En última instancia, las visiones de futuro para el centro de Medellín se mueven entre la incertidumbre y la esperanza. El centro de Medellín se encuentra en una encrucijada donde las fuerzas de la modernidad y la globalización se enfrentan a la necesidad de mantener una conexión con el pasado. A pesar de los esfuerzos por revitalizar el área, el reto radica en construir un equilibrio que permita integrar las aspiraciones de un desarrollo moderno con la preservación de la identidad cultural que hace único a este espacio urbano.
Lograr que el centro de Medellín se transforme en un lugar que celebre tanto su historia como su potencial de futuro implica involucrar a la comunidad en los procesos de toma de decisiones. Este enfoque debe ir más allá de la simple restauración de edificios; debe buscar la revitalización de una memoria colectiva que reconozca el valor de lo cotidiano y la importancia de los espacios de encuentro que han definido la vida de la ciudad.
De este modo, la 50 con la 50 articula en cada una de estas líneas visiones del centro de Medellín, mediante una selección de obras pertenecientes a la Colección de Arte del Banco de la República, complementada con relatos, archivos, recorridos urbanos, entrevistas y laboratorios de creación desarrollados en alianza con investigadores, artistas e instituciones académicas y culturales de la ciudad. Esta diversidad de materiales y voces permite revelar las múltiples dimensiones del centro: su densidad histórica, sus procesos de expansión y vaciamiento, sus estrategias de revitalización, sus resistencias comunitarias y las tensiones no resueltas entre progreso y memoria.
A través de las obras, los recorridos y las voces convocadas, se despliega una cartografía viva de un centro en permanente redefinición. Un centro donde la informalidad resiste los órdenes planificados, donde las memorias populares desafían los relatos oficiales, donde cada esquina puede ser a la vez espacio de exclusión y de encuentro, de pérdida y de reimaginación.
La 50 con la 50 no ofrece una imagen cerrada del centro de Medellín, propone, en cambio, un recorrido por sus múltiples capas y contradicciones, invitando a ensayar nuevas miradas sobre la ciudad: miradas capaces de reconocer el valor de lo cotidiano, de imaginar formas de habitar que celebren la diversidad y la memoria, y de pensar el futuro urbano no como imposición, sino como construcción colectiva. Así, en cada paso, en cada pieza, en cada relato compartido, late la posibilidad de otro centro: uno que no expulsa, sino que acoge, que no olvida, sino que reescribe, que no homogeniza, sino que celebra la complejidad viva de Medellín.
El curador de esta exposición Víctor Muñoz, estudió Artes Plásticas en la Universidad de Antioquia y una Maestría en Artes Plásticas - MAHKU en Utrecht, Holanda. Ha sido residente artístico en Argentina, Italia, Chile y Brasil. Sus proyectos individuales y en colectivo, han tenido presencia en la 56th Bienal de Venecia en su pabellón de Investigación, el 42 Salón Nacional de Artistas, World Urban Forum Medellín, la Bienal de las Américas en Denver -USA-, entre otros espacios, y en galerías de México, Corea del Sur y Francia. Ha sido docente universitario, tallerista y coordinador de laboratorios de arte para diferentes instituciones