital, la fotografía aérea y las imágenes e historias recogidas desde la tierra, en forma de diferentes “testimonios situados”. Esta es una técnica desarrollada por Forensic Architecture, basada en un ejercicio colaborativo en el que los entrevistados «caminan» en entornos en 3D. De ese modo, se reconstruye con los campesinos despojados o en riesgo de despojo una serie de espacios tal y como eran antes de su desaparición que, en el caso de las veredas rurales de Nueva Colonia, terminaron consumidas por el mar o las plantaciones de bananos.
Introducción
Coquitos
California
Honduras y La Negra