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Fondos abiertos de autores colombianos
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Agripina, hija de Dolores Salazar y Francisco Montes, nació en Salamina (Caldas) el 5 de noviembre de 1844. Su nombre de casada, Agripina Montes del Valle, es el que aparece en la historia de la poesía colombiana del siglo XIX como uno de los más importantes. Poeta excepcional, comenzó a escribir desde muy joven cuando todavía vivía en la vereda Los Mangos del municipio citado, que en ese momento era capital de un cantón de la provincia Antioquia.

Sus poemas fueron publicados en los periódicos y revistas literarias más reconocidas de la época como El Mosaico, El Oasis, La Mujer, Revista Gris, El Nuevo Tiempo Literario, La Patria, Colombia Ilustrada, y en importantes antologías (Parnaso colombiano, La Guirnalda Literaria, Romancero colombiano). Además de poeta, fue educadora. Fundó el Colegio de la Concepción en Manizales y dirigió la Escuela Normal de Institutoras del Departamento de Magdalena, como consta en el anuncio que apareció en el periódico El Espectador del 22 de marzo de 1887.  

A pesar de haber nacido en la provincia, ser mujer y no tener parentesco con miembros de la élite letrada de la capital (esposa de, hermana de, hija de, etc.), Agripina Montes del Valle se convirtió en una de las poetas más importantes del siglo XIX. Gracias a la calidad de su poesía y al hecho de que comenzó a publicar desde los veinte años, obtuvo grandes reconocimientos en vida: hizo parte de los círculos literarios más prestigiosos de Medellín y Bogotá; recibió un premio internacional (Chile, 1872) por su poema A la América del Sur; recibió una mención de honor del periódico bogotano La Pluma por su poema Al trabajo; participó en la inauguración del monumento a Policarpa Salavarrieta durante las festividades del primer centenario de la independencia colombiana; y con el apoyo económico del gobierno de la época publicó un libro con 73 poemas que versan sobre temas históricos, sociales, políticos, espirituales, de circunstancias (aniversarios, nacimientos), elegiacos o de la naturaleza.

La poeta, a quien llamaron en vida “La Musa del Tequendama” luego de que escribiera, según la crítica de la época, uno de los mejores poemas en honor a la famosa cascada natural, también utilizó varios seudónimos. Por ejemplo, en 1868 publicó en la revista El Oasis de Medellín “Proyectos de literatura” y firmó como Porcia. Se trata de un texto redactado en primera persona donde relata, con sarcasmo y en tono crítico, una escena de su vida como madre, esposa y poeta que no puede dedicarse a escribir porque la cotidianidad de su hogar se lo impide. Esta anécdota le sirvió a Agripina para mostrar por qué a una mujer casada y con hijos le queda tan difícil convertirse en escritora.  

De su vida personal se sabe poco por la falta de archivos personales y de correspondencia. Se casó en 1865 con Miguel María del Valle con quien tuvo varios hijos. Vivió en Manizales hasta 1878, año en que se trasladó a Bogotá con su familia. Allí enviuda en 1886 y no se vuelve a casar. Murió de bronconeumonía, en Anolaima (Cundinamarca) el 13 de enero de 1915. El Nuevo Tiempo Literario del 31 de enero de 1915 dedicó sus páginas a exaltar su memoria con textos y poemas de Antonio Gómez Restrepo, Alejo María Patiño, Teodoro Ladrón de Guevara y Hortensia A. de Vásquez. Sus restos fueron trasladados a Salamina (Caldas) en junio de 1974 

Poco se ha analizado la obra de Agripina Montes del Valle, que algunos académicos como Diana Echeverry Fernández y Guillermo Molina Morales inscriben dentro del “romanticismo social […] que canta a los grandes retos de la visión progresista decimonónica”, pero que conserva una “religiosidad conservadora”. Y aunque su nombre ocupa un lugar importante en la historia de la poesía colombiana, todavía no hay ediciones críticas y nuevos estudios que permitan comprender su trabajo literario (Echeverri Fernández y Molina Morales, 2019).  

