Las inmensas riquezas naturales de la cuenca del Magdalena han traído consigo el desarrollo del país, pero también la han convertido en escenario de grandes conflictos y dilemas caracterizados por sus múltiples dimensiones. Uno de ellos es la tensión entre la explotación económica y la sostenibilidad ambiental. La apropiación y el uso de la tierra, del agua, de los recursos minerales, de los bosques y de los recursos pesqueros, el dilema entre la producción de energía hidroeléctrica limpia y el impacto ambiental y social de los embalses, son otras tantas dimensiones de conflicto que han gravitado sobre la cuenca.
En cuanto al conflicto armado colombiano, sus orígenes y desarrollo están íntimamente ligados a la cuenca del Magdalena, pues en ella surgieron agrupaciones como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). Allí también se formó el Ejército Popular de Liberación (EPL), y en la década de 1980 surgió el movimiento paramilitar con la creación de las Autodefensas de Puerto Boyacá. Desplazamiento forzado, masacres y cadáveres flotando en las aguas del río son facetas de la historia de la cuenca. Pero también lo son los esfuerzos por obtener y conservar la paz, desde el Tratado de Neerlandia, uno de los tres que pusieron fin a la Guerra de los Mil Días, hasta las comunidades de paz de épocas recientes.
Embalses e hidroeléctricas
El impacto ambiental de estas obras no lo produce tanto la central hidroeléctrica como el embalse mismo, que supone la inundación de miles de hectáreas y con ello la destrucción de grandes extensiones de bosque, el desplazamiento de miles de personas y graves amenazas para las especies animales y vegetales. El gran dilema de los embalses se encuentra en el balance entre los costos ambientales y sociales y los beneficios que generan.
Manejo del agua
Las inundaciones son hechos naturales en las riberas de todo río. Pero la deforestación, la desecación, el taponamiento de ciénagas, el mal uso de las planicies de inundación y otros actos humanos pueden hacer que aumenten de manera exponencial, produciendo grandes tragedias para las comunidades.
Obras de infraestructura
La construcción de puertos, puentes, embarcaderos, carreteras y otras obras de infraestructura pueden reportar grandes beneficios para el país y sus regiones. Sin embargo, algunas de estas obras impactan el medioambiente de maneras a veces impredecibles, cuando no se tienen en cuenta factores naturales y sociales clave.
Disminución de la pesca
En cuarenta años, entre 1975 y 2016, la producción pesquera del río Magdalena disminuyó un 68 %, de 81.600 a 26.100 toneladas. Esto se debe a múltiples factores, como la interrupción de los ciclos naturales de migración y reproducción de los peces, la contaminación de las aguas, el uso de técnicas de pesca inapropiadas y la sobrepesca.
Extinción de especies
Como casi todas las demás especies en peligro, el manatí está en riesgo por su carne, por la pesca indiscriminada, por la pérdida de su hábitat y por la contaminación de las aguas. Otras especies situación crítica son la danta, el mono araña o marimonda, el jaguar, la hicotea y el caimán aguja del Magdalena, esta última ya considerada extinta.
Aguas negras
Casi el 80 % de la contaminación que recibe diariamente el río Magdalena procede del sector doméstico, el mayor contaminante de las aguas, seguido por la industria de alimentos y bebidas. Llegan al río los vertimientos de las áreas metropolitanas de Bogotá, Cali, Medellín, Pereira, Armenia, Manizales, Ibagué y Neiva, entre otras grandes ciudades.
Cultivos ilícitos
Las zonas más afectadas por la concentración de cultivos ilícitos en la cuenca del Magdalena son el sur del departamento de Bolívar y el noroeste de Antioquia. Allí los cultivos ilícitos están asociados con la minería ilegal. Los principales impactos ambientales de los cultivos ilícitos se deben a la deforestación, al uso de químicos para el procesamiento de las drogas y a la consecuente contaminación de las aguas.
Conflicto armado
La cuenca del Magdalena ha sido escenario de conflictos armados a lo largo de toda la historia del país. En tiempos recientes la región del Magdalena Medio ha sufrido enfrentamientos de diversos grupos armados, dando lugar a masacres, desplazamiento forzado, ataques a poblaciones, asesinatos selectivos, desapariciones y muchos otros crímenes que han afectado muy especialmente a la población civil.
