“El libro original Palabrarmas nació de una visión en la que las palabras individuales se abrían para revelar sus asociaciones internas, permitiendo a metáforas antiguas y recientes salir a la luz. En 1966, casi cien de éstas aparecieron. Las llamé adivinaciones. Luego, en 1974, aparecieron de nuevo, armándose con un nombre: Palabrarmas. Una palabra que quiere decir: trabajar palabras como uno trabaja la tierra es trabajar más; pensar en lo que el trabajo te hace es armarte con la visión de las palabras. Y más: las palabras son armas, quizás las únicas armas aceptables.” —Cecilia Vicuña
Entre 1973 y 1980, Vicuña produjo una serie de dibujos, collages, videos y performances que examinan el papel de la poesía en un ambiente de represión política y desapariciones forzadas en Sudamérica y de violencia imperial en todo el mundo. Producidas en su mayoría en Londres y Bogotá, las Palabrarmas de Vicuña aluden a las paradojas entre arte y política revolucionaria. Al mismo tiempo transitan de una poesía basada en el lenguaje hacia poemas escultóricos, performáticos y espaciales para generar conciencia sobre el modo en que las palabras dan forma al paisaje social del mundo. Por un lado, mediante la representación de las palabras como armas, la serie aboga por la capacidad transformativa del lenguaje y los símbolos en la lucha contra las dictaduras; por otro, con la representación de armamentos también reconoce que las palabras por sí solas no son suficientes.