La arquitectura de Rogelio Salmona se caracteriza por estar concebida desde su concepción material, además de sus atributos puramente espaciales. Es decir, buena parte de su impronta como objeto cultural está dada por el trabajo sobre el material mismo, en especial el ladrillo.
La arquitectura de Salmona se desarrolla a partir del muro como su elemento más característico. A partir de finales de la década de los setenta, Salmona rompe la homogeneidad del tratamiento del muro y lo vuelve un tejido más complejo de tipo “filigrana”. De hecho, esto ya estaba presente en la obra previa, pero con el uso de unos recursos muy contenidos, al hacer solo uso de la pieza base de la mampostería, que es la unidad del ladrillo “tolete”.
Este tipo de manejo del material ya había hecho presencia en Colombia en la arquitectura civil y religiosa de finales del siglo XIX y principios del XX, gracias a una mano de obra artesanal muy diestra en el manejo del material y, especialmente en la región de Bogotá, una excelente calidad del material.
A partir de los años ochenta, Salmona inicia una experimentación en la elaboración del muro e introduce una serie nueva de unidades de mampuestos, una paleta de posibilidades para descomponer la homogeneidad del muro. Este adquiere otra dimensión, ya no como una masa sólida, sino como paños tejidos, laboriosamente entrelazados, compuestos por urdimbre (hiladas) y trama (aparejo). Se resaltan así características previamente presentes en su obra, como el claroscuro, la delineación de las superficies y la presencia del ritmo en los paños de ladrillo.


La edificación del Parque Museo del Oro Quimbaya será una de las primeras obras que contará con un repertorio de las piezas de mampostería diseñadas por Salmona.
“El remate de un muro, un zócalo, juntas, dinteles, alfagías, se encuentran todavía en la arquitectura popular que las ha sabido conservar, igual que el aparejo. El imbricamiento de un ladrillo con otro, el ritmo que se crea al relacionar un tizón con una soga, el terminal de un muro, las jambas que anuncian el vano, el entrever al pasar un quicio un dintel en el umbral, son cuestiones personales y son la música silenciosa de la arquitectura.” Rogelio Salmona [CASTRO: 1998, p. 123]
Así lo describe, sucintamente, José Ramón Moreno:
“Manos de alfarero y corazón de jardinero…” [MORENO: 2007, p.79]
Esta búsqueda se extendió con mucha mayor profusión en la obra de Salmona posterior al Parque Museo del Oro Quimbaya. Como ejemplos ilustrativos se pueden mencionar el edificio del Archivo General de la Nación con, por ejemplo, la alfombra del patio de planta circular; el edificio de Posgrados de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Colombia con su tapiz de entrada y tendidos verticales en forma de “crochet” o de macramé cerámico, o la Biblioteca Virgilio Barco con su gran canasto en cubierta.

Referencias bibliográficas
CASTRO, Ricardo. Rogelio Salmona. Bogotá: Villegas Editores, 1998.
MORENO, José Ramón. “El lugar del artesano. Rogelio Salmona, 1929-2007.” Revista Arquitectura Viva, No. 113 [2007]: 78-79.