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Martin Parr: Souvenir
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Un souvenir (o suvenir) es ese objeto característico de un lugar que traemos como recuerdo luego de haber estado de viaje. En la mayoría de los casos resulta ser una pieza curiosa y pintoresca porque responde a los iconos populares de una cultura determinada.

Souvenir es la palabra que le da el título a la exposición del fotógrafo británico Martin Parr, que llega al Museo de Arte Miguel Urrutia (MAMU) con 169 imágenes de sus series más reconocidas, las cuales se han exhibido en varias partes del mundo y que por primera vez están en Colombia. Las fotografías de Parr —con sus colores estridentes y sus particulares encuadres— funcionan como los “suvenires” de un mundo globalizado al que le resulta imposible ocultar las más exquisitas diferencias que caracterizan a cada cultura. El trabajo de Parr con la cámara es uno de los fenómenos más vibrantes de los últimos cuarenta años, ya que documenta las formas de vida que han adoptado las sociedades, producto del capitalismo y de un proceso de modernización inacabado y ruinoso. La genialidad de Parr está en captar la parodia que encarna la vida moderna con planos y ángulos que arrancan al objeto fotografiado cualquier tipo de naturalidad.

Uno de los rebeldes que lograron unirse a la agencia Magnum

Martin Parr nació en 1952 en Epsom, una ciudad ubicada en el sureste de Inglaterra y que forma parte del condado de Surrey, un sitio de paso para viajeros y trabajadores por su cercanía a Londres, lo que familiarizó al fotógrafo con una primera idea del turismo. Su abuelo, George Parr, fue una figura determinante en su carrera, pues como fotógrafo aficionado le inculcó a su nieto conocimientos claves para construir una buena imagen y cultivó en él la virtud de observar su entorno más cercano como un escenario dispuesto para la actuación humana.

Parr estudió fotografía en la Escuela Politécnica de Manchester entre 1970 y 1973, donde aprendió asuntos técnicos fundamentales: “En la universidad aprendí todas las técnicas de estudio, pero me cansé de todo eso y empecé a trabajar por mi cuenta en proyectos propios. Esto significó que tuve que justificar mis trabajos, lo que supongo que fue una buena práctica para luchar por lo que yo creía”[1]. Desde sus proyectos más tempranos, Parr evidenció estar al margen de las corrientes tradicionales de la fotografía que se habían consolidado en la primera década del siglo XX, puesto que sus ideas y su lenguaje visual estaban directamente conectados con su presente.

Los efectos de la posguerra y del creciente sistema capitalista en su contexto más próximo lo pusieron frente a una sociedad consumista y sistematizada que lo sedujo de inmediato; de ahí en adelante ya no hubo vuelta atrás y se reafirmó como un fotógrafo documental. En 1989 se convirtió en miembro de la agencia Magnum[2], muy a pesar de la resistencia de varios de los integrantes del prestigioso colectivo, en especial de Philip Jones Griffiths, quien se opuso argumentando que el estilo de Parr no encajaba en la ya institucionalizada escuela documental de Magnum. La entrada de Parr significó una especie de revolución en el interior de la agencia y abrió las puertas a proyectos fotográficos más alineados con lo que estaba pasando en el mundo en materia de imagen y cultura visual. Así, de fotografiar la intimidad de su entorno doméstico, Parr pasó a realizar poderosas series sobre la intimidad de las personas en los lugares más públicos del planeta.

Parr y la extravagancia de su lenguaje

Hay algo en las fotografías de Martin Parr que de entrada genera un choque visual, pero que de inmediato seduce, encanta al espectador. Un bizcochuelo en primer plano luce bellamente desagradable, una señora inglesa tirada en la costa de Brighton tomando el sol al lado de desperdicios de basura, un bebé metido en el carro de las compras como si fuera una mercancía más, la banalidad de lo artificioso del lujo puesto en un close up, parejas sentadas en lugares anónimos que parecen perfectos desconocidos, etc. Estas son las imágenes que, con un lenguaje visceral, Parr constituye a partir de composiciones en las que predominan los planos cerrados y ángulos que trazan diagonales que excitan el ojo. Así mismo, su trabajo con el color empalaga y da un toque de plasticidad a las escenas captadas por la cámara. Los platos de comida que registra en diferentes partes del mundo parecen “naturalezas muertas”, producidas con materiales falseados y sacadas de alguna de las películas del director de cine Wes Anderson.

