Descargue el pdf
PROGRAMA
BENJAMIN BRITTEN (1913-1976)
Suite para arpa, Op. 83 (1969)
NINO ROTA (1911-1979)
Sarabanda e Toccata (1945)
MARCEL TOURNIER (1879-1951)
Féerie Prelude et Danse (1912)
INTERMEDIO
FELIX GODEFROID (1818-1897)
Étude et concert, Op. 193 (1877)
GABRIEL PIERNÉ (1863-1937)
Impromptu Caprice, Op. 9 (1901)
ESTEBAN BENZECRY (n. 1970)
Alwa (2007)
ALBERT ROUSSEL (1869-1937)
Impromptu, Op. 21 (1919)
MARTHA LILIANA BONILLA (n. 1985)
Miniaturas cósmicas para arpa (s.f.)
ACERCA DEL ARTISTA
Es arpista clásico, compositor y productor colombiano. Inició sus estudios musicales a los ocho años con el arpa, y a los diez ingresó a la Pontificia Universidad Javeriana en el Programa Infantil y Juvenil (PIJ) bajo la guía de la maestra Martha Bonilla, arpista principal de la Orquesta Filarmónica de Bogotá.
Durante su proceso formativo fue seleccionado como Solista Destacado de la Pontificia Universidad Javeriana en 2014, 2015 y 2016. En 2017 llegó a la final del Concurso de Orquesta de la misma institución y, ese mismo año, recibió la Medalla de Plata en el V Concurso Internacional de Arpa en México. En 2018 fue seleccionado para hacer parte de la Serie de los Jóvenes Intérpretes del Banco de la República.
En 2019 se vinculó como arpista de la Filarmónica Joven de Colombia, agrupación en la que continúa actualmente y con la cual se ha presentado en escenarios como la Philharmonie de Hamburgo, la Philharmonie de Berlín, la Philharmonie de París, el Concertgebouw de Ámsterdam y el Konzerthaus de Viena. Con esta agrupación ha sido dirigido por Andrés Orozco-Estrada, Lina Granados y Lawrence Renes, entre otros, en giras nacionales e internacionales. Ha compartido escenario con figuras de talla internacional como la violinista Hilary Hahn y las pianistas Katia y Marielle Labèque.
A lo largo de su formación ha recibido clases magistrales con renombrados arpistas como Emmanuel Ceysson, Sylvain Blassel, Isabelle Moretti, Sivan Magen, Anneleen Lenaerts y Magdalena Hoffmann, entre otros.
Alejandro se ha desempeñado también como compositor y productor. Estudió producción musical en la Escuela de Música Fernando Sor y en 2023 dio inicio a ASCII, un proyecto en el que explora sonoridades ambient, neoclásicas y modernas. Con ASCII se ha presentado en espacios como el Planetario de Bogotá y Proyecto Binario, consolidando una propuesta que fusiona el arpa clásica con sintetizadores y ensambles de cuerdas en experiencias inmersivas.
NOTAS AL PROGRAMA
HERENCIAS DE LA ESCUELA FRANCESA DEL ARPA
Por Angélica Daza
Este instrumento de diseño inicialmente sencillo (cuerdas montadas al interior de un marco), sufrió con el tiempo importantes modificaciones como consecuencia de las diversas exigencias estilísticas que aparecieron en el transcurrir de la historia. El repertorio para arpa da cuenta de estas transformaciones, pues abarca música escrita para distintos tipos de instrumentos como el arpa cromática y el arpa de pedales. Ambas fueron inventadas alrededor del siglo XVIII en un tiempo en el que los inventores y constructores buscaban formas de remediar la dificultad natural del instrumento para producir notas cromáticas.
El mecanismo del arpa de pedales obtuvo mayor aceptación entre los instrumentistas y fue patentado en 1810 por el también fabricante de pianos Sebastian Érard, marcando así el inicio de la historia del arpa moderna. De este modo nació el versátil y grandioso instrumento que conocemos hoy en día, mismo que, sin perder la calidez de su timbre, ha sabido adaptarse a las vanguardias musicales que han explorado ampliamente sus posibilidades estilísticas y tímbricas. Las obras que conforman el programa de hoy se inscriben en esta línea de búsquedas, bien sea influidas por la música para cine, la música folclórica o, en otros casos, por música de siglos pasados en los que el arpa desempeñó un papel protagónico.
