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Tipo de minisitio

Ya que sabes que es un telón de Boca, vamos a hacer un recorrido para que conozcas la historia, la inspiración, los detalles y los elementos más relevantes del Telón de Boca Se va el caimán realizado por el maestro Alejandro Obregón para el teatro Amira de la Rosa de Barranquilla (El telón como objeto patrimonial)[3]

Se va el caimán, es un telón inspirado en la leyenda del hombre caimán que pertenece al Caribe colombiano. Su elaboración fue encargada al maestro Alejandro Obregón en 1982, año de apertura del teatro y se convirtió en una de sus obras representativas. Está elaborado en una pieza única de tela de algodón, es decir un trozo de tela continuo sin costuras. Mide 8 metros de alto por 14 metros de ancho, suficiente para cubrir toda la boca del teatro. Para hacerlo, el maestro Obregón utilizó pintura acrílica y la ubicación en el teatro fue con un bastidor, o marco de madera y hierro, por lo que más que a un telón de los que normalmente se ve en los teatros, parece un cuadro de grandes dimensiones.

Por el tiempo que estuvo guardado en custodia del Banco de la República, el telón requirió un proceso de restauración para dar de nuevo vida a los colores, mejorar imperfecciones y reparar daños pequeños. Este proceso lo llevó a cabo un grupo de especialistas liderado por el restaurador de arte mexicano Rodolfo Vallín Magaña[4], quienes lo entregaron en perfecto estado y listo para ser instalado de nuevo en el teatro en enero de 2020.

 

Elementos representativos de la leyenda:

El hombre caimán

Este personaje está representado por la figura mitológica con cuerpo de hombre y cabeza de caimán que, según la leyenda del mismo nombre, perseguía a las mujeres a la orilla del río. Cuando inauguraron el teatro Amira de la rosa, le preguntaron al maestro por el hombre caimán en su obra y el afirmo: “ese animal tonto, no tiene nada de agresividad”, refiriéndose a que, en el telón, una mujer sujeta al caimán con un lazo.

Como ves, este hombre/reptil está dibujado en los colores verdes propios del caimán con pinceladas de colores vivos y vibrantes como el naranja, el amarillo y el azul, que representan un animal festivo y en movimiento que va alegremente persiguiendo a las mujeres. Aunque en la leyenda el hombre caimán es una figura maldadosa de la que hay que huir, en el telón, el maestro Obregón lo dibuja como un ser juguetón e inofensivo que disfruta del baile y la alegría del Caribe.

El lazo

¿Ves cómo el hombre caimán va con un lazo atado al cuello? Aunque el hombre caimán en la leyenda es valiente, ágil y sabe cómo engañar a la mujer que le interesa, en este telón, el maestro Alejandro Obregón quiso mostrarlo como un animal amaestrado, que se deja llevar por su lazo, como si fuera un animal doméstico. ¿Tú tienes mascotas? Es como si las sacaras de paseo con su correa.

El lazo parece aludir a que el hombre caimán no puede escapar y se deja llevar hipnotizado por una muchacha costeña, en Barranquilla.

La mujer con tiara de flores

Es la representación de la mujer en los carnavales, entre la comparsa, la alegría y la fiesta. Lleva en su cabeza una diadema con flores de colores vivos y en su mano derecha sostiene el lazo con el que logró amarrar el caimán. Una sonrisa leve adorna su cara, lo que indica su alegría porque logró “domar a la bestia” y atrapó al ser que las seducía a todas.

Su cuerpo en movimiento habla de la danza y el desfile que, con el caimán y sus compañeros de comparsa, sigue seguramente al ritmo de una canción de nuestro folclore del Caribe. Se va el caimán, se va el caimán. Se va para Barranquilla…

La mujer con máscara

Esta mujer acompaña la comparsa y también se mueve y baila al compás de las melodías festivas. Su máscara, con cachos afilados y la boca abierta que enseña los dientes, es una de las que se ve en el carnaval de Barranquilla y se llama la máscara del Torito, representativa de las danzas de Congos (Negros), en las que el Toro mayor lidera la cuadrilla de animales. Por eso, puedes ver que ella es quien va de primera en el desfile. En sus brazos, a modo de brazalete, lleva un par de alas.

Los pájaros

El maestro Obregón fue un enamorado de la libertad, de esa que permite movernos a donde queramos, explorar y conocer, pero también de la libertad del pensamiento de poder discutir las ideas y que todos demos nuestras opiniones sin que esto se vuelva un conflicto.

Los pájaros, de color blanco y negro que resaltan sobre ese fondo rojo intenso, hacen pensar en libertad. Si miras bien, hay dos pájaros blancos grandes que parecen acompañar el desfile, Son gaviotas de las que comúnmente se encuentran en las ciudades con mar.

Las flores

El maestro Alejandro Obregón era un enamorado de la naturaleza, y las flores, por sus colores vibrantes y llamativos, están presentes en su obra. En este telón, representan la alegría del Caribe y en especial de Barranquilla, y también la diversidad de la flora que puede apreciarse en todo el país, seguramente si has paseado un poco por tu barrio, caminando por las cuadras o dando un paseo en bicicleta, te habrás encontrado con árboles, plantas y flores distintas. En el telón podrás observar que algunas flores son orquídeas, que es la flor nacional de Colombia.

El sol

¿Has visto cómo los atardeceres en el Caribe llenan el cielo de colores? Ese cielo rojizo del atardecer con el sol redondo, que apenas comienza su camino a ocultarse, puedes observarlo en el telón. Indica que la tarde está en su esplendor, que la fiesta está comenzando y que aún queda toda la noche para disfrutar del carnaval.

Referencias 

[3] Telón como objeto patrimonial: Un objeto patrimonial es aquel que por la relevancia de quien lo creó, como fue hallado o encontrado; por ejemplo una vasija en una exploración arqueológica, o por su valor simbólico, es importante para una comunidad y conforma su riqueza o patrimonio económico o cultural.

El Telón de boca Se va el caimán, elaborado por el maestro Alejandro Obregón se considera un objeto patrimonial por varias razones: una es la importancia del aporte del maestro Obregón al arte del Caribe colombiano, no solo por su producción, sino también por su papel como gestor cultural. Hizo parte de una generación de artistas, escritores e intelectuales que consolidó la identidad artística del Caribe. Como objeto, el telón retrata una leyenda muy arraigada en la región permitiendo su divulgación, resaltando elementos simbólicos de las identidades culturales de la zona y conservando su historia en el tiempo.

[4] Rodolfo Vallín Magaña: (CDMX 1994, 2020) restaurador de obras de arte mexicano, reconocido como referente latinoamericano en tratamiento y conservación de la pintura mural. Trabajó cuatro años con la UNESCO en la recuperación de murales del período prehispánico y colonial en Perú. Se estableció en Colombia desde 1979. Allí, ejerció su profesión. Fue profesor, catedrático y conferencista sobre el oficio de la restauración y la formación de futuros conservadores de arte. Entre sus publicaciones, se encuentran: La exploración de pintura mural: una estratigrafia vertical (1990) e Imágenes bajo cal y pañete. Pintura mural de la Colonia en Colombia (2008). Además del telón de boca Se va el caimán, Vallín intervino y recuperó La mulata, el mural que el maestro Alejandro Obregón pintó en el bar La Cueva.

Imagen principal Media
Se va el caimán - Telón
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