El trabajo de Parr es reconocido por un asunto técnico muy particular: el uso del flash de anillo, el cual se monta alrededor del objetivo de la cámara y les da una iluminación uniforme a las fotografías, además de anular las sombras. Lo interesante es el efecto de brillo que produce en los registros de Parr, porque en su mayoría son hechos con luz ambiente. Es bien sabido, a lo largo de la historia de la fotografía, que para los profesionales el uso del flash en estas condiciones es casi un sacrilegio; sin embargo, si algo ha caracterizado a Parr es su osadía al experimentar con las técnicas para lograr los efectos deseados. El conocimiento de las técnicas en un sentido amplio y de la semiótica, sumado a la obsesión de Parr por quedarse observando las formas de vida modernas, produce un archivo visual que documenta de manera extraordinaria las rutinas humanas más ordinarias. Hay cierta voracidad con la que Parr observa, capta e imprime el mundo que tiene frente a sus ojos.

Entre las series fotográficas más conocidas de Parr que forman parte de la muestra Souvenir se encuentran Last Resort (1985), Bored Couples (1990-1993), Think of England (1996 -2003) o Common Sense (1995-1998); en cada una de estas, Parr despliega su interés en documentar los comportamientos humanos en medio de los espacios y las situaciones más cotidianas. El cuerpo y sus nimias acciones son protagonistas de encuadres que rayan en lo absurdo y que encarnan un humor negro de corte inglés. Parr consolida una crítica mordaz a los momentos de ocio y consumo de las clases sociales en distintos lugares del mundo. Sus fotografías realzan los clichés de las sociedades capitalistas y al cuerpo como espacio simbólico ideal para las estrategias de mercado ancladas a la modernidad.

Entre los fotógrafos que Parr admira se destacan Lorca di Corcia, Paul Shambroom, Joan Fontcuberta, Bruce Gilden, Alec Soth, Gilles Perres, Jim Goldberg y Araki, todos muy en la  línea de lo que se conoce como documental social, mirada con la que han consolidado cuerpos de obra que le han entregado cierta espectacularidad a la sistematización de la vida contemporánea.

Contexto: la Inglaterra de Parr

Parte de las fotografías que se exhiben en Souvenir las produjo Parr durante el transcurso de gobiernos conservadores que lideraron un ascenso de la derecha en Inglaterra. En particular, la era Thatcher (1979-1990) significó una defensa a ultranza de los intereses británicos, enclavada en tres elementos fundamentales para la sociedad: la patria, la familia y la propiedad privada. Margaret Thatcher y Ronald Reagan —quien lideraba en ese momento Estados Unidos— fueron presidentes emblemáticos por la instauración de sistemas capitalistas con mercados abiertos; en síntesis, por el establecimiento de un neoliberalismo extremo. La clase media británica creció representativamente durante el liderazgo de Thatcher y, en consecuencia, el consumismo y las prácticas sociales que impuso la dinámica del capitalismo. La Dama de Oro doblegó a los sindicatos y las corrientes políticas antisistema, estrategia determinante para imponer una ideología basada en su radical modelo económico.

