Formas de la memoria es una muestra temporal de la Colección de Arte del Banco de la República que responde al interés de la institución por presentar sus adquisiciones recientes y por trabajar permanentemente en el acercamiento del público al arte. La Colección es un ente cambiante, que crece año tras año, gracias a una política de coleccionismo institucional que ha permitido conformar un acervo que, con énfasis en el arte colombiano desde la Colonia, complementa su visión con piezas de arte de Latinoamérica y de otras partes del mundo.
Lo recuerdo (yo no tengo derecho a pronunciar ese verbo sagrado, solo un hombre en la tierra tuvo derecho y ese hombre ha muerto)…
Jorge Luis Borges, Funes el memorioso1
Esta exposición indaga en el interés del arte contemporáneo por la memoria y sus variables (como pueden ser el paso del tiempo y la capacidad humana de recordar y olvidar) y reúne obras que captan memorias a través de documentos, archivos y diversas fuentes de información. Todos estos elementos se convierten en materias maleables, que los artistas apropian para tratar temas que van desde lo personal y poético hasta las aproximaciones documentales en torno al acto de recordar.
Esta curaduría surgió a partir del recuerdo de la lectura del cuento Funes el memorioso escrito por Jorge Luis Borges en 1942. En el mismo, Irineo Funes quedó postrado en cama a causa de un accidente y, a partir de entonces, adquirió la inmensa capacidad de recordar hasta el más mínimo detalle de su vida. Su mente estaba llena de datos minuciosos, a tal punto que podía recordar, con total exactitud, cualquier experiencia. No tenía la capacidad de tener ideas generales, abstraer u olvidar pues estaba condenado a una existencia signada por el recuerdo absoluto y el no olvido y, según el narrador, a padecer cierta incapacidad para pensar en medio de su atiborrado mundo de detalles infinitos. Es factible que Funes sufriera de una rara afección conocida como hipermnesia que ocasiona que quien la padece recuerde hasta el más mínimo detalle de cualquier experiencia vivida.
Cada una de las obras en esta exposición presenta, de alguna manera, cierto grado de hipermnesia. Las imágenes, sonidos y objetos funcionan como dispositivos memoriosos, que se activan con la presencia y la interacción de los visitantes en la sala de la exhibición para develar recuerdos en común, señalar el inevitable paso del tiempo y, a veces, la importancia del olvido. Esta experiencia visual requiere la confrontación de la memoria personal y colectiva del público con las formas y los contenidos de cada pieza. En este recorrido, diferentes formas de la memoria organizan la sala, a partir del cuento de Borges, en cuatro momentos: Formas del tiempo y su inevitable acción sobre la memoria; Huellas, documentos, archivos como materia prima en la obra de arte; Lo recuerdo… formas de recordar y de honrar la memoria del otro y Recordar como forma o la revisión de la historia y su papel en la creación de la memoria colectiva.
Formas del tiempo
Antes de sufrir su accidente, Irineo Funes poseía el don de saber siempre la hora con la exactitud de un reloj. Esta habilidad fue reemplazada, después del golpe que lo inmovilizó, por la capacidad absoluta de recordar. El tiempo perdió importancia para él y su memoria se convirtió en un archivo sin categorías en el que toda la información convivía en un solo plano. Esta no era depurada por el olvido que, junto con el paso del tiempo, es uno de los factores naturales que equilibran la idea de la memoria y que la alejan del padecimiento de la hipermnesia. Estos factores conducen también al deseo de preservar la memoria en contra de la inevitable erosión que causa la imposibilidad universal de repetir lo vivido exactamente de la misma manera.
En la obra Los anillos del tiempo (2010), Miller Lagos construye un collage con páginas de prensa escrita para simular los anillos del tronco de un árbol cortado. Estos anillos revelan los patrones de crecimiento del árbol y contienen información sobre los cambios sucedidos en su entorno como, por ejemplo, las condiciones ambientales de determinada época. Cada sección del tronco guarda las huellas de una experiencia vivida.
