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 Caminos Reales de Colombia


1. ¿Fue el camino del Quindío un camino real de Colombia? ¿Cómo afectó el camino del Quindío la configuración de la Provincia Quimbaya?

Los “Caminos Reales” se refieren a aquellas vías que fueron mandadas a hacer o reabiertas por la corona Española y sobre las cuales hubo una política de mantenimiento de la vía, dado el interés de comunicación que sobre ella se tuviera. La primera referencia vinculada se refiere a “Los Caminos Reales de Colombia” (Mariano Useche Lozada, editor académico), un trabajo mayor sobre la historia de los principales caminos reales sostenidos por la Corona Española durante el tiempo de la Colonia, muchos de los cuales siguieron siendo ampliados y cuidados por los subsiguientes gobiernos republicanos y sobre muchos de los cuales -o bien sobre tramos elegidos- se trazaron las modernas carreteras del siglo XX. En el capítulo 7 «Por la montaña del Quindío: el camino real de Santafé hasta Quito, por la montaña del Quindío», a cargo del profesor Francisco Zuluaga, se describe su ruta, geografía, las ciudades conectadas, las distancias y los días de recorrido, entre otros (págs 157-180). Para complementar, este estudio presenta un amplio “material cartográfico con el que los lectores pueden recorrer los caminos y situarse en dos temporalidades: el pasado discontinuo con sus lugares desaparecidos y sus significativas modificaciones, y el presente contemporáneo, resultado de los devenires y relaciones entre el territorio y sus moradores.”

De manera sucinta los artículos sobre “El Paso del Quindío” (enciclopedia Banrep) y “Vías de comunicación desde el Virreinato…." dan cuenta del recorrido del camino que empezaba en Ibagué a donde los viajeros llegaban de Bogotá por tres vías diferentes. Una vez en Ibagué, debían cruzar el río Coello para subir por la montaña y alcanzar el nevado del Tolima, de allí bajar al río Quindío y la quebrada de Boquía para dirigirse al Alto del Roble, Finlandia, Barbas y finalmente a Cartago. Los tres artículos que siguen, elaborados por miembros de la Academia del Quindío (Jaime Lopera, Armando Rodríguez y Alvaro Camargo), ilustran sobre las discusiones que se han dado en torno a su ruta y datos historiográficos sobre su tránsito y mantenimiento a lo largo de la colonia y el siglo XIX. Un cuarto artículo da cuenta del nombre que caracterizó a esta geografía hasta el siglo XIX “Andes de Quindío”. Finalmente un video conferencia realizado por la Asociación Colombiana de HIstoriadores en 2022 y moderados por el profesor Sebastían Martínez con los académicos Albeiro Valencia y Alvaro Camargo, dan cuenta detallada sobre los caminos que surcaron esta región, sus conexiones e importancia durante el proceso llamado de la colonización de estas montañas.

Referencias bibliográficas para ampliar la consulta:

  • Caminos Reales de Colombia. Ver: «Por la montaña del Quindío: el camino real de Santafé hasta Quito, por la montaña del Quindío». Mariano Useche Losada, Martha Lucía De la Cruz Federici, Melba Rodríguez de León, Alberto Sierra Restrepo. Fondo FEN Colombia, Bogotá (1995). 

    Menciona Mariano Useche Losada, editor académico de esta publicación, que la geografía es un punto de partida esencial para discutir sobre los elementos que, históricamente, han influido en la planeación de la estructura territorial. En ese sentido, los caminos que conectan las distintas regiones del país determinan la unidad actual y las posibilidades de comunicación entre regiones, contribuyendo así a la redefinición constante del territorio nacional.De esa preocupación por aclarar la historia de los caminos que recorren el país y sus influencias en las distintas dinámicas de desarrollo e integración territorial, los autores de los ensayos presentados aquí exploran los “Caminos Reales” y los reales caminos, es decir, los que fueron abiertos por orden de la Corona durante la Colonia y los caminos creados en la República que se valieron de los primeros para fijar los trazados definitivos de la estructura vial colombiana. Como complemento, se presenta material cartográfico con el que los lectores pueden recorrer los caminos y situarse en dos temporalidades: el pasado discontinuo con sus lugares desaparecidos y sus significativas modificaciones, y el presente contemporáneo, resultado de los devenires y relaciones entre el territorio y sus moradores. 

