“Yo lo que quiero contarle / al pobre de mi hermanito / que no diga por la calle que le gana a Emilianito. Yo me siento completico / con buena capacidad: tenga la seguridad que ni siquiera me asusto / Y a Toño le faltan muchos…arroyitos que pasar / Y a Toño le faltan muchos arroyitos que pasar”
El que canta es Emiliano Zuleta Baquero. Y la canción se llama La Piquería, una de las famosas composiciones que volvieron célebre a este prolífico cantador, que murió a los 93 años en Valledupar.
Lo que usted acaba de escuchar es una piquería. Un duelo musical en el cual las armas de los contrincantes son su inteligencia y su disposición para desafiar y responder cantando versos impecables y parranderos. Esta canción fue seleccionada a partir de las grabaciones hechas durante la filmación, en septiembre de 1994, del documental “Donde cantan los acordeones, la ruta del vallenato”, dirigido por la francesa Lizette Lemoine.
Nina de Friedemann
Acordeoneros
[Fotografía]
1973
Número topográfico: FT1969 (sobre #1, fotografía #24)
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
En un festival de la Leyenda Vallenata Gabriel García Márquez se refirió a Valledupar como el lugar “donde las casas no se cerraban nunca, y todo el que tuviera sueño entraba a dormir donde quisiera y siempre encontraba hamaca colgada. Y todo eso sin un instante ni un resquicio de silencio: el espacio total estaba saturado de música.
En la Biblioteca Luis Ángel Arango se conserva el folleto Reglamentos, concursos conjuntos típicos de Música Vallenata. Impreso en 1986, este documento cuenta, por ejemplo, como “Chico Bolaños ‘masacró a versos’ a Luisito Pitre”, otro famoso [cantador] de la época, durante un encuentro de piquería que sostuvieron en El Molino, Guajira.
Sin los juglares vallenatos no podría escucharse la historia del Caribe colombiano, ellos fueron los primeros cronistas de la región…los primeros que relataron y cantaron nuestras miserias, nuestros amores, nuestras vidas.
Fundación Festival de la Leyenda Vallenata
Reglamentos concursos: conjuntos típicos de música vallenata, canción inédita vallenata, piquería
[Libro]
Agosto 26 de 1986
Número topográfico: 784.4986 F85r
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
El geógrafo, astrónomo, humanista y explorador alemán Alexander Von Humboldt realizó en Colombia una serie de observaciones astronómicas durante los meses de abril, mayo y junio de 1801, de las cuales surgió la “Carta del curso del río de la Magdalena desde Honda hasta el Dique de Mahates”. Este fue uno de los primeros intentos por conocer y diseñar un mapa del río Magdalena, que también pasa por el César. Aquí un fragmento extraído del archivo que la BLAA conserva sobre el estudio hecho por Humboldt: “el deplorable estado del Dique de Mahates, la falta de habitantes y de auxilios a Sr. Bartolomé en 51 leguas de camino, y la detención que causa muchas veces la creciente de las aguas en el peligroso estrecho de Carare, son los principales obstáculos que se oponen a la navegación y por consiguiente al comercio de todo el Reino de la Nueva Granada.”
Alexander Von Humboldt
Carta del curso del río de la Magdalena desde Honda hasta el Dique de Mahares, formada sobre las observaciones astronómicas hechas en Abril, Mayo y Junio de 1801
[Mapa]
Abril, mayo y junio de 1801
Número topográfico: H3
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
Esta imagen describe una familia de pescadores a orillas del río Magdalena, en el César. Gente de río, comedores de huevos de iguana. Arriba, dos pájaros carroñeros. A un costado, una extraña mata de plátano ¿o banano? Si esta imagen sonara, seguro, se escucharía el griterío de los niños…y la brisa. El grabado lo publicó en 1885 Francoise Désire Roulin, un científico e ilustrador francés que recorrió Colombia de norte a sur, atravesando despeñaderos, ríos y selvas.
Francois Désire Roulin
Familie de pecheurs indiens sur la Magdalena
[Grabado]
1885
Número topográfico: MSS001
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.
Es medianoche y están en un trapiche. Huele a dulce de caña. Al fondo, dos negros prenden un horno mientras sus mujeres, también negras, cantan a dúo… casi llorando:
Mi señora no me quiere
Mi amo no me puede vé;
Mi señora, la chiquita
Dice que me ha de vendé
Por un plátano maduro
Y una totumita é mié.
Esa canción, titulada El Trapiche, la rescató en 1867 el historiador y periodista bogotano José María Vergara y Vargara para recoger el habla y el sentir de la población negra. En la BLAA reposa el manuscrito del Censo general de la población de la república de la Nueva Granada, que se realizó en 1835. Allí se registraron casi 40.000 hombres y mujeres sometidos a la esclavitud. Y es que entre 1800 y 1850 se contaron más de 300 compraventas de esclavos en Valledupar, y se conoce de un buen número de negros, indígenas, zambos y mulatos esclavizados que trabajaban en los trapiches paneleros de algunas familias ricas del Cesar.
Colombia. Secretaría del Interior y Relaciones Exteriores
Censo jeneral de la población de la república de la Nueva Granada
[Manuscrito]
1835
Número topográfico: MSS1954
Biblioteca Luis Ángel Arango, Colección Banco de la República, Bogotá.