Fantasmas y Paratexto es una residencia virtual en la que se explorará el fantasma y el paratexto aplicado al contexto actual de lo expositivo y las artes visuales, teniendo como escenario las plataformas virtuales. Se indagará desde lo que se siente pero no se ve, desde lo que no hace parte de lo que está expuesto pero que está y habita. Esta residencia ofrece un espacio de creación e investigación colectiva virtual durante lo que queda del 2020 y un espacio de exposición física en El Parqueadero del MAMU en marzo del 2021. Se espera que los participantes de esta residencia sean activos productores de contenido virtual público.
Para examinar los márgenes en lugares como los museos, el fantasma y el paratexto podría ser un eje de estudio y se haría focalizándose en lo no expuesto en una sala de exposiciones. Pero, ¿qué pasa cuando se ausenta el espacio físico y se interrumpe la posibilidad de sentir la historia de un lugar en el cuerpo? ¿Qué pasa cuando se traslada todo a la pantalla y el cuerpo migra a la reclusión y la exposición a lo virtual? ¿dónde operan los fantasmas ahí? ¿Por qué explorar los fantasmas de un museo si no se puede habitar ese museo?
El arte está acechando la virtualidad con una presencia indefinible que se ha maginificado con la pandemia. Las instituciones se han venido manifestando como presencias flotantes preocupadas por mantener al día su autoridad enviando boletines de noticias y procurando mantener sus programas educativos a través de redes sociales como Instagram o Facebook. El espacio físico del museo ha sido desdibujado por su llamada “virtualización”. Para encontrar los fantasmas que acechan el museo, entonces, podemos señalar las similitudes entre la virtualización de la experiencia “artística”, “expositiva”, “estética” y las múltiples formas en cómo se entiende lo fantasmal, lo paratextual y lo marginal. Después de todo, la presencia fantasmal ha mutado de rol. ¿No seremos nosotros, ahora, los que acechamos desde otros lugares los espacio que vemos en fotos, en renders 3D a través de una pantalla?
Uno de los puntos claves de esta residencia será extender el análisis sobre la aparición hacia lugares no paranormales, adoptando la metáfora del fantasma como método de investigación para examinar, entre otras cosas, la migración de la exposición física a la virtual en época de pandemia. El movimiento que rodea esta coyuntura es un movimiento circular, que nos hace pasar del espacio físico, al virtual, de nuevo al físico- y por eso esta residencia terminará en el museo.
El fantasma como método de investigación
De las cosas que se aprenden viendo varios realities sobre lo paranormal es que para poder manifestarse en nuestro plano visible, los fantasmas necesitan parasitar o absorber fuentes de energía. En las películas se muestra que los demonios o seres fantasmales poseen personas para poder afirmar su presencia. En otras ocasiones, para aparecer, los fantasmas absorben la energía de las personas y de los aparatos eléctricos. Para que el fantasma se pueda percibir necesita haber un intercambio de energía entre esa conciencia espectral y un cuerpo (vivo o no, porque puede ser un radio o una televisión) que esté lo suficientemente abierto para poder ser absorbido y permitir la aparición. Y en la unión de esos dos cuerpos, surge el espectro y acontece un tercer cuerpo que no es ni la fuente de energía ni la consciencia residual, sino lo que se deja ver.
En Hegelian Dancers (2019), Éricka Flórez describe el acontecimiento como “constituido por un momento en que todo coexiste simultáneamente, sin turnos. No es como una máquina que funciona por causa y efecto. No es que primero se va a la derecha y después a la izquierda, no es que primero uno juegue el rol pasivo y después el activo. No se trata de un sistema de causas y consecuencias, de reacciones en cadena. Y ese momento de tensión donde colapsan los turnos y las categorías se llama “performatividad”; ese momento en que se juntan la producción de su enunciación y su efecto. Mientras estoy haciendo mi movimiento ya estoy afectando al otro y a la vez recibiendo su afectación.”
En el intercambio de fuerzas que debe darse para que el fantasma sea visible, sucede un acontecimiento donde “colapsan los turnos y las categorías” y empiezan a entrar en sintonía y unísono las partes presentes para dar paso a esa visión, a ese “espectro”. El “espectro”, entendido aquí como sinónimo de fantasma, trae consigo también la imagen de gama de colores, de posibilidades, de variedad de rangos. Pensando en esa línea, la invitación a los residentes de Fantasmas Y Paratexto es a que sean espectadores, participantes y emisores de acontecimientos que orbiten en la línea fina de esta ausencia/presencia propia del espectro. Estos acontecimientos serán parte de la programación educativa pública del museo desde noviembre de 2020 hasta marzo de 2021, cuando inagure la residencia física en El Parqueadero.
Conoce la programación de Fantasmas y Paratexto