Grabador de formación, Juan Carlos Romero se interesa inicialmente en el arte cinético, luego en el collage, pero pronto se orienta hacia las formas más diversas: instalaciones, performances, intervenciones públicas, arte postal, poesía visual… Participa entonces en diferentes grupos, entre ellos Arte Gráfico o el Grupo de los Trece. Exiliado en Honduras durante la dictadura militar, recurre cada vez más a las fotografías, como por ejemplo en la serie de los Camuflajes, que interviene con pintura. De regreso a Argentina, integra nuevos grupos (Gráfica Experimental, Escombros, 4 para el 2000, etc.) y su obra, obsesionada por la figura de la desaparición, se orienta hacia la acción política. Sobre una parte del díptico, se lee: “Es el territorio del ‘más allá’ / del crimen contra la humanidad / ni la memoria / ni el olvido / pueden habitarlo / y aun / el perdón / el más delicado y grave / de los actos morales / les es para siempre extranjero”.