Ediciones recientes de sus poemas y proyectos institucionales han iniciado en los últimos años una labor de recuperación y revaloración de su obra. Entre ellos destacan el homenaje y libro Contrapunto (2015) de la escritora salamineña Martha Patricia Meza, Mujeres Escritoras Centenarias del Gran Caldas que el Centro Cultural del Banco de la República en Manizales lanzó en 2023, y varias antologías publicadas en 2025 en la Biblioteca de Escritoras Colombianas, de la Biblioteca Nacional de Colombia y MiCASa, el sello editorial del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes. La Biblioteca Virtual de la Red de Bibliotecas del Banco de la República se une a estos esfuerzos con la apertura de este Fondo Abierto.  

Las obras aquí publicadas muestran a una poeta que, a pesar de haber nacido en provincia y sin pertenecer a élites políticas y económicas, logró hacer parte de las redes de mujeres escritoras que se establecieron en el siglo XIX y alcanzar un gran reconocimiento por su trabajo. También muestran que Agripina Montes del Valle participó en el proyecto de construcción de nación, al enaltecer una noción de progreso y haciendo énfasis en la majestuosidad de la geografía. Finalmente, muestran que fue poeta consciente de su condición histórica de mujer, observadora del país en el que nació: convulso y propenso a las confrontaciones bélicas que iban dejando por el camino una procesión de marginales, proscritos, hambrientos y vencidos. 

Investigación, selección y textos: Mary Luz Botero

Escucha el pódcast Mujeres Escritoras Centenarias del Gran Caldas sobre Agripina Montes del Valle


 
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Cronología de la vida y obra de Agripina Montes del Valle

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Antologías digitalizadas de la obra de Agripina Montes del Valle que puedes consultar en la Biblioteca Virtual 

 

La Guirnalda Literaria

La Guirnalda Literaria: colección de producciones de las principales poetisas i escritoras contemporáneas de América i España 
Guayaquil: Imprenta i Encuadernación de Calvo y Ca.,
1870
Esta “colección de producciones de las principales poetisas i escritoras contemporáneas de América y España” se publicó en 1870. Hace parte de las primeras antologías poéticas latinoamericanas dedicadas exclusivamente a las mujeres. Se imprimió en Guayaquil. La primera que aparece es Agripina Montes del Valle con cinco poemas, entre ellos "A María", un poema religioso dedicado a la Inmaculada Concepción, “La golondrina”, del poeta francés Alphonse de Lamartine, “En el álbum de Anjelina”, que evoca un álbum de amistad. Estos álbumes, en los cuales las amigas expresaban sus afectos por medio de poemas, dibujos, letras de canciones, etc., fueron una práctica común entre las mujeres letradas del siglo XIX (Vanesa Miseres). 
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Poesías

Poesías de Agripina Montes del Valle 
Bogotá: Imprenta de Vapor de Zalamea Hermanos,
1883  

Este libro, de 206 páginas, es material fundamental para comprender la historia de la literatura escrita por mujeres en el siglo XIX en Colombia y América Latina. Agripina Montes tenía 39 años cuando lo publicó. Recoge 73 poemas y un extenso prólogo de Rafael Pombo quien destacó la “frescura y libertad de estilo, grandeza y oportunidad de imágenes”. De este poemario destacamos dos poemas: el primero, dedicado “A Mr. F. de Lesseps. El gran obrero de la civilización”, el ingeniero responsable de la construcción del Canal de Suez. Este poema evidencia el entusiasmo de Agripina por la idea de progreso. El segundo, titulado “Desde Aguanueva. A mi querida tocaya A. S. de Ancizar (Pía Rigán),” que le dedicó a su amiga y colega Agripina Samper de Ancizar, con quien compartió espacio en las páginas de periódicos y revistas. Las dos se admiraron mutuamente y lo hicieron manifiesto a través de poemas y escritos.
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Romancero

"Policarpa Salavarrieta" 
Romancero Colombiano: homenaje a la memoria del libertador Simón Bolívar, en su primer centenario 1783-1883 
Bogotá: Imprenta de "La Luz
1883, p. 77-81
José Antonio Soffia, literato y político chileno, editó esta antología de “Romances en los que se narra la vida del Libertador”, escritos por “los más notables literatos colombianos”, según el Papel Periódico Ilustrado del 24 de julio de 1883. Llama la atención, en primer lugar, que Agripina Montes sea la única autora mujer incluida, y, en segundo lugar, que haya dedicado su poema a Policarpa Salavarrieta. Son versos con carácter narrativo que exaltan la altivez, el orgullo y la convicción de la heroína de la independencia momentos antes de su fusilamiento a manos del ejército español.
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Al Tequendama