Benjamin Britten (1913-1976) es recordado como uno de los compositores británicos más importantes del siglo XX. Fue un destacado pianista y director de orquesta, sus obras de carácter vocal, así como las que escribió para ensambles de cámara y orquesta, ocupan un lugar muy importante. Poco antes de su regreso de los Estados Unidos, en 1942, le fue comisionado un concierto para arpa que, aunque jamás llegó a concretarse, sembró en el compositor el deseo de explorar el sonido de este instrumento. Durante el viaje de regreso compuso la obra A ceremony of carols (1942) para arpa y coro, como uno de sus primeros acercamientos a la escritura para este instrumento. Años más tarde conoció al arpista galés Osian Ellis con quien construyó una sólida amistad, invitándolo a tocar en el festival de Aldebrugh (fundado y dirigido por el propio Britten). Para dicha ocasión compuso la Suite para arpa, Op. 83, dedicada al Ellis, quien la estrenó. Ésta forma parte de las obras que el compositor dedicó, hacia el final de su vida, a algunos de sus más grandes amigos, como el violonchelista Mstislav Rostropóvich o el guitarrista Julian Bream, y en las que buscó destacar las habilidades de estos virtuosos. La obra consta de cinco secciones: la majestuosa Overture, la brillante Toccata, el introspectivo Nocturne y la Fugue, en estilo contrapuntiístico. La última sección Hymn (St. Dneio) fue inspirada en una popular melodia galesa proveniente del himno a San Denio como homenaje a las raices de Ellis.
Aunque a Nino Rota (1911-1979) se le reconoce principalmente por su trabajo como compositor de bandas sonoras para cine (labor en la que fue especialmente prolífico, pues musicalizó cerca de ciento cincuenta películas a lo largo de su vida) la verdad es que también se desempeñó como compositor de música clásica, incursionando desde muy temprana edad en géneros tan diversos como la ópera, la sinfonía y el ballet. Trabajó de la mano de cineastas tan importantes como Federico Fellini y Franco Zefirelli, entre muchos otros. En esta faceta escribió música coral, conciertos y música de cámara para varios instrumentos y en diferentes formatos. En su lenguaje instrumental el arpa ocupó un lugar privilegiado especialmente después de haber escuchado a la célebre arpista Clelia Gatti Aldrovandi para quien compuso varias obras, entre ellas la Sarabanda e Toccata (1945), en un estilo que recuerda las obras de carácter improvisatorio que en el Barroco llevaba el mismo nombre. Es una obra majestuosa, virtuosa y fluida en la que transluce una fuerte influencia de la música francesa de comienzos de siglo.
En los tiempos en que Marcel Tournier (1879-1951) trabajó como profesor en el Conservatorio de París, la reputación del arpa de pedales estaba ya bastante asentada. Tournier fue el heredero de una tradición de arpistas entre los que se encuentran nombres como el de su maestro Alphonse Hasselmans, a quien dedicó la obra Féerie Prelude et Danse, compuesta en 1912 como pieza de concurso para el conservatorio. Tournier dedicó la mayor parte de su obra al arpa, aunque también escribió una ópera, música de cámara para arpa y piano y dos ballets. Su vida estuvo dividida entre su carrera como concertista, como compositor y como profesor. En su estilo destacan elementos del Romanticismo tardío con algunas tendencias impresionistas.