Este fue el contexto histórico-político en el que Parr consolidó su lenguaje como fotógrafo documental de corte social, hasta el punto de que su obra ha ido constituyendo —durante más de cuatro décadas— un discurso visual de su propia contemporaneidad. Sus imágenes visibilizan el estilo de vida de la gente de Gran Bretaña, y con ello el deterioro social y la compleja situación que atravesó la clase trabajadora durante la era Thatcher y luego de ella.  Con todo, el interés de Parr no se quedó en la sociedad británica, como se puede apreciar en esta exposición; él recorre el mundo con su cámara, y con su click perturbador y un tanto abusivo, ha documentado las singularidades de un sinnúmero de culturas. Eso —más sus facetas como productor de fotolibros, curador y coleccionista— lo ha convertido en uno de los fotógrafos más célebres desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días.

Cuando Martin y Susie Parr regresaron a Inglaterra en 1982 (luego de haber estado radicados en otras ciudades, como Londres o Nueva York), encontraron un país muy distinto al que ellos habían dejado. Margaret Thatcher se había posicionado como primera ministra desde 1979 [...] la sociedad estaba polarizada y fragmentada. Parr vio Inglaterra desde una perspectiva muy distinta. Desde ese momento, sus fotografías se volvieron de colores brillantes, estridentes y disonantes[3].

Érika Martínez Cuervo

Curadora e investigadora

Bibliografía y fuentes

Badger, G. (2010). Ruthless courtesies: The making of Martin Parr. The pleasures of good photographs. Essays by Gerry Badger. Nueva York: Aperture Foundation.

Recuperado de www.aperture.org.

Claro, M. (2016). Martin Parr. La imagen fotográfica en la época del capitalismo avanzado. Revista de Teoría del Arte [en línea], 29: 103-114. Web. 7 ene. 2019.

Recuperado de https://revistas.uchile.cl/index.php/RTA/article/cite/46338/MlaCitationPlugin.

Maura, P. & De Simone, L. (2013). Martin Parr: mordaz fotografía (y conversación). Revista Bifurcaciones [en línea]. Web. 10 ene. 2019.

Recuperado de http://www.bifurcaciones.cl/2013/01/martin-parr-mordaz-fotografia/.

Parr, M. Blog [en línea]. Recuperado de https://www.martinparr.com.

Sekula, A. (2004). Desmantelar la modernidad, reinventar el documental. Notas sobre la política de la representación. Efecto real: debates modernos sobre fotografía. Jorge Ribalta (ed.). Barcelona: Editorial Gustavo Gili, S.L.

Williams, R. (2012). La doble vida de Martin Parr. Entrevista. Tendencias, el Mercado del Arte [en línea].  Web. 3 ene. 2019.

Recuperado de http://www.tendenciasdelarte.com/la-doble-vida-de-martin-parr/.

Williams, V. (2014). Martin Parr. Nueva York: Phaidon.


[1] Rosalin Williams (2012). Entrevista “La doble vida de Martin Parr”. En Tendencias, el Mercado del Arte (publicación española online). Allí, Parr revela su gran productividad entre tomar fotos, hacer fotolibros y coleccionar. Sus respuestas dan cuenta de su ser prolífico y de los cuestionamientos mismos que le hace al mundo de la fotografía. Parr suele dar entrevistas a todo tipo de medios, precisamente por la popularidad de su trabajo; en este tipo de conversaciones, Martin Parr es desafiante e irónico, tanto o más que sus imágenes. Recuperado de: http://www.tendenciasdelarte.com/la-doble-vida-de-martin-parr/ 3 de enero de 2019.

[2] Magnum es una agencia de fotografía internacional creada en 1947, en pleno periodo de posguerra, por los fotógrafos Robert Capa, David Seymour, Henri Cartier-Bresson, George Rodger y Bill Vandivert. Su propósito principal fue conceder mayor independencia al trabajo de los fotógrafos tanto técnica como conceptualmente, liberándose de las imposiciones de las publicaciones que en ese entonces contrataban sus servicios, entre estas la distinguida revista Life.

[3] Fragmento del ensayo que escribió Val Williams para el libro Martin Parr (2002). Williams es un reconocido curador y autor de libros sobre los fotógrafos británicos más destacados de las últimas décadas.

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Sala de la Exposición Martin Parr: Souvenir
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