Antes de acceder al mundo de los libros, los niños colombianos alimentaban su imaginación con mitos, leyendas, cuentos, anécdotas, juegos, trabalenguas, retahílas y romances de la tradición oral popular, que pasaron a integrar el patrimonio cultural de la infancia. Parte de este repertorio provenía de reelaboraciones de narraciones europeas, mezcladas en Hispanoamérica con herencias indígenas y africanas. Desde el cuarto final del siglo XIX un puñado de escritores colombianos, entre ellos el inolvidable Rafael Pombo (1833-1912), escribieron cuentos, relatos, poemas y obras de teatro para la infancia.
Chanchito: Revista Ilustrada para Niños, vol. 1, n.º 1, Bogotá, 6 de julio de 1933
Biblioteca Luis Ángel Arango, Sala de Libros Raros y Manuscritos
Rin Rin. Revista infantil del Ministerio de Educación, n.º 1, Bogotá, enero de 1936
Ilustrada por Sergio Trujillo Magnenat
Biblioteca Nacional de Colombia, Bogotá
Rafael Pombo, Cuentos pintados para niños, Nueva York, D. Appleton & Co., 1867
Fundación Pombo, Bogotá
Fotografía Óscar Monsalve Pino
Convertida en parte de la memoria colectiva, revelada u oculta, al promediar el siglo XX la infancia se legitimó como integrante de la condición humana que los adultos no abandonan, sino que los acompaña, de manera consciente o inconsciente, a lo largo de la vida.