Los pueblos indígenas de la Sierra Nevada de Santa Marta recorren su territorio y realizan sus actividades cotidianas mascando hojas de coca mezcladas con cal. Guardan las hojas tostadas en mochilas tejidas, y llevan la cal en poporos de calabazo, de donde la extraen con un palillo de madera para llevarla a la boca.
Esta práctica ancestral no solo tiene un valor ritual, sino que constituye un vínculo esencial con el mundo espiritual. El poporo representa para los indígenas su “compañera”, un espacio simbólico donde deposita sus pensamientos y palabras, protegiéndolos del olvido. La coca es una planta sagrada para recordar los mitos, cantos y genealogías de “los antiguos”.
Esta interacción activa conversaciones en torno a la práctica milenaria de la coca, a las colecciones arqueológicas y etnográficas que atestiguan esta amplísima tradición en Colombia y en la Sierra Nevada. Estas conversaciones suceden a propósito de la plataforma de exhibición y acción cultural Futuro Coca, y a las plantas de coca, que el encuentro Un jardín donde la coca florece, realizado en julio del 2025, dejó al cuidado del Museo del Oro Tairona, en el vivero de los bosques tropicales.
Equipo de mediación | Yurisney Alvarado, Angélica Rodríguez y María Fernanda Mozo
Un vivero de los bosques tropicales Semillas, memorias que llevan vida