Desplazamiento forzado
Los departamentos más afectados de Colombia como zonas de expulsión de desplazados por el conflicto armado son Antioquia, Bolívar, Magdalena, Nariño, Valle del Cauca y Cauca, en su mayoría pertenecientes a la cuenca del Magdalena. Las mayores ciudades receptoras de desplazados se encuentran también en la cuenca: Bogotá, Medellín, Cali, Santa Marta, Cartagena, Barranquilla y Valledupar.
Ganadería
La introducción de los ganados bovino y ovino desde la época de la conquista, las colonizaciones, la concentración de población en la cuenca y los conflictos de tenencia y propiedad de la tierra han sido factores que inciden de manera muy importante en la deforestación, la transformación de los ecosistemas y el conflicto social en la cuenca del Magdalena.
Deforestación
Uno de los mayores dilemas y fuente de conflictos ambientales en la cuenca del Magdalena es el desmonte de los bosques, ya sea para la explotación maderera con fines comerciales o para destinar las tierras a actividades agropecuarias, urbanización o infraestructura. Esto es particularmente visible cuando se intervienen con estos propósitos las áreas con vocación exclusivamente forestal.
Minería
Parte importante de los conflictos sociales y ambientales planteados por la minería de oro aluvial en Colombia radica en el uso de medios perjudiciales como el mercurio y la maquinaria pesada. El mercurio en la minería quedó erradicado en Colombia por la Ley 1658 de 2013 a partir de 2018, y el de maquinaria pesada por la Ley 1450 de 2011 para las actividades mineras sin título. Con todo, ambos medios se siguen utilizando ampliamente.
Agricultura
Al igual que la ganadería, la agricultura está asociada de manera importante con el conflicto social en Colombia. En términos ambientales, aparte de la deforestación y otros efectos sobre los ecosistemas, en la agricultura se utilizan plaguicidas y fertilizantes que contienen componentes activos tóxicos, de los cuales se estima que en la cuenca se aplican cerca de 40.000 toneladas al año. Sus residuos van a dar a las corrientes y los depósitos de agua.
Especies invasoras
Los hipopótamos, introducidos en la década de 1980 por el narcotraficante Pablo Escobar en el Magdalena Medio, son un caso extremo de especies foráneas en la cuenca que no solo rompen el equilibrio ambiental, sino que representan una grave amenaza para las demás especies.
Canteras
La extracción de materiales de construcción como arena y piedra es una práctica bastante común en la cuenca del Magdalena, especialmente en las cordilleras. Con ella se aumenta la erosión y la sedimentación del Magdalena.
Explotación petrolera
Una parte importante de los conflictos laborales y sindicales en Colombia en el siglo XX tuvo como epicentro la industria del petróleo en el Magdalena Medio. A este conflicto social se suman los problemas y dilemas ambientales generados por el petróleo, comenzando por los derrames que se producen en los procesos de extracción, refinación y transporte.
Conflicto y esperanza en la minería de oro
El oro de aluvión se explota en el Bajo Cauca antioqueño desde tiempos prehispánicos, utilizando una técnica conocida como “barequeo” o “mazamorreo”, que consiste en tomar tierra y arena con una batea y extraer el oro mediante el uso de agua. Excepto cuando se utiliza mercurio para separar el oro, esta técnica no representa una amenaza significativa para el medioambiente, en contraste con la minería aluvial mecanizada que destruye los ecosistemas.
Debido a la carencia de títulos, el barequeo, definido como minería “informal” o “artesanal”, se asocia con la ilegalidad. Sin embargo, dicha técnica no solo es la base del sostenimiento de multitud de familias que viven de esta actividad, sino de regiones enteras que, en varios momentos de la historia, incluso recientes, han encontrado en este tipo de minería un renglón económico lo suficientemente productivo y eficiente. ¿Será la minería artesanal una opción sostenible para resolver los conflictos y dilemas que hoy platea la minería de oro aluvial en la cuenca del Magdalena?
a) Explotación de oro industrializada, siglo XIX
Desde principios del siglo XIX inversionistas y mineros ingleses comenzaron a explotar oro en minas cercanas a Mariquita, con grandes máquinas que producían un fuerte impacto sobre el medioambiente.
b) Explotación artesanal de oro
Minas como las de Malpaso y Bocaneme, en el norte del Tolima fueron abandonadas en el siglo XX y la escasa explotación que hoy se hace en esos lugares corresponde a la minería tradicional de barequeo.