  • Paso del Quindío. Banrepcultural La Enciclopedia s.f. 

    "Llamado así por atravesar la “cordillera” o “montaña” del Quindío, el Paso del Quindío fue una de las rutas de conexión entre el centro y el occidente de Colombia desde tiempos prehispánicos. Durante la época colonial fue objeto de esfuerzos para mantenerlo abierto, pero los frecuentes derrumbes, la naturaleza del terreno y en rápido crecimiento de la vegetación hicieron que, al despuntar el siglo XIX, todavía fuera considerado como “el paso más penoso que presenta la cordillera de los Andes”, como lo describió Alexander von Humboldt al utilizar esta ruta en 1801". 

  • Vías de comunicación desde el Virreinato hasta la aparición de la navegación a vapor por el Magdalena. Magdalena Jiménez. Historia Crítica, 1(2), 118-125. (1989).

    "(...) Camino de Cartago. Este camino del occidente, unía el centro del Virreinato con el Valle del Cauca y las Provincias de Popayán y Chocó. El Camino de Cartago unía así Santa Fe de Bogotá con Cartago, atravesando la Cordillera Central por el paso del Quindío.De acuerdo a los relatos de diferentes viajeros, la travesía del Paso del Quindío era bastante tortuosa, las mercancías y equipajes sólo podían ser transportados por bueyes, mientras que los viajeros eran llevados a lomo de carguero, es decir, en la espalda de indios y mestizos, quienes ganaban catorce piastras por doce días, que era el tiempo que duraba el recorrido bajo condiciones favorables de clima.El viaje se iniciaba en Bogotá, se bajaba a Tocaima y se cruzaba el Magdalena hasta llegar a la población de Pie de Cuesta en las estribaciones de la Cordillera Central. Otro camino se dirigía de Bogotá a La Mesa y cruzando el Magdalena se llegaba de nuevo a Pie de Cuesta. Un tercer camino, tomaba por los puentes de Icononzo, y al igual que los anteriores cruzaba el Magdalena hasta Pie de Cuesta... 

  • Puntos de vista diferentes sobre el Camino del Quindío. Armando Rodríguez Jaramillo. Blog. Academia de Historia del Quindío, 2018 (2014). 

    "De un (...) cruce de correos entre algunos miembros de la Academia de Historia del Quindío (AHQ) sobre la construcción del Camino del Quindío y con fundamento en algunas consultas al respecto, [se recojen] en este artículo diferentes posturas sobre una de las principales rutas de comunicación entre Bogotá (Santafé de Bogotá) y el valle del río Grande de la Magdalena con el valle del río Cauca, el Pacífico y las provincias del sur a través de las montañas del Quindío (cordillera Central)." 

  • El Camino del Quindío y la cambiante biodiversidad en la Provincia Quimbaya. Álvaro Hernando Camargo Bonilla.
  • El Camino del Quindío, senda que por siglos condujo y apuntaló el concepto de quindinidad. Álvaro Hernando Camargo. Blog. Academia de Historia del Quindío, 2015 (2018). 

    "Es necesario ver el desarrollo histórico del departamento a partir del influjo del camino del Quindío, senda que por siglos transfirió los hitos históricos, especialmente en el siglo XIX, que vigorizaron el concepto de quindianidad. Las circunstancias en su tránsito secundaron y definieron la historia regional y la ocupación de su territorio circundante. 

    La investigación de fuentes histórica corrobora el influjo de las primeras correrías y colonizaciones en los alrededores de la ruta, y su efecto en la fundación de pueblos, y consolidación de la identidad cultural en las montañas del Quindío. Uno de los lugares emblemáticos en el camino, son los puntos en el corregimiento de Toche y Boquía."

  • El nombre de Andes de Quindío en vez de Cordillera Central. Alberto Gómez Mejía. Diciembre 3 (2016). 