"Al Tequendama" 
Parnaso colombiano: colección de poesías escogidas 
Bogotá: Librería Colombiana - Camacho Roldán
1887, p. 337-346 
Este poema de Agripina Montes del Valle fue incluido en una de las antologías más difundidas de la segunda mitad del siglo XIX: Parnaso colombiano: colección de poesías escogidas, compilada por el escritor y poeta Julio Añez con un estudio preliminar de José Rivas Groot. Esta oda al Salto del Tequendama, cascada natural del río Bogotá, es quizá el poema por el que Agripina recibió los mayores elogios en vida. Rafael Pombo por ejemplo, a quien citan en esta antología, resalta la “caprichosa independencia” de la poeta “en cuanto á combinaciones métricas, sin perjuicio de ajustarse, cuando quiere, á las formas clásicas más rigorosas”. Junto Al Tequendama, el Parnaso colombiano publicó, en su orden, otros cinco poemas de Agripina Montes del Valle: Nada del mundo, Desde Agua Nueva, La caridad, Virtud y dolor y ¡Aguárdame, amiga mía! 
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Textos de Agripina Montes de Valle publicados en periódicos y revistas     

 

El Mosaico

“A mi amiga. La sensible poetisa Leonor Blander”
El Mosaico
Bogotá: Imprenta El Mosaico
Año 3, n. 40, sábado 19 de octubre de 1864, página 320
Agripina Montes del Valle tenía 20 años cuando publicó este poema. De Leonor Blander sabemos que fue una poeta colombiana incluida en las antologías La Guirnalda Literaria: colección de producciones de las principales poetisas i escritoras contemporáneas de América i España, y Poetisas Americanas: ramillete poético del bello sexo hispano-americano con sus composiciones "La barquilla", "El mendigo" y "A Cali". En diciembre de 1873 aparecen en el periódico bogotano La Ilustración unos versos de Blander firmados en Cartago y dedicados a la escritora Joaquina Cárdenas de Manizales.

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Recuerdos de una tarde. A mi estimable amiga A. S. de A.

"Recuerdos de una tarde. A mi estimable amiga A. S. de A." 
El Mosaico  
Bogotá: Imprenta El Mosaico
Año 3, n. 45, sábado 24 de diciembre de 1864, p. 360 
Este poema, que no es corto, está dedicado a Agripina Samper de Ancízar (también conocida por su pseudónimo Pía Rigán), renombrada poeta tolimense nacida en 1831. Agripina Montes le cuenta a su “tierna amiga” lo que presenció una tarde en el cementerio donde una viuda lloraba a su esposo muerto. En el párrafo introductorio menciona al “Ruiz” [el volcán nevado de Manizales. Las comillas son de ella], cuando describe el paisaje que la rodeaba y el aire que respiraba “sumida en profundísima tristeza”. Este nevado es un tópico recurrente en su poesía.

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Proyectos de literatura. Dedicados al fino y distinguido caballero Dr. Román de Hoyos

"Proyectos de literatura. Dedicados al fino y distinguido caballero Dr. Román de Hoyos" 
El Oasis  
Medellín: Imprenta de Alejandro Hernández M.
Año 1, n. 40, 3 de octubre de 1868, p. 314-116 
Aquí aparece uno de los textos de Agripina más estudiados en los últimos años. Se trata de un texto en prosa, en tono autorreflexivo y firmado con el seudónimo de Porcia, que habla de los obstáculos que enfrentan las mujeres casadas cuando quieren dedicarse a la literatura. En él narra una anécdota de su vida cotidiana para ilustrar lo difícil que es tener un espacio tranquilo para escribir en un hogar donde hay niños. Fue publicado en el periódico literario El Oasis (1868-1873) pionero en su género en la capital del Estado de Antioquia. 

