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Tipo de minisitio

Curaduría: Nicolás Gómez Echeverri

Coordinación: Unidad de artes y otras colecciones, Subgerencia Cultural

Las creaciones artísticas han sido protagonistas en la definición del concepto paisaje y de la idea que se nos viene a la mente con esta palabra. Los artistas han consignado sus respectivos puntos de vista en el encuadre de espacios naturales abiertos, en el acercamiento a sus detalles y en las simulaciones, traducciones o representaciones hechas con grafismos, gestos pictóricos, medios audiovisuales y toda suerte de recursos plásticos. Podría entenderse que el paisaje es cada lugar físico definido por los sucesos y condicionamientos de una naturaleza preexistente; no obstante, su encuentro, definición, limitación y descripción dependen enteramente de la mirada y la racionalización humanas. Las imágenes que han producido los artistas son las que nos han enseñado la configuración visual del paisaje mediado por la línea de horizonte, los planos de profundidad y la interacción de elementos de la naturaleza, así como también sus posibles atribuciones metafóricas mediante impresiones y sensaciones de inmensidad, espectacularidad, emotividad, familiaridad y extrañeza, y la codificación simbólica de los elementos u objetos que lo ocupan provenientes de los reinos vegetal, animal o mineral.

Apenas en el trasegar del siglo XVIII, el paisaje comenzó a sobresalir como motivo único y protagónico de la imagen artística. El proceso histórico de conformación de la imagen paisajística ha estado ligado a los contextos de modernización de las sociedades occidentales caracterizados por: la exploración de nuevos referentes territoriales, la ampliación de las posibilidades de viajar, el crecimiento urbano y la consolidación de clases burguesas que demandan actividades de ocio y nuevas formas de explotación del campo. La imagen artística del paisaje ha permitido identificar delimitaciones territoriales; enseñar sobre los recursos que brinda la naturaleza y sus formas de explotación, uso e intercambio, y, más que cualquier otro medio, dar forma a la percepción de una conformación del mundo inmanente que nos desborda como seres humanos y produce encantamiento y asombro.

El recuento histórico que pretende hacer la exposición Decir el lugar. Testimonios del paisaje colombiano comprende cuatro siglos, desde la labor pictórica devocional del siglo XVII, hasta el arte contemporáneo. Durante la Colonia, la producción de las imágenes respondía a un proceso de control ideológico de la Iglesia católica en todos los ámbitos de definición personal y social y en el cual el paisaje era apenas un elemento de su programa visual. Durante los primeros años del siglo XIX, el paisaje constituyó apenas el telón de fondo de las batallas de los héroes o la ilustración de los dominios de las clases altas: el paisaje como escenario. Posteriormente, encontró un punto de atención en la producción visual de las empresas científicas de los siglos XVIII y XIX, la cual permitió reconocer y clasificar los recursos hidrográficos, minerales y botánicos del territorio neogranadino para asegurar su control y fomentar su aprovechamiento: el paisaje como documento. Con el tiempo, especialmente con la aparición de la fotografía y la precisión de la cartografía, la representación del paisaje se desligó del fin documental para convertirse en un género autónomo gracias al cual los artistas se tomaban libertades formales, que les permitían experimentar con sus medios ya fuera exaltando impresiones o editando información. Hacia finales del siglo XIX, y a lo largo de más de cien años en los que se diversifican las técnicas apropiadas por los artistas, entran en juego múltiples formas de apropiar el paisaje según subjetivos designios estéticos; los artistas lo contemplan, forman, transforman, interpretan, evocan, cuestionan y provocan: el paisaje como expresión. Pero la anterior dimensión desata posiciones más radicales ante la preocupación por el avance de las economías extractivas, la devastación de los recursos y los entornos vírgenes a causa del crecimiento urbano y, especialmente en nuestro país, el estrecho vínculo entre el conflicto armado y el dominio territorial que hacen del paisaje un escenario de guerra: el paisaje como testimonio. Esta delimitación temática permite abarcar un amplio marco temporal y definir el paisaje desde una función de dominio y posesión de la naturaleza hasta una función de arraigo, pertenencia e interdependencia con esta.

 

Imagen principal Media
Paisaje europeo. Edward Walhouse Mark. (detalle). Fecha de ingreso a la colección Viernes, 22 Julio 2005.
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