    "Tal vez desde mediados de la centuria de 1.700, la hoy impropiamente llamada “Cordillera Central” se denominaba “Andes de Quindío”, “Montañas de Quindío” y “Sierra Nevada del Quindío”, nombres que fueron utilizados en los textos de los viajeros que cruzaron estas tierras, durante los siglos XVIII y XIX. La primera referencia que encontramos sobre el nombre “Quindío” para denominar la cordillera aparece en el Diccionario histórico-geográfico de la América Meridional del sacerdote jesuita Giandomenico Coleti, publicado originalmente en Venecia en 1771, en el que aparece este texto: “Quindío (Chindii Montes): montañas altas y quebradas en la Provincia de Popayán, que deben atravesarse para ir a Anserma y otros lugares. El camino es impracticable en el invierno, y aún en el verano es difícil y peligroso. El clima es muy frío”. También José María Espinosa, en 1813, se refiere a la “Montaña de Quindío”. Charles Saffray describe la región con estas palabras: “Altas montañas cuyo conjunto se designa con el nombre de Quindío”. En la nota necrológica que Francisco José de Caldas publicó en 1808 en el Semanario del Nuevo Reyno de Granada, a raíz de la muerte de José Celestino Mutis, dijo que, para sus operaciones de investigación, el científico se había asentado en la localidad de Mariquita, “situada esta ciudad al pie de los Andes de Quindío”. 

  • Caminos de la Cordillera de los Andes de Quindío. Sebastian Martínez modera el Conversatorio entre Albeiro Valencia Llano y Alvaro Camargo Bonilla. Facebook. Asociación Colombiana de Historiadores, 23 de marzo (2022).

2. ¿Desde qué otras perspectivas académicas se ha estudiado el camino del Quindío en los siglos XVIII Y XIX?

Para la moderna investigación histórica los caminos son objetos de estudio interdisciplinar, su particular condición de fenómeno natural, antropológico, cultural, político y económico, le dan un sentido polisémico, que posibilita ser interrogado desde diferentes enfoques. “Trabajos desde la ingeniería, arquitectura, antropología, sociología, arqueología, geografía, entre otras, son valiosos para lograr una interpretación histórica de sus inicios y transformaciones. Precisamente, porque al abordar un objeto de estudio de esta naturaleza la historia resulta ser transversal para los diferentes enfoques o aportes disciplinares. Es lo que justifica responder a la pregunta: ¿cómo entender la historicidad de los caminos y su transformación en el proceso de constitución y reconfiguración regional del Gran Caldas?” Es la pregunta que guía el balance historiográfico sobre los caminos del Viejo Caldas, que realizan los profesores David-Esteban Molina-Castaño, Renzo Ramírez-Bacca, Albeiro Valencia-Llano en el primer artículo vinculado “Caminos en el territorio del Gran Caldas (Colombia): su historicidad y revisión” (pág 243). Entre otros aspectos el artículo enfatiza en la importancia de los trabajos dedicados a analizar el camino como instrumento fundamental en el poblamiento durante la llamada colonización campesina de los Andes Centrales de Colombia.

Además de la incidencia en la modelación de los lugares de emplazamientos y su intrínseca relación con el proceso migratorio y de colonización campesina, otros autores fortalecen nuevas formas de conocimiento como la afectación histórica del uso y no uso del Camino de Quindío en la transformación del paisaje natural, el paisaje humano y la transformación ambiental; se refiere particularmente a la historia ambiental y a la observación antropológica sobre las multiculturalidad presente en sus propias raíces históricas, en la propia transformación del paisaje. Son énfasis importantes en los artículos de Larry Vito Larrichio “La arquitectura del paisaje topográfico-ecológico y adaptación cultural en el Eje Cafetero: El Camino del Quindío.” y en los dos siguientes de Álvaro Acevedo Tarazona y Sebastián Martínez Botero, en los dos últimos artículos dedicados a la historia ambiental en relación con los proceso de poblamiento: “Camino del Quindío…. La ruta, la retórica del paisaje y los proyectos de poblamiento” y “Temas y problemas de la Historia Ambiental.


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 Historia de la Cultura Material de la América Equinoccial

Referencias bibliográficas para ampliar la consulta:

  • Caminos en el territorio del Gran Caldas (Colombia): su historicidad y revisión. David-Esteban Molina-Castaño, Renzo Ramírez-Bacca, Albeiro Valencia-Llano. HiSTOReLo. Vol. 15 Núm. 32 (2023).

