Mientras la infancia fue idealizada en las representaciones coloniales, la vida de los niños del común estuvo marcada por la inestabilidad familiar, la pobreza y las pocas esperanzas de vida, originadas en la escasa salubridad pública, el abandono, el maltrato y algunas prácticas tradicionales de crianza.
En las frecuentes guerras de alcance nacional y regional del siglo XIX, los niños del común se vieron involucrados como mensajeros, intérpretes de tambores y cornetas e incluso como combatientes. Los de familias más privilegiadas encontraron diversión en los juegos de guerra y lograron recibir una educación elemental.
Esclava africana
1796
Grabado
J. de Laporte, El viagero universal, o noticia del mundo antiguo y nuevo, vol. 7, Madrid, 1795-1801
Biblioteca Luis Ángel Arango, Sala de Libros Raros y Manuscritos
The foundling wheel [El torno de los expósitos]
c 1852-57
Grabado
9,8 x 6 cm
I. F. Holton, New Granada: Twenty months in the Andes, Nueva York, 1857
Biblioteca Luis Ángel Arango, Sala de Libros Raros y Manuscritos
Mujer zamba y niño enfermo
Grabado
12 x 8 cm
Armand Reclus, Exploraciones á los Istmos de Panamá y Darién en 1876, 1877 y 1878, Madrid, 1881
Biblioteca Luis Ángel Arango, Sala de Libros Raros y Manuscritos
Era usual la aplicación de severos castigos físicos en el hogar y en las aulas. Aunque a partir de 1911 la legislación los prohíbe, la costumbre resultó difícil de cambiar, pues muchos padres de familia y educadores eran partidarios de la severidad y de los castigos para "domar" a los menores de edad. Los niños hicieron parte de la fuerza de trabajo que ayudó en labores del campo y en las nacientes industrias urbanas. La idea de una infancia inocente y feliz, dedicada al juego y al ocio no se corresponde con la realidad vivida por la mayoría de los colombianos.
Juicio criminal a un padre por crueldad con su hijo
"El exceso de heridas que le causó Juan Nepomuceno Bautista a una criatura tan tierna y hijo suyo y por tan leves motivos dehaber comido un poco de arroz como dice el niño, o haber huido, como dice su padre, es un delito digno de todo escarmiento por la inhumanidad de quemarlo, a que no podía alcanzar las facultades del padre ni señora, ni es proporcionado castigo quemarlo en las nalgas, orificio y escroto, para el remedio injusto y desproporcionado que se había propuesto". (Archivo General de la Nación, Colonia, Juicios criminales, 1776, tomo 137).
Cantos de guerra
El poeta Rafael Pombo le canta a la guerra, un tema recurrente en los escritos para los párvulos:
Adelante valientes muchachos
Suenan cajas y trompas y cachos
Bata el viento los rojos penachos
Vista al frente y al hombro el fusil
Adelante cachorros intrépidos
Rataplán, rataplín
Rataplán, plán, plán, plán, plán
[...]
Pero al ver este viejo soldado
Que le dio media pierna al Estado
Y quedó sin fortuna y baldado
Porque el pueblo viviera feliz
Presentadle las armas, dad victóres.
(Colección de piezas sencillas para canto compuestas para las escuelas primarias por O. Sindici y dedicadas al Consejo Fiscal de Instrucción Pública del Estado de Cundinamarca, Bogotá, 1878)
Niño Arturo Celis
Siglo XIX
Óleo sobre tela
73 x 47,5 cm
Museo de Antioquia, Medellín