Es portada?
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Tipo de minisitio

En el exterior:

De los dementes o faltos de juicio

Video, 2022.

Huellas de la instalación in situ del mismo nombre, Museo Nacional Centro Nacional de Arte Reina Sofía, obra comisionada en el marco del programa Fisuras (2018).

Loop de video.

El edificio Sabatini del Museo Reina Sofía de Madrid fue sede del Hospital General y de la Pasión hasta 1968. En las bóvedas se acogía a los excluidos de la sociedad, entonces llamados “dementes o faltos de juicio”. A finales del siglo XVIII, Carlos III envió a dos mineralogistas al virreinato de Nueva Granada –don Juan José D’Elhúyar y don Ángel Díaz Castellanos– para que aumentaran y rentabilizaran la producción de oro que permitía financiar el hospital. Los dos exploradores pasaron varios años en el virreinato, intentando implementar una nueva tecnología para la explotación minera, la cual se vio condenada al fracaso. En las minas de Marmato, don Ángel Díaz Castellanos sufrió los primeros síntomas de lo que se diagnosticaba como auriferis delirium (delirio aurífero), por lo que tuvo que regresar a España y ser recluido en las Bóvedas del Hospital General y de la Pasión.

Como parte de esta etnoficción, Mapa Teatro siguió los pasos de don Ángel Díaz Castellanos, en el edificio Sabatini en Madrid y en las minas tradicionales de Marmato, en busca de sus fantasmagorías. Todos los materiales recogidos, aquí y allá –incluida una estatuilla en oro de un cacique quimbaya–, los trasladaron hasta el museo y los transpusieron en imágenes, sonidos y máquinas para darle cuerpo a este delirio por el oro que condujo el proyecto colonial europeo, fundó las naciones de América, inventó la racialización y, hoy, conduce a la demente explotación capitalista global.

En el interior:

La luna en el Amazonas

Videoinstalación, 2022.

Variación de La Luna en el Amazonas. Índex 1: La tuerca; índex 2: La palma que camina. 11 Bienal de Berlín, 2020.

Huella del montaje escénico, Ruhr Triennale, Essen, 2021.

Duración: Loop de 21’.

En 1969, mientras el mundo miraba atónito cómo tres hombres pisaban por primera vez la Luna, ese mismo día, en el Amazonas colombiano, tres hombres encontraban a un grupo humano aislado del que la sociedad occidental no había escuchado jamás. Los tres hombres –un contrabandista, un traficante de pieles de animales y un buscador de oro– venían de derribar noventa kilómetros de selva intocada para evitar que les decomisaran su contrabando –gasolina, oro y pieles de animales exóticos– en los controles de la frontera entre Brasil y Colombia.

En un claro de la selva, los tres hombres atisbaron lo que parecía ser una maloca, un espacio ceremonial indígena. Colonos, caucheros, madereros, tigrilleros, misioneros evangélicos, narcotraficantes, mineros ilegales, paramilitares y guerrilleros habían atravesado antes esta selva espesa, intentando adueñarse de ella, sin encontrar nunca a nadie.

Al llegar a este lugar, el contrabandista escuchó un ruido en el interior de la maloca; avanzó hacia ella y entró. El traficante de pieles siguió tras él, pero se detuvo súbitamente en el umbral, porque vio una cosa. El buscador de oro quiso avanzar hacia la maloca, pero pisó algo con el pie izquierdo y se detuvo: pequeñas formas metálicas brillaban en el suelo. Se agachó para tocarlas, se las echó en el bolsillo y huyó.

De los dos primeros hombres nunca se volvió a saber nada. Al tercero, el buscador de oro, lo rescataron algunos días más tarde y de allí lo llevaron a su casa.

Medio siglo después de esta aventura, Mapa Teatro se encuentra con este hombre en el mercado de las pulgas de Bogotá. Vendía estatuillas y reproducciones en oro de figuras precolombinas. Había sido huaquero: excavador ilegal de tesoros arqueológicos prehispánicos, que luego vendía o falsificaba para exportar a Europa.

Cada noche, desde hace cincuenta años, este hombre tiene el mismo sueño: figuras extrañas, animales y plantas animadas penetran en su taller y ocupan su casa. Para conjurar los sueños, el huaquero aprende el oficio de la orfebrería y retoma la antigua técnica de la cera perdida.

Debido a su atracción y obsesión por las tuercas, los aislados por su propia determinación rompen los motores que encuentran en los laboratorios de cocaína abandonados en la selva o en las máquinas dejadas por la extracción ilegal de oro; rompen lo que queda de las avionetas accidentadas y sus equipos de comunicación para llevarse con ellos solo las tuercas.

Tres huellas del proceso de creación de La Luna en el Amazonas se presentan en esta sala, como muestras del “laboratorio de etnoficción”, un género narrativo tomado de la antropología por Jean Rouch, cuyos relatos fílmicos entrelazan el registro documental con la ficción.

“Nuestra búsqueda se lleva a cabo de la misma manera en que los cartógrafos de otros tiempos, o los físicos cuánticos de hoy, rastrean las diminutas partículas que componen el universo o que los astrónomos intentan determinar la existencia de planetas en otras galaxias: ante la imposibilidad de percibirlos directamente, dirigen la mirada a las ondas y vibraciones que estos imprimen al entorno que los rodea”.

Mapa Teatro