El agua que tocas es la última que ha pasado y la primera que viene (2012), de Nicolás Consuegra, retrata la vida cotidiana a orillas del río Magdalena y la omnipresencia del paso incesante del agua. Cada uno de los videos está realizado en un lugar diferente de la ciudad de Honda; sin embargo, el encuadre de la cámara hace que el horizonte sea siempre el mismo, de manera que, en la instalación, el conjunto parece un solo tramo continuo de río. El título de la obra es una frase atribuida a Leonardo da Vinci y se refiere al cambio constante de la vida. Estos fragmentos de actividades de los habitantes de la ribera del Magdalena, el principal río de Colombia, cargado de historias de violencia y de progreso interrumpido, nos recuerdan que, a pesar de que la vida está llena de eventos que se repiten, ni las personas ni las acciones pueden volver a ser las mismas nunca y solamente persiste el cambio incesante del ciclo continuo de nacimiento y destrucción.
Ernesto Restrepo, año tras año y de manera cíclica, como en Cosecha de papas (2002), produce papas en cerámica, que circulan en exposiciones o en ventas que funcionan, muchas veces mediante el trueque e intercambio, como instalaciones. Este gesto repetitivo simula, desde la práctica artística, el ciclo de la cosecha y renovación constante que se mantiene por la voluntad del artista. Restrepo ha perfeccionado, a lo largo del desarrollo de esta obra, la apariencia de las papas con una pátina en tierra que las hace únicas e irrepetibles.
En la instalación efímera, Grano (1981), de Miguel Ángel Rojas, la fragilidad de la memoria se revela en un piso construido con polvo de diferentes colores, que recuerda las baldosas de cemento de su casa de infancia en Girardot. Así como esa casa desapareció de la vida de su familia al desplazarse esta del campo a la ciudad, el piso desaparecerá al final de la exposición debido a la fragilidad de sus materiales. Esta instalación puede ser reconstruida cada vez que se presenta de nuevo al público, como si se reviviera un recuerdo o una huella efímera del pasado. La obra introduce el tema de la siguiente sección de la exposición que gira en torno a los vestigios.
Huellas, documentos, archivos
Una de las formas de la memoria vinculada a la figura de Funes, que deja el paso del tiempo, es el archivo y sobre este reflexionan los artistas en esta sección. Así como el cuento es una manera de recordar a quien fue un archivo viviente y todo lo recordaba, las obras trabajan sobre archivos existentes, pero también sobre la idea misma de la permanencia del documento y de la imagen.
En su obra Sedimentaciones (2011), Óscar Muñoz proyecta sobre una mesa la revelación y la disolución de imágenes de un archivo fotográfico compuesto por retratos de diferentes procedencias. Estas imágenes ponen en cuestión la permanencia de la imagen en un ciclo sin fin de renovación en donde se plantea un equilibro entre la desaparición y el resurgimiento de los retratos como fragmentos de la memoria.
De manera similar, en la obra de Francis Alÿs, Estudio para lección de música (2000), la fragilidad de la imagen y del documento son reflejados en una pintura y diferentes bocetos en donde se ve a dos personajes sosteniendo, solamente con el aliento, un papel sobre una mesa en un improbable equilibrio.
En el documental corto de Rafael Urban titulado Huevos de dinosaurio en la sala de estar (2011), la señora Ragnhild Borgomanero de 82 años enseña su casa, que alberga una de las colecciones privadas de fósiles más grandes de Latinoamérica, incluidos unos huevos de dinosaurio que exhibe en la sala de estar. Borgomanero narra algunos aspectos de su vida a través de las imágenes y los objetos y muestra cómo está aprendiendo a digitalizar y editar fotografías, películas y sonidos con el fin de preservar la memoria de su difunto marido y recordar su vida junto a él.