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Señores Juan J. Botero y Vicente A. Montoya. Contestación (*) Véase

"Señores Juan J. Botero y Vicente A. Montoya. Contestación (*) Véase "El Oasis", número 18"
El Oasis 
Bogotá: Imprenta de Alejandro Hernández M.
Año 1, n. 41, 10 de octubre de 1868, p. 327-328A finales del siglo XIX, era muy común que los escritores entablaran relaciones de amistad a distancia a través de publicaciones en periódicos y revistas con dedicatorias: se trataba de una especie de correspondencia poética pública por medio de la cual expresaban admiración y afecto. Ese es el caso de este poema escrito por Agripina en Manizales y dedicado al periodista y escritor Juan José Botero Ruiz, y al poeta Vicente A. Montoya, ambos de Medellín. Esto quizá demuestra la temprana notoriedad de Agripina en los círculos literarios del país.
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A Emilia. De vuelta al hogar

"A Emilia. De vuelta al hogar" 
La América. Parte literaria 
Bogotá: Imprenta La América
Año 1, n. 12, junio de 1873, p.188 
El historiador José María Quijano Otero, quien había dirigió la Biblioteca Nacional de Colombia hasta 1873, editó este suplemento literario que circuló entre 1873 y 1874, como parte del periódico bogotano La América. En sus páginas aparecen varios poemas de Agripina Montes del Valle. Este lo dedica a la “encantadora Emilia” que parece regresar al “patrio suelo” (Manizales) después de haber vivido en Cundinamarca donde “las auras edenales del Funza” [Río Bogotá] la arrullaron.
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A Rosarito Grillo

"A Rosarito Grillo" 
La América. Parte literaria 
Bogotá: Imprenta La América
Año 1, n. 12, junio de 1873, p.1888-1889 
Rosario Grillo de Salgado fue una escritora nacida en Sonsón (Antioquia) que se radicó en Manizales en 1870. Allí fundó —junto a otras escritoras— la primera tertulia literaria de la ciudad. Murió en Bogotá en 1947, el mismo año en que publicó su libro Cuentos reales. Con este poema Agripina expresa admiración por ella: "Deja que vibre el eco de tu canto / Siquiera en mis oídos / Avecilla dulcísima y gentil / Pudieran tus eléctricos cantares / Los ecos extinguidos / De mi musa volver á revivir”.

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Flores de muerto

"Flores de muerto" 
El Cauca. Periódico literario dedicado a la juventud 
Popayán: Imprenta del Estado
28 de noviembre de 1874, n. 30, p. 222-224
Este relato, en el que se difuminan los límites entre la realidad y la ficción, fue publicado en el periódico literario El Cauca de Popayán, que circuló entre 1874 y 1875. Está narrado en primera persona por una voz masculina. Cuenta la historia de un joven poeta de provincia, que se ve obligado a salir de su pueblo para ir a la guerra. Sólo hasta el último párrafo descubrimos el juego narrativo de la autora que firma el texto: “Tal es la historia que nuestro amigo Enrique nos contaba hace algún tiempo, tratando de dominar sus tristes impresiones. La que transcribimos íntegra á nuestros lectores sin pretensiones de ningún género. Octubre 12 de 1874. Agripina Montes del Valle”.

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Dios. A mi señora Doña P. A. de B.

"Dios. A mi señora Doña P. A. de B." 
La Mujer. Revista quincenal 
Bogotá: Impreso por Eustacio A. Escovar.
Domingo 18 de septiembre de 1878, n. 2, p. 33 
En este poema, que ocupa toda una página, Agripina habla de su fe en Dios, creador de la naturaleza y de los paisajes que la conmueven a ella molécula del viento con vida y pensamiento, ella gusano de la tierra, ella Sísifo sin descanso ni reposo, ella nota perdida en el hondo infinito de un deseo. A Dios le dice que quisiera morir y luego le pide perdón por haberlo expresado: “no oigas jamás mi dolorido acento, / Que vencida en mi largo sufrimiento, / Cobarde en mi dolor, / Me he olvidado insensata de mis hijos / El único tesoro / De mis hijos que adoro / Con férvida pasión!”. Aquí aparece la tensión entre la madre y la escritora, un tópico recurrente en la obra de Agripina.

