El espacio público es el escenario. Las paredes, parte del guión de las ciudades del continente. Cuando pluma y papel, derechos y leyes, estrados y jueces no llevan al logro efectivo de la justicia, los muros cobran vida para plasmar citas y gritos mudos de protesta y reclamar reconocimiento a las diversas causas. Son historias de pared que sintetizan la ira, el cinismo, la frustración o el humor de los habitantes urbanos, y que a través del medio fotografico se tornan en un doble signo cargado de una retórica visual urbana y de un mensaje textual.
Máximas como “Capitalismo: tus milenios están contados”, “El último, que apague la luz”, “Nosotros de rumba y el país se derrumba” cubrieron las paredes de diversas ciudades latinoamericanas durante las décadas del setenta al ochenta y han retornado en función de reiteradas crisis. Igualmente, la publicidad informal, sea política o comercial, invade los espacios, ya que es absolutamente efectiva por su forma directa de llegar a los transeúntes y callejeros.
Desde la antigua Grecia, pasando por el muralismo mexicano, el poder de lo plasmado en paredes es alto. La cámara, que siempre es testigo, perpetúa consignas, imágenes, signos, textos y códigos propios de las realidades de América Latina que heredaron, sin duda, la efervescencia y energía de otras manifestaciones del grafiti contemporáneo que tuvieron lugar en mayo del 68 y durante la movida urbana neoyorkina en los años setenta y ochenta.
En el contexto de las ciudades latinoamericanas ha sido la herramienta contestataria más directa y duradera frente a las recurrentes heridas sociales, económicas y políticas. Este recurso de protesta, casi siempre anónimo, ha desenmascarado las tensiones de estas historias, desde la represión por las dictaduras, la disidencia política, así como las imposiciones colonizadoras de los países de Primer Mundo. Por otro lado ruinas urbanas y muros derruidos han sido el reflejo del abandono abrupto de proyectos inconclusos e inclusive de patrimonio invaluable que sin registros fotográficos como los presentados pasaría al olvido.