Tras finalizar esta parte de la muestra, se establece una conexión entre dos piezas que bien podrían ser las huellas de ciertos actos de violencia. Metáforas bélicas (1996), de María Teresa Cano, pareciera congelar un instante de la vida doméstica en una mesa de parafina fundida al calor del fuego de lo que pudo ser un evento de guerra. En La visita (1996), de María Adelaida López, dos mesitas calcinadas se han convertido, probablemente, en la huella de la visita de un portador de destrucción y muerte.
Lo recuerdo…
La acumulación de recuerdos indiscriminados, una característica de la hipermnesia, es probablemente un estado cercano al olvido. Más aún si esta cantidad de información reposa en lugares de difícil acceso. Funes afirmaba: “Más recuerdos tengo yo solo que los que habrán tenido todos los hombres desde que el mundo es mundo”. Sin embargo solamente tenemos acceso a unas pocas páginas que honran la memoria de este personaje. “Lo recuerdo” es la primera frase del cuento que contiene este verbo, anotado como sagrado.
Verbo que puede tener el potencial de dotar a quien lo pronuncia de la grandeza de traer a un espacio de respeto la memoria de alguien dejado en el olvido, existente muchas veces solo en estadísticas y cuya presencia en el mundo fue seguramente trascendental para familiares y amigos. La labor del artista, en las obras presentadas en este espacio, es la de reivindicar este verbo a través de su trabajo y honrar la memoria de quienes han sido abandonados en el mar de la información y la acumulación de datos.
Doris Salcedo ha dedicado gran parte de su obra a entender el dolor de quienes han perdido a sus seres más cercanos a causa de la violencia. Plegaria muda (2008-2010) surge a partir de una larga investigación en torno a las muertes violentas. La artista entrevistó y acompañó a muchas madres cuyos hijos desaparecidos fueron encontrados en fosas comunes2 . Su obra es un intento de honrar la memoria de estos jóvenes muertos y a sus familiares con un acto de duelo en donde cada uno de los objetos es como el túmulo funerario de la sepultura digna que nunca tuvieron. Una serie de mesas puestas una sobre otra ocupa un espacio en penumbra y genera una sensación de duelo. A través de unas pequeñas perforaciones, y como una voz de esperanza, la vida brota sutilmente de la madera en forma de briznas de pasto.
En 2005, María Elvira Escallón comenzó una investigación sobre el hospital San Juan de Dios en Bogotá que desarrolló en varias etapas. Inició con el registro fotográfico del estado del lugar y continuó con entrevistas, producción de intervenciones en sitio y creación a partir de objetos encontrados. El San Juan de Dios, fundado en 1564, se constituyó, a lo largo de su historia, como el hospital universitario y centro de investigación más importante del país por su infraestructura y la atención que brindaba a la ciudadanía. Fue clausurado en 2001 por decisiones políticas de Estado. Las camas cortadas e incrustadas en el muro de su instalación En estado de coma (2007) son un testimonio del patrimonio en abandono así como un homenaje a las personas que quedaron huérfanas de este servicio y a los mismos empleados, algunos de los cuales permanecieron durante años en el edificio abandonado.
Como respuesta al golpe militar de Chile en 1973, el poeta Raúl Zurita comenzó a realizar una serie de acciones polémicas pues sentía que las palabras no eran suficientes para expresar la impotencia ante la realidad del momento. En junio de 1982, en pleno apogeo de la dictadura chilena, escribió un poema titulado La vida nueva y para ello utilizó cinco aviones Jet que trazaron, en perfecta sincronía, el texto con humo blanco en el cielo azul de Nueva York. El poema fue escrito en español, como un homenaje a todos los inmigrantes y segregados en los Estados Unidos y el mundo.
Recordar como forma
En este último espacio de la exposición conviven obras que interpretan o reescriben la historia oficial y los mitos que definen a un lugar y hacen parte del imaginario colectivo. A partir de diversas herramientas creativas, como pueden ser la reconstrucción de eventos en video, el dibujo sobre objetos encontrados y la apropiación de imágenes, estas obras se olvidan, por un momento, de la veracidad de la información archivada y crean una versión plástica de los hechos. De nuevo Funes cruza transversalmente esta sección, pues su propia existencia dentro del cuento destaca el acto creativo de la escritura por encima de la inútil acumulación de información detallada e inabarcable.