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A mi señora Doña Carmen de Vargas. En su día

"A mi señora Doña Carmen de Vargas. En su día" 
La Mujer. Revista quincenal 
Bogotá: Impreso por Eustacio A. Escovar
Jueves 17 de octubre de 1878, n. 4, p. 82 
La publicación quincenal La Mujer. Exclusivamente redactada por señoras y señoritas, es tal vez la primera publicación periódica colombiana financiada y dirigida por una mujer. La escritora Soledad Acosta de Samper la fundó en 1878. Circuló 1881. Fue un espacio muy importante para que escritoras e intelectuales colombianas y latinoamericanas expresaran sus ideas y creaciones. Agripina publicó varios poemas y textos en prosa, cuando ya vivía en Bogotá. Este es un poema corto de amor y amistad en el que entrega, con un lenguaje rico lleno de lirismo, una flor de cumpleaños a su amiga. 
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Memorias de la guerra

"Memorias de la guerra" 
La Mujer. Revista quincenal 
Bogotá: Impreso por Eustacio A. Escovar.
Viernes 21 de febrero de 1879, n. 11, p. 249-250 
La versificación fue el modo de expresión por excelencia de Agripina Montes del Valle, sin embargo, también utilizó la poesía en prosa, como en este caso. A manera de cuento, la autora relata lo sucedido el 6 de abril de 1877 durante la Guerra de las Escuelas en Colombia: el momento en el que estalla una bomba en un campamento militar. Luego describe la escena en la que un hombre que hace parte de “los vencedores de la patria” regresa al hogar que había dejado para irse a la guerra, pero sólo encuentra sombras y ruinas. Al final, el soldado canta en versos su muerte inminente en medio de una tempestad. Este texto es una crítica velada de Agripina al sinsentido de la guerra.
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A Fernández de Madrid. En su centenario. (Recuerdo al patriota distinguido Dr. José M. Goenaga G.)

"A Fernández de Madrid. En su centenario. (Recuerdo al patriota distinguido Dr. José M. Goenaga G.)" 
Colombia Ilustrada 
Bogotá: Imprenta de Antonio María Silvestre
2 de abril de 1889, n. 1, p. 4 
José Fernández Madrid fue médico, abogado, diplomático, poeta y prócer cartagenero de la independencia. Agripina escribe este poema en el centenario de su nacimiento y aprovecha para recordar en su dedicatoria a José M. Goenaga G. militar, orador, ministro y congresista nacido en Riohacha que impulsó varios proyectos como el Ferrocarril de Santa Marta y dirigió la Instrucción pública del Departamento del Magdalena. Recordemos que la poeta fue profesora en esa región del país, tal vez de ahí venga la relación con Goenaga. El sentimiento patriótico de Agripina es evidente en este tipo de poemas dedicados a próceres de la independencia o líderes políticos y militares que alternaron su trabajo con las armas o las leyes, con el de las letras. El laúd y la toga con la espada / Te vio alternar la Patria esclavizada.
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Canto. A la aplaudida y generosa poetisa colombiana señora doña Waldina D. de Ponce

"Canto. A la aplaudida y generosa poetisa colombiana señora doña Waldina D. de Ponce" 
Colombia Ilustrada 
Bogotá: Imprenta de Antonio María Silvestre
28 de octubre de 1890, n. 18, p. 279 

La revista bogotana Colombia Ilustrada circuló entre 1890 y 1892, dos años en los que difundió artículos sobre historia y promocionó la producción literaria del momento. Este poema lo dedica Agripina Montes del Valle a Waldina Dávila de Ponce de León, otra escritora importante del siglo XIX, primera mujer huilense en publicar narrativa en periódicos y revistas. El poema comienza con un lamento de Agripina por la juventud que ya pasó, y continúa con una loa a Waldina, 13 años mayor, a quien llama “sublime pintora” […] “ya no esperes que pinte como tú, flores de áurea primavera”.
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Señores directores de la

"Señores directores de la "Revista Gris" - En la ciudad" 
Revista Gris 
Bogotá: Imprenta La Nación
Año 1, n. 2, 25 de noviembre de 1892, p. 35-36 

El 12 de octubre de 1892 salió el primer número de la Revista Gris, dirigida por Maximiliano Grillo (hermano menor de la escritora Rosario Grillo de Salgado) y Salomón Ponce Aguilera. Ambos pretendían, que los “jóvenes colombianos” tuvieran un periódico para él “noble cultivo de las ciencias y del arte”, y que emergieran en sus páginas nuevas voces literarias. Así, invitan a varios colaboradores, entre ellos a Agripina, quien contesta con una carta que refleja muy bien su carácter irónico, reflexivo y crítico frente a la poca o nula recompensa económica que recibe el “trabajo intelectual entre nosotros”.
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El último Pijao. Poema en cuatro cantos (introducción)

