Los Santos Inocentes
Instalación, 2022
Variación del montaje escénico Los Santos Inocentes, 2012
En 2009, Mapa Teatro asiste con asombro a las celebraciones decembrinas de Los Santos Inocentes en Guapi (Cauca). Cada año, el 28 de diciembre, hombres enmascarados, vistiendo ropa y accesorios de mujer, corren por las calles repartiendo latigazos a quienes, sin máscara, encuentran a su paso. Hombres, mujeres, adultos y niños, en su mayoría afrodescendientes, intentan escapar o evadir los latigazos, pero, extrañamente, muchos de ellxs se tiran al suelo para recibirlos. Se trata de una fiesta y, sin embargo, a los ojos de un testigo, bien podría tratarse de otra cosa: ¿una transgresión, una catarsis colectiva, una pesadilla o una masacre paramilitar? El acontecimiento real toma la forma de una ficción que desenmascara la teatralización de los dispositivos de violencia en Colombia.
A partir de esta experiencia, en la que la fiesta colectiva funciona a su vez como un contradispositivo de resistencia a la violencia, Mapa Teatro presenta aquí una variación de
Los Santos Inocentes a la manera de un archivo vivo que cada visitante reactualiza al poner su cuerpo en el espacio de la etnoficción.
Variación III sobre Los Santos Inocentes
Instala-acción (Cuadrienal de Escenografía y Performance de Praga, 2015)
Autómata, obra comisionada por el MDE15, Encuentro Internacional de Arte de Medellín (2015)
La matriz de esta variación radica en el trabajo iniciado en 2009 por Mapa Teatro sobre la celebración de los Santos Inocentes, fiesta que tiene lugar, cada año, en la costa pacífica colombiana, donde la figura del hombre negro enmascarado, vestido con ropa de mujer, sale a la calle a dar látigo a quienes estén sin máscara.
La máscara del blanco, la transgresión del género y de la clase, desenmascaran la esclavitud, la racialización y la discriminación económica y social, actualizando la pregunta por la naturalización y persistencia de una violencia histórica, así como la aparición de nuevas formas de colonización y sumisión en el país.
En esta variación de Los Santos inocentes, el actor caucano Julián Díaz, miembro del Laboratorio de Artistas de Mapa Teatro desde hace veinte años, rememora a través de un gesto performativo de larga duración esta experiencia actual y ancestral presente en su cuerpo: la marca del látigo.
Un autómata, realizado con la tecnología artesanal propia de Colombia, repite indefinidamente la acción, reiterando, una y otra vez, el latigazo de la historia.