    "El artículo ofrece una revisión histórica sobre las rutas y caminos en el Gran Caldas. Los caminos son vistos como un referente patrimonial, cultural y de identidad, por lo cual se evidencian procesos históricos como la colonización de la cordillera Central andina —que incluye migraciones y poblamientos—, además de la expansión y consolidación de la caficultura colombiana, entre otros. Así, los autores analizan los inicios y transformaciones de dichas rutas para considerar, en el marco de un proceso de modernización de la infraestructura, la construcción de carreteras, ferrocarriles, túneles y cables aéreos. Asimismo, desarrollan un enfoque histórico regional, con fuentes, que son objeto de revisión bibliográfica, e incluyen documentos oficiales, crónicas, cartografías y relatos de viaje, entre otros." 

  • La arquitectura del paisaje topográfico-ecológico y adaptación cultural en el Eje Cafetero: El Camino del Quindío. En: Alexander Betancourt Mendieta, Policromia de una región. Procesos históricos y construcción del pasado local en el Eje Cafetero, 57-77. Larry Vito Larrichio. Pereira: Red de Universidades Públicas del Eje Cafetero - Alma Mater (2008). 

    "Este estudio está dividido en tres partes. En la primera parte se analiza el paisaje único de la región del Eje Cafetero de Colombia desde una perspectiva histórica y cultural. En la segunda se examina el pleito entre Cartago e Ibagué en los años 70 del siglo XVIII, sobre la apertura del camino del Quindío. El pleito destaca todos los asuntos geográficos, ecológicos, políticos y económicos que estuvieron en juego; por eso, ofrece la oportunidad de estudiar y entender la compleja relación entre la ecología natural y la ecología humana en la formación cultural. La tercera parte analiza la utilización de documentos de la época Colonial para realizar una investigación del camino del Quindío, enfocando la ruta original entre Boquía (hoy Salento) y Cartago, tramo identificado como el camino de “la Trocha,” que fue el centro del pleito mencionado. Hoy dicho camino es desconocido."

  • El camino Quindío en el centro occidente de Colombia. La ruta, la retórica del paisaje y los proyectos de poblamiento. Álvaro Acevedo Tarazona – Sebastián Martínez Botero. Estudios Humanísticos. Historia. Núm. 4 (2005).

    "Muchas de las rutas que comunican las regiones del país fueron pensadas desde tiempos prehispánicos. Un gran número de los "caminos reales" que abrieron los españoles se hicieron sobre las rutas que ya tenían establecidas los aborígenes; sobre los caminos reales también se trazaron algunos tramos de las carreteras de la actualidad. Los caminos reales adquirieron esta connotación porque tanto su mantenimiento como administración se realizaba por delegación del rey. Fueron los más empleados durante la colonia porque servían para unir las provincias. Por comunicar el occidente con el oriente del país, el camino del Quindio es una de estas rutas que tiene antecedentes históricos desde los tiempos prehispánicos hasta la actualidad. Su historia está impregnada de nociones y representaciones sobre la naturaleza y la cultura que bien vale la pena indagar desde la perspectiva de la historia ambiental." 

  • Temas, problemas y relatos para la historia ambiental. Álvaro Acevedo Tarazona, Sebastián Martínez Botero. Anuario Historia Regional y de las Fronteras. Vol. 10 Núm. 1 (2005).

    La primera discusión que se debe abordar sobre el denominado carácter "innovador" de la historia ambiental es el de su estatuto epistemológico a propósito de su objeto de reflexión o, planteado de otra manera: ¿qué es lo que estudia la historia ambiental? Si la historia ambiental, según lo expresa Stefania Gallini en su texto "Invitación a la historia ambiental" (2002), trata de "conocer cómo los humanos han sido afectados por el medio ambiente a través del tiempo, pero también cómo ellos mismos han afectado al medio ambiente y con cuáles resultados la naturaleza asume consecuentemente el papel de socio cooperante", al historiador de inmediato le asalta una pregunta: ¿acaso la relación de los hombres con el medio no es una relación propuesta desde el mismo nacimiento de la historiografía moderna en el siglo XIX, y más explícitamente por el materialismo histórico con sus posteriores desarrollos?

3. ¿En qué fuentes encontramos una revisión sistemática sobre el surgimiento, la construcción y el mantenimiento de los caminos en Colombia?

