En noviembre de 2001, el Fondo Monetario Internacional le negó un préstamo a Argentina, país que declaró una moratoria. El pánico cundió entre los pequeños ahorradores. Se congelaron los retiros bancarios: es el corralito. El descontento popular se agigantó: el país ensordeció con los cacerolazos. Los argentinos se organizaron como pudieron para sobrevivir. Esta serie de impresiones de gran formato fueron realizadas de la siguiente manera: el artista fotocopiaba recortes de prensa en un soporte Rhodoïd. Las imágenes así obtenidas se proyectaban luego durante veinte horas sobre un papel fotosensible que el artista intervenía con pintura. El título de la serie, ¡Al que madruga, Dios lo ayuda!, está cargado de ironía… y de coraje. En marzo de 2005, el gobierno de Néstor Kirchner obtuvo una reducción de la deuda.