"El último Pijao. Poema en cuatro cantos (introducción)" 
Revista Gris 
Bogotá: Imprenta La Nación
Año 2, n. 9, septiembre de 1894, p. 298-300 

La Revista Gris, para algunos, la primera revista modernista en el país, publicó varios poemas de Agripina Montes del Valle, entre ellos “El Último Pijao. Poema en cuatro cantos (introducción)”. En este poema dramático, Agripina rinde homenaje al grupo indígena que habitó en la Cordillera Central y que resistió fuertemente la estrategia bélica y evangelizadora de la monarquía española: “Al último de aquellos lidiadores, / héroe postrero de la altiva raza, / del tiempo a los ajados resplandores / con incierto calor mi pluma traza […] Vengadores espíritus del caos, / Hijos de los volcanes: Los Pijaos”. Al parecer, Gris no publicó los cantos restantes. Sin embargo, éstos se pueden leer en la antología Salamina: ciudad poesía editada por Jairo Maya Betancourt y Rubén Sierra Mejía en 1955.
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A Hortensia Antommarchi de V. Después de leer su poesía 'El león y el esclavo'

"A Hortensia Antommarchi de V. Después de leer su poesía 'El león y el esclavo'"
El Colombiano. Periódico político, religioso, literario, noticioso y de variedades  
Bogotá: Imprenta Nueva
Año I, n. 67, martes 13 de agosto de 1901, p. 17

En 1901 el periódico bogotano El Colombiano (1900-1904) publicó dos poesías de Agripina Montes del Valle. La primera, dedicada a la escritora huilense Waldina Dávila de Ponce de León (Año 1, n. 9, viernes 18 de enero de 1901, p. 3) y la segunda, a la poeta cucuteña Hortensia Antommarchi (Año I, n. 67, martes 13 de agosto de 1901, página 17). Estas dedicatorias muestran la existencia de una red de mujeres poetas que se consolidó durante la segunda mitad del siglo XIX y que fue fundamental no sólo como comunidad de afectos, sino también como espacio de creación. 
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A Hortensia Antommarchi de V. Después de leer su poesía 'El león y el esclavo'

"Resurrección. A Ezequiel Gómez"
Revista La Gruta 
Bogotá: Imprenta Nueva
Viernes 25 de diciembre de 1903, n. 21, p. 278

Dirigida por los poetas Rafael Espinosa Guzmán y Federico Rivas Frade, la revista La Gruta nació en Bogotá y circuló entre 1903 y 1904. Esta publicación sirvió como medio de expresión de la Gruta simbólica, movimiento literario de corte romántico y clásico que nació de una tertulia frecuentada por políticos y escritores, entre los que estaban Julio de Francisco, Max Grillo, Enrique Olaya, Roberto Mac Douall, Adolfo León Gómez, Federico Martínez Rivas, Alberto Sánchez, Clímaco Soto Borda, Carlos Villafañe, Miguel Peñarredonda, Arturo Quijano, Diego Uribe, Jorge Pombo Ayerbe y Víctor M. Londoño (sobrino de Agripina Montes del Valle). En la revista encontramos dos escritos de la poeta salamineña: un poema que lleva por título Resurrección y un texto en prosa con el perfil de José María González Benito, astrónomo colombiano (lunes 3 de agosto de 1903, n. 3, página 46). 
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A Hortensia Antommarchi de V. Después de leer su poesía 'El león y el esclavo'

El Nuevo Tiempo Literario  
Bogotá: Imprenta de El Nuevo Tiempo
31 de enero de 1915

La separata literaria de la edición dominical de El Nuevo Tiempo (1902-1932), considerado el “primer gran periódico del siglo XX” en Colombia (Vallejo, Mariluz, 2006), publicó varios poemas de Agripina Montes del Valle. Ese mismo suplemento dedicó un número especial el 31 de enero de 1915 con motivo de la muerte de la poeta, acaecida el 13 de enero del mismo año. Son 16 páginas bajo la dirección de Ismael Enrique Arciniegas, que incluyen tanto poemas de Agripina como poemas dedicados a ella, y tres textos laudatorios de Diego Uribe, Antonio Gómez Restrepo y Alejo María Patiño.
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