Este maravilloso trabajo, realizado por espacio de cuarenta años y publicado por el Instituto Caro y Cuervo, es autoría del reconocido investigador botánico e historiador, Victor Manuel Patiño, quien por más de 40 años de trabajo de investigación y gracias a su propia observación y experiencia, la recolección de datos que daban cuenta de la gran cultura material de la América Equinoccial o territorio ubicado en la línea ecuatorial. En ocho volúmenes y como horizonte temporal desde los tiempos prehispánicos hasta entrado el siglo XX, el autor da cuenta de los principales rasgos físicos, naturales y culturales, de la producción material y la transformación del paisaje de Colombia en su historia. 

Dividida en los siguientes temas: “I. Alimentos y alimentación, II. Vivienda y menaje, III. Vías, transportes, comunicaciones, IV. Vestidos, adornos y vida social, V. Tecnología. VI. Comercio, VII. Vida erótica y costumbres higiénicas, y VIII. Trabajo y ergología”, esta obra es un referente básico y fundamental para todos aquellos quienes se interesen por la producción de la cultura material en estas latitudes. Particularmente el volumen III, referido a las vías, los transportes y las comunicaciones, presenta una rica y variada serie de referencias de fuentes primarias sobre los distintos caminos reales del país y entre ellos el Camino del Quindío, indicando las leyes y disposiciones dadas para su apertura, adecuación y mantenimiento, dadas primero por los funcionarios de la corona española y luego por los republicanos en el siglo XIX.

Cabe destacar que ya en 1963 este incansable investigador había publicado seis tomos sobre las “Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial II”. Con la rigurosidad que caracterizó sus prácticas de investigación, Olga restrepo comenta en su artículo que esta obra es considerada como “la indagación más completa hasta ahora “sobre la vegetación natural y los cambios que sufrió como consecuencia del trabajo y los modos de vida de los pueblos indígenas y de la ocupación española, las plantas cultivadas americanas y las plantas introducidas después de la conquista. Esta historia representa un detenido estudio de la compleja dinámica cultural y social que pueblos heterogéneos tuvieron en torno a la apreciación, uso y conocimiento de la naturaleza.” (Credencial)

De allí que dar a conocer su obra y su vida es uno de los propósitos de este acápite, por lo que se muestra la lista de sus obras completas identificadas en la web de la Biblioteca Cervantes y vinculadas con el repositorio de la Biblioteca Luis Ángel Arango, donde se encuentra digitalizada para su debida consulta. Igualmente se escogió como biografía un artículo del profesor Eduardo Mejía, pues además de dar cuenta de sus obras y datos biográficos relevantes, incluye la voz del autor en su propia narración de historia de vida, que no deja de causar un efecto inspirador en cualquier lector.

Referencias bibliográficas para ampliar la consulta:

  • Historia de la cultura material de la América equinoccial. Víctor Manuel Patiño Rodríguez, 1912-2001.  " Bogotá: Instituto Caro y Cuervo (1990; 1991; 1992; 1993).

    "La colección ‘Historia de la cultura material en la América equinoccial’ integra la serie intitulada Biblioteca “Ezequiel Uricoechea” con la cual el Instituto Caro y Cuervo, bajo dirección de Ignacio Chaves Cuevas, oficializó su interés por las culturas indígenas que conforman la identidad nacional de Colombia y contribuyen a definir el perfil continental de América. El resultante de la comprometida y alta labor científica emprendida durante más de cuarenta años es esta magnífica colección que compendia la historia de la cultura material en el territorio equinoccial de América, cuya autoría es de Víctor Manuel Patiño, uno de los más importantes investigadores de Colombia. El conjunto consta de ocho tomos, cada uno dedicado a un tema, que comparten un carácter general e introductorio, lo que indica que los subtemas no son estudiados a profundidad. El enfoque es común para todos estos componentes de la serie, es decir, primero se tratan los aportes correspondientes al hombre en la época prehispánica, y después los que se han verificado a partir del Descubrimiento, con el mestizaje resultante y la interacción de culturas durante el proceso. Su organización permite que el lector pueda remitirse con exactitud a los siguientes temas, así: I. Alimentos y alimentación, II. Vivienda y menaje, III. Vías, transportes, comunicaciones, IV. Vestidos, adornos y vida social, V. Tecnología. VI. Comercio, VII. Vida erótica y costumbres higiénicas, y VIII. Trabajo y ergología. 

