Cristo Hoyos entrevista a Marta Rosario Pérez
A pesar de la indiscutible tradición textil desde las comunidades indígenas zenúes y wayús, así como de los habitantes ancestrales de la Sierra Nevada, son muy pocos los artistas modernos que se han apoyado en estos oficios; ¿por qué los elegiste tú?
Mi trabajo textil representa, insinúa, lo que me causa emoción, o aquello que ha dejado una huella y reposa en mi memoria, que transformo en ideas que luego pasan a convertirse en piezas. Estas son de carácter orgánico algunas veces, en otras oportunidades son esculturas blandas, y en otras ocasiones la geometría crea ilusiones ópticas o instalaciones que reclaman su propio espacio circundante y se sustentan sobre una idea constructiva, casi arquitectónica.
Pero ¿tomas distancias en cuanto a los materiales y a las técnicas?
Los materiales que utilizo para la elaboración de mi obra, influenciada por los lugares donde me ha tocado vivir, son de diferente índole y origen. En este camino recorrido la reinvención, búsqueda, experimentación y adaptación han sido constantes, han dejado huella y han propiciado la transformación y diversidad de mi expresión artística.
Mi intención se torna cada vez más determinante a la hora de ser amable con el planeta, y en esto me identifico con las comunidades ancestrales, lo que me lleva a la reutilización creativa de elementos orgánicos o industriales, los cuales manipulo para incorporarlos como filamentos para ser tejidos, o como superficies o planos sobre los que puedo trabajar, interviniéndolos con pintura, bordado y otras técnicas, y que en este momento forman parte de algunas de mis últimas obras.
Así mismo, la educación por medio del arte en todos los niveles educativos es otra actividad a la que me he dedicado durante gran parte de mi vida.