Uno de los impulsores más importantes del arpa de doble acción a comienzos del siglo XIX fue el compositor y arpista belga Felix Godefroid (1818-1897) a quien se podría describir como el fundador de la actual escuela francesa para arpa. Estudió en el Conservatorio de París con François-Joseph Naderman, quien era hijo de un fabricante de arpas de mecanismo simple y, por esta razón, prohibió a sus estudiantes interpretar cualquier otro tipo de arpa. Godefroid, sin embargo, consideraba que este instrumento era demasiado obsoleto así que dejó el Conservatorio y se dedicó a estudiar el arpa de doble acción por su cuenta, hasta convertirse en uno de los más grandes virtuosos de su tiempo. Conocido como el ‘Paganini del arpa’, fue profesor, entre otros, de Alphonse Hasselmans, con quien estableció un linaje de arpistas que contribuyeron a defender las virtudes de este tipo de arpa perfeccionando su técnica. Godefroid escribió cerca de trescientas obras, la mayor parte de ellas, para el instrumento. El Etude de Concert, Op. 193 (1877) es una obra virtuosa en la que destacan perfectamente las características del arpa de pedales.
Casi medio siglo después de Godefroid nació el compositor, organista y director de orquesta francés Gabriel Pierné (1863-1937), destacado por su importante papel en la transición entre el Romanticismo y el Modernismo. Fue alumno de César Franck, a quien reemplazó como organista de la iglesia Santa Clotilde después de su muerte. En 1882 ganó el primer premio de órgano del Conservatorio de París y luego el primer Prix de Rome (Premio de Roma). A pesar de su extensa obra, entre la que se encuentran óperas, ballets y una gran cantidad de música de cámara, fue su trabajo como director lo que le dio a conocer. Dirigió los famosos Conciertos Colonne entre 1910 y 1934, cargo en el que promovió obras de compositores como Debussy y Ravel. Aunque el arpa no fue su especialidad, escribió dos obras para arpa y orquesta, además de su Impromtu Caprice Op. 9 (1901), escrita como obra de concurso para el Conservatorio de París en 1886. Es una pieza exigente que abre con una cadencia que pone a prueba el virtuosismo del intérprete, seguida de pasajes en los que se pueden reconocer influencias de danza.
Un aspecto importante en la historia del arpa son sus orígenes más antiguos. Esta podría ser una de las consideraciones que llevaron al compositor argentino Esteban Benzecry (n. 1970) a escribir la obra Alwa, comisionada por el Concurso Internacional de Arpa Lily Laskine, en 2007. Benzecry estudió en el Conservatorio de París en donde mostró interés, no solo en la música académica, sino también en la electroacústica. En sus obras es frecuente encontrar alusiones a ritmos de origen latinoamericano, fusionados con música académica y contemporánea. En palabras del compositor:
«Alwa singifica 'amanecer' en el lenguaje de los Aymará, aquella cultura precolombina que se extendió por Perú, Bolivia, el norte de Chile y el noroeste de Argentina. La obra comienza con una invocación musical de la cultura Aymará con un tema simple sobre la escala pentatónica, la cual en las dos siguientes secciones se desarrollará sobre ritmos de esta cultura; primero una baguala, canto triste o de protesta contra el destino de uno, y luego un carnavalito. Esta obra no es una reconstrucción de la música prehispánica en América del Sur, sino un desarrollo moderno de viejas raíces, que a través de las posibilidades técnicas y expresivas de ese noble instrumento que es el arpa, nos hace avizorar un pasado poco conocido. (Benzecry, s.f.)
Otro compositor importante en el panorama musical francés de comienzos de siglo fue Albert Roussel (1869-1937) quien inició su carrera en la marina y al retirarse (aun joven) decidió dedicarse plenamente a la música. Estudió en la Schola Cantorum de Vincent d’Indy, donde posteriormente se convirtió en profesor,, entre otros de Erick Satie. Contrario a muchos de sus contemporáneos se mantuvo fiel al estilo neoclásico, que supo combinar con las influencias orientales que se encontraban en boga en aquella época, como se destaca en su obra Impromptu Op. 21 (1919) dedicada a la arpista Lily laskine en la que resalta un carácter ciertamente exótico.
Las miniaturas cósmicas para arpa, de la arpista de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, Martha Liliana Bonilla (n. 1985), nacieron inspiradas en la curiosidad de su hija, Leticia, por el espacio y los planetas. A través de once pequeñas piezas inspiradas en ritmos colombianos, la obra es un viaje musical por todo el sistema solar.