    Por el amplio espectro de campos aquí, esta colección es una valiosa fuente documental para la investigación científica y humanística que propende hacia el desarrollo y preservación de los pueblos indígenas, desde las áreas disciplinares de la lingüística, la etnografía, la sociolingüística y la antropología cultural, y así mismo una significativa contribución a tales saberes."

  • Obras de Patiño Rodríguez, Víctor Manuel, 1912-2001. Víctor Manuel Patiño Rodríguez, 1912-2002. WEB. Bilioteca Cervantes.
  • Víctor Manuel Patiño: pionero de la historia científica. Olga Restrepo Forero. Credencial Historia No. 115 (1999).

    "Raras veces un trabajo de investigación producido en el país alcanza las dimensiones que tiene Plantas cultivadas y animales domésticos en América equinoccial (1963-1974). En seis tomos se condensa una labor paciente de indagación sobre la vegetación natural y los cambios que sufrió como consecuencia del trabajo y los modos de vida de los pueblos indígenas y de la ocupación española, las plantas cultivadas americanas y las plantas introducidas después de la conquista. Esta historia representa un detenido estudio de la compleja dinámica cultural y social que pueblos heterogéneos tuvieron en torno a la apreciación, uso y conocimiento de la naturaleza. Esta obra se complementa admirablemente con otras suyas que indagan aspectos específicos, como el de la industria agrícola del Valle del Cauca, Oleaginosas vallecaucanas, Esquema sobre el desarrollo de la industria de aceites vegetales en el occidente colombiano (1953-9154), temas generales del desarrollo histórico de las prácticas agropecuarias, Historia de la actividad agropecuaria en América equinoccial (1965-1966); estudios sobre cómo los vegetales se insertan en otros ámbitos de la cultura y los modos de vida de los pueblos, en libros como: Fitofolklore de la costa colombiana del Pacífico (1953-1954) o La flora en la poesía: mil y más poemas sobre las plantas (1976); sus investigaciones sobre las técnicas agropecuarias y la forma como los vegetales han incidido sobre el desarrollo técnico de los pueblos Historia de la cultura material en la América equinoccial (1984); y, por último, entre sus múltiplos trabajos, se destaca la indagación en torno al desarrollo histórico del conocimiento botánico, en su libro: Historia de la botánica y de las ciencias afines en Colombia (1985)." 

  • Víctor Manuel Patiño: la investigación como forma de vida. Eduardo Mejía Prado. Nómadas, No. 53 (2023).

    "(...) Víctor Manuel Patiño: Nací en Zarzal, un pueblo del norte del Valle del Cauca, en 1912. Entonces como casi todos los demás del Departamento, una tí- pica aldea. La carretera central llegó allá cuando yo tenía unos 10 años, y el ferrocarril, hacia 1927. Mi padre, Aníbal Patiño, procedía de una familia de Roldanillo; fue durante la guerra de los mil días posta de fuerzas liberales, y en ese carácter tuvo que atravesar varias veces las filas enemigas, para llevar mensajes. Llegó a ser tomado prisionero y colgado de los pulgares. El relato de sus viajes atraía mi atención y las de mis hermanos, que llegamos a ser ocho. Mi madre, Clemencia Rodríguez, era oriunda de Zarzal, y mostró en la viudez una reciedumbre de ánimo que le permitió ayudarnos a surgir a todos y una resistencia física que le prolongó la vida hasta los 103 años. 

    No fui un niño precoz. No había en esa época jardines infantiles de manera que fui a la escuela primaria del pueblo, cuando ya tenía seis o siete años. Terminada esta etapa, me llevó mi padre al colegio Belisario Peña, de Roldanillo. Como no había carretera, me tocaba ir a pie desde Zarzal. Allí tuve mis primeras nociones de francés; pero continuó manifestándose mi espíritu rebelde, aun con las prácticas religiosas. 

    Leí mucho, pero en forma desordenada: todo lo que caía a mis manos. No había un ambiente intelectual en el pueblo, donde pudiera recibir inspiración, y así tuve que formarme por mí mismo."

Plan de Transparencia y ética pública