Claudia Joscowicz en Round and Round and Consumed by Fire (2009), Arrastrado y descuartizado (2007) y Vallegrande, 1967 (2008), recuerda, de manera detallada, tres momentos míticos de la historia de Bolivia reducidos a instantes prolongados en cada una de las secuencias de video.
En su obra Damn Right, Norwegian Wood (2013), Humberto Junca yuxtapone imágenes de eventos violentos de la historia reciente, presentes en la memoria colectiva de los colombianos, con logotipos de bandas noruegas de black metal, un género musical que influyó en cierto sector de la juventud bogotana de los años ochenta y noventa. Estas dos memorias cruzadas dejan su impronta dibujada con bolígrafo sobre la madera de los pupitres escolares.
La obra La historia colonial del caucho (2007-2013), de Felipe Arturo, fue exhibida en el 43 Salón Nacional de Artistas en Medellín en donde el público inventó con ella diversos juegos de mesa que fueron desgastando la superficie del tablero y el resto de las piezas. El acto de jugar y de observar una representación del territorio erosionado tuvo el potencial de activar la memoria colectiva sobre los sucesos acaecidos en los países con territorios amazónicos, a finales del siglo XIX y parte del XX, durante la fiebre del caucho.
Cierran la exposición dos obras puestas en diálogo que se relacionan con el tema de los medios de comunicación y el papel que representan con respecto a la creación de la memoria colectiva de un país.
En su conjunto de piezas fotográficas (1997-2005), Jesús Abad Colorado intenta, tal vez, emular la capacidad hipermnésica de un personaje como Funes al crear, a lo largo de años de ejercer su oficio como reportero gráfico, un archivo visual de cientos de imágenes, que cumple la labor de registrar la dolorosa memoria de un país en conflicto. La institución museal ha expandido los límites del coleccionismo de obras de arte para albergar, en sus reservas y salas, imágenes que pertenecen al campo de la reportería y que, alejadas del contexto de los medios de distribución masiva, complementan la labor del periodista al conservar esta memoria en su acervo y exhibirla ante el público para permitir otras lecturas.
La videoinstalación en forma de tríptico de Antoni Muntadas, On Translation: El aplauso (1999), realiza una crítica abierta a la saturación de imágenes en los medios de comunicación. En las dos pantallas laterales se muestra una audiencia que aplaude mientras que en la pantalla central se proyectan imágenes fijas en blanco y negro tomadas de los medios de comunicación locales que se alternan con una toma frontal de la misma audiencia. El sonido, que domina el espacio, es el del aplauso del público que, pasmado y adormecido por la hipermnesia colectiva, aprueba el espectáculo de los medios dominado por la violencia.
Funes el memorioso podría considerarse como una obra más presente en esta exposición, en donde concurren transversalmente las formas de la memoria que conducen el recorrido. En esta selección de obras plásticas dominadas por un instinto documental, que se apega a la realidad para proponer cuestionamientos a partir de hechos del pasado, este cuento sería una de las pocas obras de ficción que, de manera autorreferencial, habla del acto de recordar, pero también del acto creativo que sobresale por encima de la actual acumulación obsesiva de información.
Curaduría: Luis Fernando Ramírez Celis Unidad de artes y otras colecciones
Corrección de estilo: Bárbara Gómez
Diseño Gráfico: Toquica
Referencias bibliográficas
1 Incluido en Ficciones (1944).. Volver arriba
2 Hechos ocurridos entre el 2003 y 2009 en donde más de 2500 jóvenes fueron ajusticiados y luego presentados como guerrilleros dados de baja para ganar incentivos. Este caso fue conocido como los “falsos positivos”. . Volver arriba